Miguel estaba algo
ansioso, estaba acostado porque se
sentía incomodo, se tocaba el vientre, miraba la puerta cada tanto, y cuando
escuchó que se abría se alegró pero cuando notó quien era hizo cara de
decepción.
- Vos como que no
quieres que este aquí- dice Diego entrando al ver la reacción
-No es eso, es que
Pablo iba a traer la consola- dice él incomodo
-Vea pues, si quiere
me voy- dice un poco ofendido El Paisa
-No, es que tengo
mono- expresión usada para transmitir que se tenía síndrome de abstinencia
por algo.
-¡Eh Ave María!...
En ese momento hace un gesto de dolor y ambos se quedan
callados. Ambos tenían cosas que pensar, curiosamente este evento de crisis en
vez de acercarlos los alejaba, porque sentían que no podían hablar entre ellos, podían empeorar las cosas. Si se comentaban todas las preocupaciones seguro empeorarian la salud del otro.
Por ejemplo Diego no quería comentarle que cada día que
estaba hospitalizado la deuda iba creciendo más y más. No quería decirle
que no sabía donde irían a vivir cuando
volvieran a los Angeles o si, momentáneamente deberían separarse mientras
encontraban otra residencia. Tampoco quería contarle sobre sus temores, sus
miedos, y toda la pesadilla que había vivido, no quería que se diera cuenta que
había tenido una crisis grave de la cual aún no se recuperaba por completo
(aunque Miguel ya lo sabía).
Por otra parte las cosas que no contaba Miguel eran, sin
duda alguna más difíciles de digerir. No
quería hablarle de lo triste que se encontraba por su situación, de los
esfuerzos que hacía cada noche por reconstruir pedazos de su historia, de la rabia que se tenía a si mismo, de los
mensajes que estaba recibiendo y del trágico evento en Bogotá. No había podido
decirle que no se sentía él mismo, y que creía que había perdido una batalla
para siempre.
Ambos estaban en parte cansados el uno del otro. Necesitaban
espacio para cada uno, pero en estos momentos era imposible.
Tras unos veinte minutos ingresa Pablo a la habitación, pero
sin la consola, lo que hizo a Miguel bastante infeliz.
-No pude traer la
consola, estaba en una reunión- dice apenado
-Vaya y la trae,
corra, que yo lo espero
-Jeje… si, pero
primero debe comer gelatina
-No me jodas Pablo,
¡No más!, ya mi panza no le cabe más…
En ese momento Miguel
se sienta en la cama descubriéndose y mostrando su estómago
inflamado.
-Bueno, esperemos que
el parto se de pronto- dice Diego divertido- seguro el bebé debe estar dando pataditas.
- Jejeje Que difícil
es ser madre soltera… auch…
-Lo único es saber
quien es el padre- bromea Diego- Aunque
yo estoy seguro que es Tobias
-¡Ja ja!-
responde sin gracia Miguel haciendo cara de tedio- qué gracioso eres paisita, ¿sigues con esa joda? ..Vete al carajo
pendejo- dice Miguel un poco molesto
Realmente a Diego le
hacía gracia ver como se molestaba, pero para alguien externo sus chistes
podían no ser entendidos
-¿ustedes son novios?-
pregunta Pablo de manera directa.
Ambos abren los ojos sorprendidos. Diego ante la pregunta
impertinente se molestó, pero Miguel valoró
la honestidad dado que varias personas
lo decían a sus espaldas y no lo preguntaban primero.
-¿qué te parecemos homosexuales?
-No lo sé, por eso
pregunto
-No, no lo somos…-
dice serio- Yo sé que Diego parece muy rarito, dado que actúa como loca-
dice de manera vengativa por el
comentario anterior- pero ahí donde lo ve, ese man en realidad se revuelca
con una compañera de trabajo
-¡Miguel cállate!,
¡Demonios eso no se dice!
-Pasa días enteros
laborales haciendo – hace un gesto con las dos manos de paréntesis- “rituales”
-¡Miguel!
El brujah se reía como un niño travieso
-lo olvidaba –
dice con cinismo- “es secreto”
El joven enfermero parecía estar disfrutando de la situación
pues el tremere se había sonrojado de repente.
-En una capilla nada
es secreto, todo se sabe- dice Pablo con total naturalidad- y más con eso
Miguel se reía dolorosamente. Sentía que se le iba a
estallar el estómago. Pablo procedió a decir que los regentes suelen enterarse
de casi todo lo que sucedía en sus capillas, y que muchas veces no decían nada,
pero que solían enterarse de más cosas de lo que los aprendices creían, y más
porque los criados también se daban cuenta. Diego comenzó a preguntarse si en
la capilla ya estaban enterados de su pequeña aventura con Rebeca, asunto que
lo hacía sentir muy incómodo.
-A veces hasta hay filmaciones
de los aprendices haciendo sus cosas…- dice Pablo luego de explicar asuntos largos sobre el
tema.
-Mire pues, ¿Quién se
iba imaginar?, Diego actor porno.
El Paisa miró a Miguel asustado y este se cago de la risa,
tanto que tuvo que ir al baño.
****
Rowan estaba manejando poniendo atención a la via. Estaba
encantado con San Pedro, era un lugar encantador, se quedaría mucho tiempo en
la ciudad si no fuera porque quería alejarse de Morelli, no pudo evitar parar
en un puente y ver la ciudad en la noche, las coloridas casas iluminadas, y el
oscuro mar bordeando la costa. El olor a mar que muchas veces percibía mientras
estaba encerrado estaba ahora justificado. La gente caminaba a esa hora de la
noche por las vías polvorientas, había música y alegría. Precisamente eso era
lo que buscaba, lugares así, perdidos de las grandes ciudades, con el encanto
de la simplicidad.
Miraba a su compañero de viaje de vez en cuando, sentía su dolor,
pero no quería contaminarse con esos sentimientos. Lo curioso era que Terence
permanecía serio, sus ojos mostraban desagrado, odio, molestia. Estaba de un
humor tan fuerte que por primera vez en
mucho tiempo parecía un hombre seguro de sí mismo.
-Puedo preguntar…-
dice con prudencia Rowan mientras manejaba
-Morelli, ese
desgraciado- murmuro con tanta rabia, que quien lo escuchaba se sorprendía
de las expresiones duras que usaba, sin mostrar temor por hablar así de un
superior, por un momento parecía que Terry era otra persona- no sé qué le dijo, pero ella me terminó diciendo que yo no podía quedarme
y que ella no iba a dejar su trabajo… maldito – hacia una señal de asco
mientras hablaba
-Ese hijo de perra-
le respondió Rowan ahora también molesto con él, no pensó que iba hacer eso,
era difícil no tomarlo personal
-Ella prefiere
quedarse con él- aprieta el puño y cierra los ojos pensando en su rabia,
porque en estos momentos el estaba molesto con ella, con Morelli, con el
destino y con él mismo- seguro tienen
algo
-No creo
-¡¿porqué está tan
seguro?!
Rowan lo mira de reojo sorprendido mientras conduce, nunca
había escuchado a Terence gritar así.
-¿Has notado que
cuando estas molesto dejas de tartamudear?-
dice mientras manejaba recibiendo una mirada asesina de su
chiquillo- está bien, mejor me callo, aunque si vuelves a gritarme te juro que no
seré tan amable- Dice poniendo límites
al asunto- Revisa el mapa por favor, luego hablamos de eso.
****
Arlene se había quedado sola, completamente sola. No pudo
dejar de llorar por mucho tiempo. No sabía por qué no había sido valiente
y separarse de su trabajo y de Morelli.
Era una cobarde. Aún podía saborear la lágrima de sangre de Terence. La limpio
de su rostro luego de terminarle, y una vez el se fue acusándola de acostarse
con el regente, ella llena de dolor lamio la lagrima y se llevó la mano al
corazón. El realmente la quería y ella no era lo suficientemente fuerte para
seguirlo. Morelli no le había prohibido que se fuera, el problema era que ella
no soportaba la idea de que él la repudiara.
Fue una reacción tonta, pero ya no podía hacer nada para
remediarlo, él se había ido para siempre, no lo volvería a ver, y eso le rompía
el corazón.
Sus compañeros de trabajo se enteraron del asunto y ella se
convirtió en la comidilla de la capilla de San Pedro. Le llamaban en burla “La
ogra”, por lo que era uraña y en alguna
oportunidad tuvo una pelea con alguno de ellos donde no manejo las cosas muy
bien, pero esta ogra ahora tenía el corazón roto y sus burlas no ayudaban a que
se sintiera mejor.
****
-¿Y fue niño o niña?-
dice Diego en broma cuando sale del baño
-Nada….
-¿Nada?.... vaya que
mal- dice el joven Pablo- seguro si
se te hace un masaje en el intestino puede ayudar a que baje…
-A mi nadie me toca,
nadie- dice Miguel molesto, luego del asunto que le hicieron en la uretra,
el no quería saber nada de esos asuntos
-Pues no sería una
mala idea- dice Diego- hay personas que pueden con movimientos ir
bajando todo, como en los partos, si vos quieres…
-Menos usted-
dice Miguel molesto, por muy hermanos que fueran, no quería que el rumor de la
homosexualidad se extendiera, aunque Diego se sintió algo mal por el
señalamiento.
Miguel a veces decía busted y a veces usted. Estaba empezando
hablar mejor pero le costaba.
-¿y si se lo pedimos
a una mujer?, aquí hay una que puede hacerle el favor- dice el enfermero
-¿esta buena?-
pregunta como es usual Miguel con morbo
-¿La Ogra?...-
dice Miguel sonriendo- Tan fea es, huy
no
-No, jaja es de un
humor terrible, es Arlene, la que “era” la novia de su amigo
Diego inmediatamente
se dio cuenta de la expresión de pasado que usaba el joven Pablo, e
inmediatamente pidió explicación. El muchacho le comentó el rumor. Habían visto a Terence Fowles caminar
furioso a la salida de la capilla con su maleta.
Miguel lamentó la noticia. La única vez que vio a Terence
ser valiente y arriesgar su pellejo fue por causa de esa mujer. Le parecía que
las expresiones de rechazo del enfermero eran un asunto del pasado, y lo
confirmó cuando al preguntarle le dijo que él nunca había tenido problemas con
ella pero que cuando llegó a la capilla los compañeros le advirtieron que no se
metiera con ella.
La pobre Arlene no hacía amigos porque cualquiera que
llegaran le decían que no se acercara a ella… era una pena.
Miguel accedió a que viniera ella, internamente estaba conmocionado con la noticia, pero no sabía
que había pasado. Diego estaba pensando otras cosas, lo lamentaba por Terence,
quien como era usual no se había despedido, pero en su interior se aliviaba de
que Rowan no estuviera solo en el viaje, el cual era la mayor estupidez que
pudo pensar para unas vacaciones. El regente Dieter no había respondido el
e-mail así que como no había ordenes y el doctor Morelli lo había permitido
supuso, que algo habían conversado esos dos. Le daba la impresión de que ambos regentes eran amigos desde hace un
tiempo.
Ignorantes de lo sucedido en realidad entre Morelli,
Terence, Rowan y Arlene solo podían conjeturar, aunque era claro que el asunto
era raro.
Tiempo después llegaría Arlene a la habitación, estaba
pálida y con la cara larga, ambos
vampiros se dieron cuenta que ella estaba sufriendo. Miguel resultó ser muy
gallina para el asunto del masaje, y le pidió que no le hiciera doler, es más,
para su desgracia el asunto era doloroso no más tocar, así que entre quejidos
permitió que ella le tocara. Arlene tenía “buena mano” para sanar, y quedó en
volver luego

1 comentario:
Encontré este blog hace poco en mis marcadores de google chrome, y me trajo muchos recuerdos de hace años cuando originalmente seguí estas historias que escribías por lo que le dí una segunda leída.
Gracias por haberlas compartido, espero estes bien.
Sinceramente,
Otro simple Anon
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