La cama fría adveraba a un muerto que había dejado de vivir
hace más de 50 años. Miguel se encontraba ahí, su cuerpo estaba frio desde hace
bastante tiempo y parecía que su corazón también estaba bajando de temperatura
también. Era todo su culpa, había sacrificado muchas cosas en este maldito
viaje del destino que le había traído a este punto; ¿volvería a ser quien era?,
no lo sabía, había perdido la esperanza,
muchas veces sentía que hablaba mucho de Dios pero que en últimas no le
servia de nada, aunque su fe lo había ayudado antes, ahora sentía que había
perdido todo. Posiblemente el Sabbat había ganado dentro de él… no lo sabía.
Quería volver a su casa, no temía que lo mataran si salía a la calle, y en
cierta forma, solo quería irse y descansar de todo. Diego no podría entender lo
que sentía, solo que de repente el clan tremere le daba sabor amargo y él quería simplemente dejar de estar
implicado en sus asuntos.
Pero estaba ahí, en una capilla de magos tratando de
quitarse partes de tentáculos perdidos
en su cuerpo. Era muy posible que tuvieran que abrirle para sacarle algunos que aún estaban pegados dentro de él.
La idea no le parecía muy inspiradora. Tenia una sensación interna de desear
llorar pero por mucho que lo intentaba no podía hacerlo.
La puerta se abre y entra Diego arrastrando un aparato con
ruedas y Miguel lo mira con tedio, con
expresión de “¿y ahora qué?”
-No me mires así Ave
María- dice él también cansado- esto
es para ver dentro de vos, a ver cuantos te quedan por dentro.
Previamente le había pedido que se alimentara con sangre
viva para facilitar el procedimiento y que el corazón se moviera aunque
fuera poco. Miguel ni siquiera replicó
estaba cansado mentalmente y no podía hacer otra cosa que dejar que le hicieran
el examen, pues era el mayor interesado de salir de ahí.
Fue entonces que Diego con toda la paciencia, y el protocolo
necesario comenzó a poner el ecógrafo en funcionamiento mirando lo que le salía
en la pantalla, tampoco hablaba mucho porque no quería salir discutiendo con
él, estaba cansado de las discusiones y sentía que era mejor no hablar más de
lo necesario. Miguel sonreía poco como si tuviera muchas cosas en su mente.
El aparato recorrió el torso del enfermo mientras en
silencio el médico hacia anotaciones, no había buenas noticias, pero no eran
del todo malas. Otros exámenes serian necesarios, pero ya era claro un poco el
panorama.
-
Pues has sacado bastantes del intestino, seguirán
saliendo sin lugar a dudas- murmura- el
estomago esta excelente, ahí dentro ya
no queda nada- siguió revisando otros órganos de manera ascendente, veía
aun pedazos del parasito pero no hablaba de las malas noticias- a ver veamos por acá….
Miguel solo quería que le dijeran que ya se podía ir de ahí,
pero esa frase no salía de los labios de
nadie. Fue entonces que Diego comenzó a revisar el corazón y de repente hizo un
gesto de sorpresa que notó Miguel
- -
¿Qué?
- -
Nada
- -
No me
digas que nada. Seguro creció otro bicho por dentro.
-
- Nooo-
dice Diego riendo aún pasando el aparato sobre el pecho- solo que veo algo curioso – Miguel pareció molestarse- No veo parásitos en tu corazón- Lo miró
con una sonrisa- Miguel, vos cuando
vivías, ¿te agitabas mucho?, es decir, te cansabas con facilidad, sentías
presión en el pecho o te molestaba algo.
Miguel suspiró con
cierta amargura como recordando cuando estaba vivo.
-
Sí,
estaba medio jodido, a mi me dispararon en el pecho, pero eso había sanado,
pero comencé a no estar muy bien, trataba que no se notara, pero llegar a Bogotá
me jodió bastante. Tenia una cita a un médico, pero ahí fue que el malparido
ese me abrazó..¿porqué?
-
Si se
nota algo de eso sí, pero no es nada - Diego le sonríe minimizando el
asunto- solo preguntaba, no hay nada
preocupante en el corazón, cero parásitos.
Diego simplemente siguió haciendo el examen mientras pensaba
“Pobre Migue, como es la vida, si no hubiera sido abrazado no hubiera durado
mucho, tenía un problema cardiaco severo, lo del disparo seguro afecto, pero no
fue la causa, este muchacho ya venía con esto desde antes, es que se nota la cardiopatía,
y el tamaño del corazón no es normal, no entiendo como podía andar por el monte
sin desmayarse, seguro estaba en baja montaña y por eso se le minimizaban los síntomas, pero claro,
cuando vino a Bogotá por la altura ahí
si debió sentirse bastante enfermo, es curioso, pero es un dato irrelevante,
mejor ni siquiera comentárselo, no serviría de nada”
Lo que veía en el examen era
insuficiente, había exámenes mejores para detectar los pedazos, era
posible que no se lograran sacar en su totalidad, pero si la mayoría. Para
colmo de la circunstancia una cirugía seria la única opción para quitar la gran
cantidad que se habían acumulado en los pulmones. Los restos de Fredy como
había el llamado al parásito estaban en
varias partes pero lo mejor era sacarlo todo.
De momento Miguel miró a Diego, y murmuro, ¿se sabe algo de los sujetos que iban a tratar de matar a la reina parasito?, Diego no sabía nada, así que simplemente hizo
una señal negativa con la cabeza. El
príncipe de la los Ángeles había encargado una misión a algunos infectados para
que encontraran la reina y la mataran, de ellos dependía la vida de muchos. El
parásito estaba presente en el príncipe de la ciudad, y era claro que tenían
poco tiempo, el plan del Sabbat había sido brillante, pero también había
despertado lo peor de los camarilla que buscaban la supervivencia. La pregunta
sobre la reina parasito le recordó a Diego la confrontación que tuvo con Miguel
por no dejar unirse a dicha misión y
como terminó golpeándole.
Toda la enfermedad de Miguel había sido una de las cosas más
horribles que había vivido. Es que podía recordar como su hermano paso de ser
un hombre gracioso y afectivo, a convertirse en un ser agresivo, infantil y
psicótico. Las alucinaciones de Miguel gracias
Fredy eran de las cosas más horrendas que él había vivido con alguien
que apreciaba, porque una cosa es vivir una tragedia uno mismo y una cuando
alguien que quieres sufre.
Fue un milagro que Miguel se librara de ese monstruo y sin
embargo no se sentía del todo bien.
Diego estaba tratando de descifrar
que le ocurría. Estaba tan ansioso como él de salir de ahí, pero tampoco
quería ir directamente a los Ángeles donde la situación de la ciudad era un
caos. Estaba lejos de los problemas políticos de la ciudad y de los tumultos de
infectados que pululaban por ahí. Lo mejor que podían hacer era quedarse en
donde estaban.
Diego salió de la
habitación dejando llevándose el aparato de ultrasonido. Estaba seguro a este nivel que una cirugía era la única posibilidad de
terminar de sacar pedazos de Fredy. Trató de encontrar al médico tratante pero
no estaba cerca, así que decidió volver
a donde Miguel. Cuando entró por la puerta, Miguel no se encontraba en su cama y la puerta del baño
estaba cerrada, asumió que el paciente
estaba teniendo uno de sus movimientos intestinales así que se sentó a esperar, pero un sonido no muy
natural lo alertó así que se acercó a la puerta y para su sorpresa se dio cuenta que Miguel estaba hablando por
teléfono, y lo peor es que tenían las llamadas restringidas.
-No, no he podido sacar la cita, ya le dije que estoy incapacitado….
Ya…. Sí… No.... usted debe comprender que tampoco actuó muy bien…. ¿pero que
quiere que yo haga?... mire señor Alexander para cualquiera lo que hizo usted suena a traición… no, tampoco
me diga que se esta imaginando cosas… pe… no señor… a las malas no se puede….No,
no ha vuelto a beber…seguro…. Debería tratar de hablar con él… mmm… yo no haré
eso… ya… esta bien, adiós…
Diego se mordió el labio de la rabia al suponer de quien se
trataba, espero que saliera del baño mostrándole una expresión de
disgusto. Miguel lejos de acojonarse por
su reacción se enfado y le dijo “Ahora
no me vengas hacer show, qué sabes que él dijo que me llamaría”
Diego manoteo una revista de una mesa y la lanzó al piso,
¿qué hacia su sire hablando a escondidas con Miguel?, ¿cómo demonios
Alexander Von Stauffen
se había enterado donde estaba?
- -
¿Qué quería?
-
-A ver parcero, ¿qué cree?, el man
está empeliculado pensando que usted se le esta rallando mucho el coco,
quiere que vaya al médico, eso quiere..
En Colombia se dice que alguien “se esta
empeliculando” cuando una persona esta haciendo suposiciones sobre algo de lo
que no tiene certeza. Como quien hace una película y crea un universo. El sire de Diego, había quedado preocupado por la salud mental
de su chiquillo luego de que este le reclamara su traición y él había sugerido
que lo volvieran a hospitalizar. El problema es que con razones de peso las
relaciones entre ambos se habían cortado, pues
era difícil olvidar los dos años que vivieron en el destierro, y
adicional, era difícil perdonar tantas culpas que Diego le achacaba a él por recomendarlo a la
misión que le cambio la vida.
- --Y como supo donde estaba usted…
- -
No sabe, ese celular lo traje yo
escondido entre mis cosas
- -
Pero a vos como se te ocurre… - dijo Diego furioso pues no tenían
autorización de utilizar el móvil por la
seguridad de todos.
- -Al demonio con las putas ordenes, si yo quiero hablar con alguien
hablo, ya estoy cansado del jueguito tremere de hacer caso, estoy jodido, casi me muero y aún así pretenden que sea
como un perro faldero, ¡a la mierda! - dijo
manoteando- luego veremos si va o no va donde Linus, pero ahora no me venga
a joder que ya bastantes problemas
tengo.
Ciertamente a Miguel le estaba ya molestando el tema de las ordenes,
mientras que el hecho que Von Stauffen
hubiera llamado había puesto de muy mal humor a Diego quien le contesto con una
frase grosera y salió de la habitación apretando el puño al
mismo tiempo que Miguel le grita: “No se
vaya carajo, quédese conmigo”
Diego se paró en seco en el pasillo y dio
media vuelta. Se sentó al lado de él
haciendo mala cara.
- -
Mire
Diego Andrés- dice el hombre sentado
en la cama mostrando cara de tener malestar físico, ya que lo llamara por sus
dos nombres se sentía a regaño- usted
piensa que a mi me hace mucha gracia que el señor ese me este llamando sabiendo
usted que a mi me cae como una patada en
los huevos, pero algo de lo que dice el hombre tiene razón…
-
-Ya vos le
vas a dar la razón entonces…
- -
Maldita
sea escuche- dice con tono de
frustración- ¿Quién de los dos
esta hospitalizado?
-
-Nos me
hagas preguntas estúpidas
-
-Entonces
calmese, qué ahora este
peleando con él no significa que yo deba
salir pagando, el man dijo frente a usted que me iba a llamar y me
llamó, por mucho que usted haga pataleta no significa que vaya a cambiar la
realidad. Usted y yo debemos pensar que vamos hacer luego de salir
de aquí, y una de las cosas que hay que hacer es ir donde Linus, no pa que lo
hospitalicen, pero si para hablar con él, yo no voy a dejar que lo dejen
encerrado, y luego de hablar con Linus debemos pensar que carajos se va hacer,
porque yo de criado de su clan no quiero quedarme …
El tremere se quedó en silencio por un instante. Nadie había
obligado a su hermano a tomar la decisión del servir al clan tremere, aunque
posiblemente algo sí, las circunstancias, Miguel casi enloquece de la angustia
cuando le secuestraron y le cortaron el brazo, tenía que aceptar que se él tomó
la decisión basado en eso. Pero había que aceptar que todas esas ordenes donde
el pontífice Xavier de Cincao estaba metiendo las narices no era del agrado de ambos, más
porque, era evidente que eran unos
simples títeres en algo más grande, y eso
que Miguel todavía no había tenido el valor de decirle a Diego lo que él
había descubierto en Bogotá.
-
-Vos tenés
razón- dice frustrado- ya has tenido
suficiente.
-----------------
Una noche y un día antes de eso el regente Dieter
Schaeffer estaba teniendo un
momento de desagradable ira cuando leía el email de Diego donde le contaba la
decisión de Alexander Rowan de irse cruzando los Estados Unidos. Ya anteriormente
le había escrito contándole sobre la
pelea con Miguel y las curiosas consecuencias sobre el parásito.
Si no fuera porque
Rowan era tan importante, se podía pensar que podía ser una solución para los
problemas del príncipe, pero, era claro
que era muy importante para que fuera una figura pública en todo este caos.
Sí el parásito se muriera solo por recibir golpes, seguro bastantes enemigos
del príncipe harían fila para golpearlo,
lo cual convertiría esto en una comedia y en el príncipe en un saco de boxeo,
pero la respuesta no era esa, o no así de simple. Había otra posibilidad, Dieter
había tenido más información al
respecto, y estaba hablando con el príncipe una extraña posibilidad.
Pero volviendo a
Alexander Rowan tenia la esperanza de
que llegara pronto, pero las noticias de
ese email eran malas, le ponían de muy mal humor.
-“Vaya idiota” – pensó mientras hacia
una mueca frente a la contestación del
Regente Morelli donde básicamente se lavaba las manos. Diego le había
comentado en el mismo correo el castigo que Morelli le dio y la actitud de darle una auto para que se fuera- “¿es que acaso Morelli le dio un colapso mental?, todo el plan necesita de Rowan para funcionar, y él lo
pone en riesgo permitiendo que se vaya en carro como si nada, ¿y cómo es que
manda agredir físicamente a Rowan cuando él es su paciente?, esto no tiene
sentido…
Había llamado a la línea de Rowan y estaba fuera de
servicio, y el teléfono de Fowles estaba apagado. De repente Dieter pensó en golpearlos
como también había hecho Morelli.
-Vaya par de insensatos – pensaba apretando los dientes
en su oficina.
La epidemia en los
Ángeles era un caos, habían muerto varios enfermos y los refugios se habían convertido en un caldo de cultivo
para que los anarquistas pidieran la cabeza del príncipe, al parecer el clan
Nosferatu estaba apoyando una revuelta
y toda la ciudad parecía a punto de
estallar. Los primogénitos ventrue y
malkavian mostraban una postura mediocre, mientras el brujah se encontraba dividido entre los radicales
anarquistas y los fieles a la camarilla. El sheriff de la región decidió matar
a los pacientes enfermos más agresivos en un estallido nocturno en uno de los
refugios y esto lejos de ayudar hizo que los infectados pensaran que no
tardarían ellos en morir.
Para completar el
grupo de vampiros que se unieron para matar a la reina parásito se habían
internado en la zona este de los Ángeles en búsqueda de los responsables pero
por el momento no había noticias pero si una pista esperanzadora nacida
justamente de una infectada que se curó de repente.
Habían localizado
al hombre que la golpeo, era un cazador con cierto renombre. Habían libros que
hablaban de los cazadores y de un extraño poder asociado a su fe, ese mismo
generaba que los seres malditos como los
vampiros, hombre lobos y demonios
sufrieran daños graves con solo tocarlos,
es así que un golpe fuerte de un cazador
puede matar al parásito, el problema es que también puede matar al vampiro.
Dieter no sabía como
Rowan logró aquello, no parecía que
fuera asociado a un poder que va
en contra de la naturaleza misma del vampiro. En su interior lo único que creía
podía haber influenciado la muerte del parásito era que el que estaba en Miguel
por alguna razón estaba muriendo, un golpe simplemente lo desprendió.
Había hablado con
el Dr Ugozzoli por teléfono y había quedado que se encontraría con él en el
Eliseo para ver en secreto al príncipe. No había salido en varios meses de su capilla, y hoy por primera
vez saldría solo para recomendar al príncipe que iniciara la caza de un cazador,
era cuestión de vida o muerte. Los vástagos
que buscaban la muerte de la
reina parásito estaban cerca, pero la camarilla en los Ángeles no podía durar
mucho tiempo con un príncipe influenciado por el Sabbat.
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Mientras tanto en
un lugar de México un poco lejos de la civilización hay un pequeño hotel muy cerca del mar que procura atender a dos
de sus clientes lo mejor que pueden, es temporada baja y hay pocas habitaciones ocupadas. Y
ciertamente dos hombres acostados en distintas camillas recibiendo un masaje
por dos mujeres morenas mientras
escuchaban música zen era común, aunque si lo piensas, si ambos hombres son
hijos de Caín y están supremamente fríos la experiencia para las masajistas no
era del todo grata.
Alexander estaba
totalmente entregado a la experiencia, había
cerrado los ojos y simplemente la disfrutaba. Bien recuerda que en uno de esos
masajes tubo un muy buen sexo años atrás, pero en esta oportunidad solo quería
sentir tranquilidad, sentir como las
manos llenas de aceite pasaban por su
cuello y espalda era maravilloso.
En la otra camilla
un hombre blanco también recibía el masaje pero sintiendo un poco de dolor cuando tocaban algunas articulaciones. La mujer le decía que se relajara que se
notaba expresado y es que aunque estaba disfrutando el tema se sentía extraño,
porque la única mujer que le había tocado ciertas partes de su cuerpo era
Arlene y que otra mujer le tocara se sentía raro, y él
podía pensarlo como una infidelidad. Todo lo que hacía le recordaba a ella y no
podía relajar su mente, pero el masaje ayudaba a que se sintiera mejor, es más
no entendía como había aceptado hacérselo.
Al finalizar el
masaje, como siempre sucede se ducharon y salieron a disfrutar la noche. Ese hotel tenia una
piscina pequeña y el clima era agradable aunque los cuerpos de ellos le diera
un poco igual, y en medio de las charlas
se vieron invitados a jugar cartas con un matrimonio de
desconocidos que a ambos les parecieron
de lo más de simpáticos. Hablaron y se rieron, y era como estar nuevamente vivos,
aunque fugazmente…
Cuando la pareja se
hubo marchado para sus habitaciones
Alexander le dijo a Terence.
-
¿Entiendes ahora porque quería hacer este
viaje?- dice riéndose- no hay nada mejor que salir de vacaciones
y gastarse el dinero en lo que uno le de
la gana sin que alguien te este
controlando… me hacia tanta falta esto.
Terence simplemente
miraba el cielo que estaba una delicia
para un astrónomo, todas las constelaciones, y había pasado más de una estrella
fugaz. Durante un momento se tornó romántico y pidió un deseo, pero luego se
entristeció. “Eso nunca ocurriría, Arlene y yo no volveremos a estar juntos”
La noche terminó
con pequeñas conversaciones y el deseo de quedarse un poquito más.

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