martes, 16 de agosto de 2011

Acciones, dolores y decisiones (parte 3)

Diego estaba desesperado. Había decidido salir por su propia voluntad de la enfermería e ir directo a su habitación, aunque aun estaba herido y lastimado, tenía mucha ira como para permanecer ahí. Fue la primera vez en mucho tiempo que deseo golpear al regente, ¡cómo es posible que quiera involucrar a Miguel!... no, no podía permitirlo.

El regente igual, no le hizo caso y dijo que hablaría con él. En parte le estaba informando que pediría su ayuda, no le estaba pidiéndole permiso.

Claro es, que también dependía sí Miguel aceptaba. Diego tenía esperanza que no, además sabía, que su hermano, le tenía antipatía a su jefe desde los últimos eventos. Aunque,  bien era cierto que todo dependía de cómo el regente, le vendiera la idea a Miguel. Ojala su mejor amigo no lo decepcionara, aunque, sí lo hacía tenia miles de cosas que decirle.

Había notado que estaba a puertas de una crisis mayor, ya las había vivido, con tratamiento psiquiátrico y todo. En su cuarto se había encerrado a pesar de que la médica Mery Ann le había pedido que no lo hiciera. En la capilla pocos sabían lo que le pasaba. Sólo quería paz.

Ya en soledad lloro como un niño pequeño y se sintió vulnerable. Temblaba como una hoja, y se sentía débil. Fue entonces que en medio de su desesperación decidió descansar, dormir, y rogar que no hiciera una estupidez. Despertó la noche siguiente muy deprimido. 

Fue entonces que un criado golpeo a su puerta, le ofreció de beber y le trajo una carta.

“Te ruego el favor Diego te presentes en mi oficina. Sé que sigues disgustado, pero es vital que vengas.
Dieter

Diego después de alimentarse maldijo su suerte. Estaba de muy mal humor. Le sorprendía la delicadeza como estaba escrita la carta. “Dieter no es ningún idiota” pensó, “todo un estratega... sabe como decir las cosas, todos los regentes son unos manipuladores, este no es la excepción”

El criado que esta para atenderlo se queda en silencio esperando alguna respuesta, y puede ver como Diego pasando por una crisis de rabia.

Miro sus manos. Maldito temblor. Murmuro a sí mismo muy bajo. Tengo la suerte de un burro con alas

Se toca la cabeza al pensar en todas las cosas malas que le han ocurrido, se siente descontrolado e impotente.  ¡VIDA MALPARIDA! ,  grita y golpea con furia la pared con la  única mano que le sirve. El dolor en “su única mano buena” le hace reaccionar. Se ha lastimado el puño, pero no le duele cómo le duele su alma. Siente que terminará haciendo una locura.

El criado se queda sorprendido al ver a Diego en tal estado de furia y con los dos brazos lastimados.
Le sirve una jarra completa de vitae y él se la toma en silencio, como una bomba a punto de estallar. El criado nota el temblor que tiene para tomar el vaso (pues se ha negado a utilizar el pitillo) y algo temeroso le pregunta sí necesita ayuda para vestirse. 

Diego se niega por puro orgullo, el puede, es zurdo, puede hacerlo aunque el temblor no lo deje, y se sienta muy debil. Nada  le quedará grande, es un hombre orgulloso.

Sin embargo  un sonido le hace cambiar rápidamente de opinión. Sólo la voz de alguien que conoce, le hizo darse cuenta que era mejor que el criado le ayudara: La voz de Rebeca en el pasillo.  
Pensó rápido. Sí Rebeca se da cuenta que el criado sale de su laboratorio aprovechará para entrar.

-          Espere. Le dijo al criado. Cambie de opinión, no creo que pueda solo.

Diego acepto, a pesar de que se estaba poniendo en evidencia con un desconocido. Va al baño y se mira en el espejo, no había notado lo mal que se veía, su rostro era coherente con la paliza que había recibido.  Se lavo el rostro con agua fría, mientras trataba de ocultar su nerviosismo. No era ilógico que estuviera así, casi pierde la cabeza, le cortaron un brazo, le dolía todo el cuerpo, Miguel estaba en peligro, y una bruja loca lo perseguía.

De solo pensar en eso se ponía más nervioso.

Luego de asearse el rostro, el criado le ayudo a ponerse una camisa y los pantalones. “Uno no se da cuenta de cuánto una mano es importante hasta que debe hacer todo con una”. medito, mientras trataba de acomodar el yeso a la ropa .  

Tras salir de su laboratorio, caminó lentamente por el pasillo. Trataba de tranquilizarse, y se dio cuenta que le dolía todo.

Vio la puerta de la oficina del regente, y se sintió incomodo. “¿Ahora qué?”. Pensó.
El secretario del regente le dijo que le estaban esperando, así que siguiera sin golpear. Diego de manera  no muy diestra abre la puerta con la mano izquierda y lo que ve hace que se llene de sorpresa y confusión.

-          ¿Miguel?

Evidentemente su mejor amigo y hermano estaba sentado al frente del escritorio de su superior en silencio. El regente Dieter  le hace un gesto para que siga y Diego se sienta al lado del tres-se mirándolo de manera desafiante.  Miguel está confundido, estar en una capilla tremere siempre es intimidante, sonríe de manera tímida cuando ve a Diego venir, aliviándose de verle su brazo, pero a su vez sintiendo como su amigo está furioso y está a punto de golpearlo con las palabras.  

El regente siente que la tensión en su oficina se puede cortar con un hacha.  Diego cierra los ojos, y tras mirar a Miguel simplemente no se puede controlar.

-          Vos serás mucho cretino, te dejaste convencer, eh Ave María lo que faltaba,  ahora nos van a matar a los dos por ponerte de héroe. Dice de manera agresiva. Siempre te tenés que meter en lo que no te importa, ahí sí que estamos jodidos...

El regaño de Diego es exagerado, y Miguel en ese momento palidece. Nota que Diego no está bien, y de manera inteligente hace algo poco común.

-          Pere Paisa, pare el bollo. Mira al regente. Señor, por favor, ¿podría dejarnos solos un momento?

El regente se levanta  “Claro, cómo no”. Dice  de manera tranquila, “regreso en quince minutos”, y sale de la oficina por una puerta lateral (aunque un término más apropiado es que huye por la puerta). Diego se queda callado al ver lo extraño de la situación. 

-          Pensé que eras más inteligente Miguel. Dice golpeando con la mano izquierda el brazo de la silla. Su rostro algo hinchado por las contusiones se ve muy feo mientras le regaña. Pensé que pensarías más la situación,  ¿vos no ves que yo estoy jodido?, vos quieres estar igual....

Diego comienza a sermonearlo de manera larga  y ansiosa  demostrando con más veras el temblor en sus manos y el miedo, hasta que Miguel se quita sus lentes oscuros, y lo mira directamente a los ojos.

-          ¡Ya está bueno Diego! Dice en tono de regaño. Ya no joda más. Añade con autoridad. ¡Se calma me hace el favor!. Los ojos castaños de Miguel miran a Diego directamente demostrándole su determinación. ¡Ya deje de portarse como un malcriado!... ¡se calma!.

Diego lo mira a los ojos, y desploma. Sus ojos se llenan de lágrimas y su cuerpo tiembla como una gelatina.  Miguel se acerca y lo abraza. 

-          Todo va esta estar bien parce, todo saldrá bien
-          No es cierto. Contesta el hombre tembloroso de manera entrecortada.

En eso momentos  Miguel toma una jarra que hay con vitae cerca, sirve un vaso y pone tres pastillas dentro de la vitae, dándole el contenido a su amigo.

-          ¿qué es eso?
-          Tú ya sabes qué. Dice Miguel con un hilo de voz. Se lo toma, ordena,  hable con ya sabe quien, me imagine que estaría así y eso fue una de las tantas cosas que recomendó. Dice de manera muy baja, cambiando a un tono más cariñoso. Parcero a lo bien, cálmese, no quiero que se enferme, no de nuevo, dice de manera paternal, yo estoy acá para ayudar a bustesito, no debe ponerse bravo, yo decidí venir, porque es  lo mejor... calmese, a lo bien.

Diego no responde nada, se toma el líquido con sabor agrio de manera pausada mientras su rostro muestra cansancio emocional. Acababa de hacer un papelón al frente del regente, se daba cuenta que sí no estuviera a puertas de una crisis eso no hubiera pasado.

Diego, el paisa, frente al regaño de su mejor amigo no tiene otra opción que callar, bajar la cabeza y  tocarse los ojos. Es en estos momentos en que los regaños de Miguel le surgen más efecto, el sabe como confrontarlo.

“Qué curioso”, piensa Miguel, “siempre que ha podido entrar en una capilla tremere, le ha tocado manejar alguna crisis nerviosa de su amigo”.  En la primera oportunidad se desplomó frente a una mesa de vampiros antiguos, donde estaba incluido el gran  Pontífice Xavier de Cincao y otros cretinos que parecian disfrutar su desgracia. Miguel se levantó esa vez y lo calmó.  

-          Hora me escucha, le dice el ex guerrillero, no la cague mas con su jefe, el tipo lo aprecia, y no tiene porque enterarse de sus problemas.
Se debe cuidar, hora sale de la reunión directo a descansar, por ahí me contaron que buste no se quiere quedar quieto. Niega con la cabeza. Definitivamente ahí está pintado, esta jodido, no hace caso y se pone de grosero, ni yo que supuestamente soy el rebelde y la mala influencia para buste.
-          ¿Pero vos no comprendes en el bollo que te ha involucrado? Dice molesto tratando de justificarse, vos piensas que esto es agua con azúcar, no señor. Añade preocupado. Esto es enorme!. Niega con la cabeza y se toca la cara con su única mano buena. No quería que te involucraras, porque esto es un suicidio, ¿vos porque crees que se me han aumentado las pesadillas en los últimos meses?. Mira su mano y nota el temblor. Y ahora con lo último, vos te darás cuenta que esto no es fácil, no señor. Dice frustrado. No quiero que a vos te quiebren, terminaría de enloquecer sí eso pasara.
-          Pos nada hace con preocuparse. Dice de manera muy seria. Los problemas llegan cuando deben llegar, y uno debe enfrentarse a ellos como un guerrero, no hay que preocuparse,  “hay que ocuparse”, bustesito lo ha hecho bien sólo pero necesita ayuda, y aquí estoy yo que en los últimos meses sólo he sido un estorbo, a mi eso no me duele.

Diego mira a Miguel por un momento. Es increíble como en oportunidades como estas, en las que la vida le exige cabeza fría, el actué con tanta madurez, una antítesis de lo que es en otros espacios. Ese fue el Miguel que conoció, cuando los problemas los bombardeaban en Bogotá, luego en la convivencia cotidiana se dio cuenta de sus conductas adolescentes, pero estas no eran las que gobernaban su vida.

-          Y entre otras, ¿buste sabe que me toca hacer?
-          No, responde Diego
-          ¿no sabe?.  Lo mira sorprendido, y luego con algo de desdén añade. Yo pensé que luego de este mierdero que formo busted sabía algo.

Diego se queda callado. Bueno el regente se lo iba a comentar, pero...  él estaba tan furioso, que básicamente no lo dejo continuar. La conversación terminó de manera rápida por la reacción de él, que en realidad, el no sabía para qué lo quería el regente, sólo asocio que era una tarea muy peligrosa y por eso respondió así. Miguel lo miraba extrañado.

-          Lo siento.

El tres-se suspira, mientras niega con  la cabeza, “Hay parce... ”. Se produce un silencio entre ellos, momento en el cual se abre la puerta y entra el regente. El hombre de aspecto aleman se mostraba algo preocupado, aunque se tranquilizó al ver que el ambiente ya se había pacificado. Diego se muestra arrepentido, con cara de perro regañado.

-          Bueno, cómo le decía. Dice  en inglés a Miguel de manera seria. Le doy la bienvenida a la capilla, es usted uno de los pocos que no pertenecen a este clan que ha entrado a este recinto, en realidad, le agradezco que haya aceptado ayudar. Mira de reojo a Diego. Hace meses, estaba pensando a quien encargarle esta gran tarea, y me quede sin candidatos, pero, hace una semana, cuando rescató a Diego, me di cuenta que usted era el único al cual se le podía asignar esta tarea.
La razón por la cual lo elegí señor Miguel, fue por la confianza.  Necesitaba alguien digno de ese valor, para darle a guardar el destino de muchos. Mira de reojo a Diego. Me sorprendió que entrara a esa bodega sólo, pasara más de 100 hombres armados y lograra entrar al recinto, matar a unos pocos, rescatar a García, y salir por el techo antes de que todos esos hombres se dieran cuenta de lo que había ocurrido.
Tenga por seguro, que no lo llame a usted por capricho, sino porque siento que se puede confiar en usted.... le habla a Diego.. ¿Estoy en lo cierto?
-          Sí señor. Responde de manera algo incomoda.
-          Además hay un informe que dice que usted ayudo a defender la capilla tremere en Bogotá, así que creo que no es la primera vez que entra a una capilla.
-           Es cierto, contesta Miguel pensando, “pero la de Bogotá era más bonita que esta”. Se hizo lo que se pudo, aunque no fue suficiente. Mira a Diego, recordando esa mala noche, una noche que él nunca olvidará, al igual que Diego, esa noche marco sus vidas.
-          Bueno, usted ha demostrado de muchas maneras que es confiable, incluyendo el favor que realizó a mi persona, de lo cual sigo agradecido. 

El regente Dieter mira a ambos y se da cuenta que ya la introducción es suficiente, y decide dar paso a lo segundo.

-          Bueno, ¿y supongo que se preguntará porque lo llame?
-          Desde el primer momento.

El superior  hace una leve pausa y dice sin más.

-          Ayer usted me preguntaba, el porqué, sí usted no era de los nuestros, lo había llamado, y dijo que usted no tenía nada de lo que nosotros apreciábamos. Hace una sonrisa triste. En realidad, sí tiene algo, y ese algo, es precisamente “lo que no tiene”. Mira a Diego.
Tu hermano no es tremere, y en su sangre no tiene nuestro linaje, lo cual, en esta situación es vital.  Garcia  hace un gesto de no entender. 

Verás Diego, la situación es tan complicada, que el enemigo puede detectarnos con la simple presencia mágica que nuestras auras o nuestra presencia psiquica, es como nuestro olor, y curiosamente, esa fortaleza mágica que nos distingue del resto,  es en estos momentos, nuestra peor pesadilla. Mira al suelo.  Es por eso que esta misión la debe hacer alguien externo, pero,  conociendo nuestras tradiciones, es  doblemente riesgoso. 

Diego se quedo callado frente a esa afirmación. Miguel no había notado el significado, pero él sí, uno de los tantos motivos por los cuales no estaba de acuerdo con esto. 

-          ¿Pero qué tengo que hacer?, dice Miguel un poco hastiado de tanto bla bla bla y tanto lenguaje complicado.
-          Es una tarea simple, pero riesgosa. El regente lo mira. Necesitamos que seas nuestro emisario, y lleves un mensaje a distintas capillas.
-          No entiendo señor. Dice Diego algo intrigado, aunque Miguel mira a ambos sin comprender nada, el regente hablaba en un inglés muy técnico y eso lo confundía.
-          Verás Diego,  dice de manera clara,  lo único que puede ayudarnos en este momento, es que él  lleve un documento a distintos aliados para que le firmen, y luego, poderlo entregar a Viena. Explica de manera clara. Cómo él no es tremere, no podrán necesariamente ubicarlo en los distintos lugares y podrá pasar desapercibido, a nosotros nos tienen vigilados. Mira a Diego.  Tendrá que visitar varias capillas, e interactuar con algunos regentes para que firmen el texto.
-          No entiendo. Dice Miguel cuyo ingles se perdió en algún lugar de la conversación
-          Qué quieres que seas  un mensajero. Dice Diego en español
-          ¿y me darán la moto?.  Responde confundido, Diego abre los ojos sorprendido por la asociación y le hace un gesto de “luego te explico”, mientras sigue hablando con el regente.
-          Señor lo que usted está pidiendo es un suicidio. Dice alarmado. “mataran a Miguel”. El tres-se abre los ojos alarmado, pues eso sí lo entendió. Nadie que no sea de la casa puede entrar a distintas capillas, recoger una firma y  pretender que luego de esto, salga vivo. Dice de manera clara. Lo mataran porque creerán que sabe nuestros secretos, y sí el llega a equivocarse, será su fin.

Diego mientras habla trata de ocultar el temblor de sus manos,  básicamente esta agarrando con fuerza el brazo de la silla.

-          No lo mataran, y no se equivocará porque tu lo entrenarás para que no se equivoque. Dice de manera clara. He desarrollado un protocolo muy estructurado para que ni nuestra gente se sienta agredida, ni él se sienta en peligro. Sí hace lo que debe, saldrá adelante.
 En realidad,  los mira a los ojos,  la entrada a las capillas es lo que menos debe preocuparnos, el peligro se presentará en la calle.

Diego se queda en silencio un momento y frente al regente en español le explica el plan a Miguel para que lo entienda. El tres- se en algún momento comenzó a sentirse como un estúpido, y hasta sintió miedo. 

-          Quiero que usted haga un trato con ambos. Dice Diego de manera muy seria. Usted debe garantizarme que luego de esta misión Miguel no será dañado de ningún modo.   Señala. No se le modificaran los recuerdos, ni se le perjudicará por medio de magia.
-          Te aseguro qué Miguel estará bien, lo mira, es más, luego de esto será recompensado, sólo debe prepararse bien para seguir la etiqueta de la situación. Tendrás que prepararlo. Tiene una gran responsabilidad, básicamente, el futuro del clan estará en sus manos.

Esa frase impacto a Diego, nunca pensó que esa misión fuera tan importante, mira a Miguel cuyo rostro expresa no entender nada.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

o.o casi oigo el "chan-chan-chanchanchanchan-chanchanchanchan-tururuuuu" de misión imposible xDDDD espero que todo salga bien ._. (me encanta cuando miguel saca su lado "maduro" ^^)

Pd: puede ver como Diego pasando por una crisis de rabia.
eso se lee raro o.o había otra frase así por ahí cerca