lunes, 13 de mayo de 2019

De corazones y soluciones


La cama fría adveraba a un muerto que había dejado de vivir hace más de 50 años. Miguel se encontraba ahí, su cuerpo estaba frio desde hace bastante tiempo y parecía que su corazón también estaba bajando de temperatura también. Era todo su culpa, había sacrificado muchas cosas en este maldito viaje del destino que le había traído a este punto; ¿volvería a ser quien era?, no lo sabía, había perdido la esperanza,  muchas veces sentía que hablaba mucho de Dios pero que en últimas no le servia de nada, aunque su fe lo había ayudado antes, ahora sentía que había perdido todo. Posiblemente el Sabbat había ganado dentro de él… no lo sabía. Quería volver a su casa, no temía que lo mataran si salía a la calle, y en cierta forma, solo quería irse y descansar de todo. Diego no podría entender lo que sentía, solo que de repente el clan tremere le daba sabor amargo y  él quería simplemente dejar de estar implicado en sus asuntos. 

Pero estaba ahí, en una capilla de magos tratando de quitarse partes de tentáculos  perdidos en su cuerpo. Era muy posible que tuvieran que abrirle para sacarle  algunos que aún estaban pegados dentro de él. La idea no le parecía muy inspiradora. Tenia una sensación interna de desear llorar pero por mucho que lo intentaba no podía hacerlo.

La puerta se abre y entra Diego arrastrando un aparato con ruedas  y Miguel lo mira con tedio, con expresión de “¿y ahora qué?”

-No me mires así Ave María- dice él también cansado- esto es para ver dentro de vos, a ver cuantos te quedan por dentro.

Previamente le había pedido que se alimentara con sangre viva para facilitar el procedimiento y que el corazón se moviera aunque fuera  poco. Miguel ni siquiera replicó estaba cansado mentalmente y no podía hacer otra cosa que dejar que le hicieran el examen, pues era el mayor interesado de salir de ahí.

Fue entonces que Diego con toda la paciencia, y el protocolo necesario comenzó a poner el ecógrafo en funcionamiento mirando lo que le salía en la pantalla, tampoco hablaba mucho porque no quería salir discutiendo con él, estaba cansado de las discusiones y sentía que era mejor no hablar más de lo necesario. Miguel sonreía poco como si tuviera muchas cosas en su mente.

El aparato recorrió el torso del enfermo mientras en silencio el médico hacia anotaciones, no había buenas noticias, pero no eran del todo malas. Otros exámenes serian necesarios, pero ya era claro un poco el panorama.

-          Pues  has sacado bastantes del intestino, seguirán saliendo sin lugar a dudas- murmura- el estomago esta excelente,  ahí dentro ya no queda nada- siguió revisando otros órganos de manera ascendente, veía aun pedazos del parasito pero no hablaba de las malas noticias- a ver veamos por acá….

Miguel solo quería que le dijeran que ya se podía ir de ahí, pero  esa frase no salía de los labios de nadie. Fue entonces que Diego comenzó a revisar el corazón y de repente hizo un gesto de sorpresa que notó Miguel
-        -  ¿Qué?
-      -    Nada
-       -   No me digas que nada. Seguro creció otro bicho por dentro.
-          - Nooo- dice Diego riendo aún pasando el aparato sobre el pecho- solo que veo algo curioso – Miguel pareció molestarse- No veo parásitos en tu corazón- Lo miró con una sonrisa- Miguel, vos cuando vivías, ¿te agitabas mucho?, es decir, te cansabas con facilidad, sentías presión en el pecho o te molestaba algo.

Miguel  suspiró con cierta amargura como recordando cuando estaba vivo.

-          Sí, estaba medio jodido, a mi me dispararon en el pecho, pero eso había sanado, pero comencé a no estar muy bien,  trataba que no se notara, pero llegar a Bogotá me jodió bastante. Tenia una cita a un médico, pero ahí fue que el malparido ese me abrazó..¿porqué?
-          Si se nota algo de eso sí, pero no es nada - Diego le sonríe minimizando el asunto- solo preguntaba, no hay nada preocupante en el corazón, cero parásitos.

Diego simplemente siguió haciendo el examen mientras pensaba “Pobre Migue, como es la vida,  si no hubiera sido abrazado no hubiera durado mucho, tenía un problema cardiaco severo, lo del disparo seguro afecto, pero no fue la causa, este muchacho ya venía con esto desde antes, es que se nota la cardiopatía, y el tamaño del corazón no es normal, no entiendo como podía andar por el monte sin desmayarse, seguro estaba en baja montaña y por eso  se le minimizaban los síntomas, pero claro, cuando  vino a Bogotá por la altura ahí si debió sentirse bastante enfermo, es curioso, pero es un dato irrelevante, mejor ni siquiera comentárselo, no serviría de nada”

Lo que veía en el examen  era  insuficiente, había exámenes mejores para detectar los pedazos, era posible que no se lograran sacar en su totalidad, pero si la mayoría. Para colmo de la circunstancia una cirugía seria la única opción para quitar la gran cantidad que se habían acumulado en los pulmones. Los restos de Fredy como había el llamado al parásito estaban  en varias partes pero lo mejor era sacarlo todo.

De momento Miguel miró a Diego, y murmuro, ¿se sabe algo de los sujetos  que iban a tratar de  matar a la reina  parasito?,  Diego no sabía nada, así que simplemente hizo una señal negativa con la cabeza.  El príncipe de la los Ángeles había   encargado una misión a algunos infectados para que encontraran la reina y la mataran, de ellos dependía la vida de muchos. El parásito estaba presente en el príncipe de la ciudad, y era claro que tenían poco tiempo, el plan del Sabbat había sido brillante, pero también había despertado lo peor de los camarilla que buscaban la supervivencia. La pregunta sobre la reina parasito le recordó a Diego la confrontación que tuvo con Miguel por  no dejar unirse a dicha misión y como terminó golpeándole.

Toda la enfermedad de Miguel había sido una de las cosas más horribles que había vivido. Es que podía recordar como su hermano paso de ser un hombre gracioso y afectivo, a convertirse en un ser agresivo, infantil y psicótico. Las alucinaciones de Miguel gracias  Fredy eran de las cosas más horrendas que él había vivido con alguien que apreciaba, porque una cosa es vivir una tragedia uno mismo y una cuando alguien que quieres sufre.

Fue un milagro que Miguel se librara de ese monstruo y sin embargo no se sentía del todo bien.  Diego estaba tratando de descifrar  que le ocurría. Estaba tan ansioso como él de salir de ahí, pero tampoco quería ir directamente a los Ángeles donde la situación de la ciudad era un caos. Estaba lejos de los problemas políticos de la ciudad y de los tumultos de infectados que pululaban por ahí. Lo mejor que podían hacer era quedarse en donde estaban. 

Diego  salió de la habitación dejando llevándose el aparato de ultrasonido.  Estaba seguro a este nivel que  una cirugía era la única posibilidad de terminar de sacar pedazos de Fredy. Trató de encontrar al médico tratante pero no estaba cerca, así que  decidió volver a donde Miguel. Cuando entró por la puerta, Miguel no  se encontraba en su cama y la puerta del baño estaba  cerrada, asumió que el paciente estaba teniendo uno de sus movimientos intestinales así que  se sentó a esperar, pero un sonido no muy natural lo alertó así que se acercó a la puerta y para su sorpresa  se dio cuenta que Miguel estaba hablando por teléfono, y lo peor es que tenían las llamadas restringidas.

-No, no he podido sacar la cita, ya le dije que estoy incapacitado…. Ya…. Sí… No.... usted debe comprender que tampoco actuó muy bien…. ¿pero que quiere que yo haga?... mire señor Alexander para cualquiera  lo que hizo usted suena a traición… no, tampoco me diga que se esta imaginando cosas… pe… no señor… a las malas no se puede….No, no ha vuelto a beber…seguro…. Debería tratar de hablar con él… mmm… yo no haré eso… ya… esta bien, adiós…

Diego se mordió el labio de la rabia al suponer de quien se trataba, espero que saliera del baño mostrándole una expresión de disgusto.  Miguel lejos de acojonarse por su reacción se enfado y le dijo “Ahora no me vengas hacer show, qué sabes que él dijo que me llamaría”
 
Diego manoteo una revista de una mesa y la lanzó al piso, ¿qué hacia su sire hablando a escondidas con Miguel?, ¿cómo demonios Alexander  Von Stauffen se había enterado donde estaba?

-        -  ¿Qué quería?
-          -A ver parcero, ¿qué cree?, el man  está empeliculado pensando que usted se le esta rallando mucho el coco, quiere que vaya al médico, eso quiere..

En Colombia se dice que alguien “se esta empeliculando” cuando una persona esta haciendo suposiciones sobre algo de lo que no tiene certeza.  Como quien  hace una película y crea un universo.  El sire de Diego,  había quedado preocupado por la salud mental de su chiquillo luego de que este le reclamara su traición y él había sugerido que lo volvieran a hospitalizar. El problema es que con razones de peso las relaciones entre ambos se habían cortado, pues  era difícil olvidar los dos años que vivieron en el destierro, y adicional, era difícil perdonar tantas culpas que  Diego le achacaba a él por recomendarlo a la misión que le cambio la vida.

-         --Y como supo donde estaba usted…
-         - No sabe,  ese celular lo traje yo escondido entre mis cosas
-         - Pero a vos como se te ocurre… - dijo Diego furioso pues no tenían autorización de utilizar el  móvil por la seguridad de todos.

-          -Al demonio con las putas ordenes, si yo quiero hablar con alguien hablo, ya estoy cansado del jueguito tremere de hacer caso, estoy jodido,  casi me muero y aún así pretenden que sea como un perro faldero,  ¡a la mierda! - dijo manoteando- luego veremos si  va o no va donde Linus, pero ahora no me venga a joder que ya  bastantes problemas tengo.

Ciertamente a Miguel le estaba  ya molestando el tema de las ordenes, mientras que el hecho que  Von Stauffen hubiera llamado había puesto de muy mal humor a Diego quien le contesto con una frase  grosera y  salió de la habitación apretando el puño al mismo tiempo que Miguel le grita: “No se vaya carajo, quédese conmigo”

Diego se paró en seco en el pasillo  y  dio media vuelta.  Se sentó al lado de él haciendo mala cara.

-        -  Mire Diego Andrés- dice el hombre   sentado en la cama mostrando cara de tener malestar físico, ya que lo llamara por sus dos nombres se sentía a regaño- usted piensa que a mi me hace mucha gracia que el señor ese me este llamando sabiendo usted que  a mi me cae como una patada en los huevos, pero algo de lo que dice el hombre tiene razón…

-          -Ya vos le vas a dar la razón entonces…

-        -  Maldita sea escuche- dice con tono de  frustración- ¿Quién de los dos esta hospitalizado?

-          -Nos me hagas preguntas estúpidas

-          -Entonces calmese,  qué  ahora este  peleando con él no significa que yo deba  salir pagando, el man dijo frente a usted que me iba a llamar y me llamó, por mucho que usted haga pataleta no significa que vaya a cambiar la realidad.  Usted y yo  debemos pensar que vamos hacer luego de salir de aquí, y una de las cosas que hay que hacer es ir donde Linus, no pa que lo hospitalicen, pero si para hablar con él, yo no voy a dejar que lo dejen encerrado, y luego de hablar con Linus debemos pensar que carajos se va hacer, porque yo de criado de su clan no quiero quedarme …

El tremere se quedó en silencio por un instante. Nadie había obligado a su hermano a tomar la decisión del servir al clan tremere, aunque posiblemente algo sí, las circunstancias, Miguel casi enloquece de la angustia cuando le secuestraron y le cortaron el brazo, tenía que aceptar que se él tomó la decisión basado en eso. Pero había que aceptar que todas esas ordenes donde el pontífice  Xavier de Cincao estaba metiendo las narices no era del agrado de ambos, más porque, era evidente que  eran unos simples títeres en algo más grande, y eso  que Miguel todavía no había tenido el valor de decirle a Diego lo que él había descubierto en Bogotá.

-          -Vos tenés razón- dice frustrado- ya has tenido suficiente.

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Una noche y un día antes de eso el regente Dieter Schaeffer estaba teniendo un momento de desagradable ira cuando leía el email de Diego donde le contaba la decisión de Alexander Rowan de  irse  cruzando los Estados Unidos. Ya anteriormente le había escrito contándole sobre  la pelea con Miguel y las curiosas consecuencias sobre el parásito.

Si no fuera porque Rowan era tan importante, se podía pensar que podía ser una solución para los problemas del príncipe, pero,  era claro que era muy importante para que fuera una figura pública en todo este caos.

Sí el parásito  se muriera solo  por recibir golpes, seguro bastantes enemigos del  príncipe harían fila para golpearlo, lo cual convertiría esto en una comedia y en el príncipe en un saco de boxeo, pero la respuesta no era esa, o no así de simple. Había otra posibilidad, Dieter había tenido  más información al respecto, y estaba hablando con el príncipe una extraña posibilidad.

Pero volviendo a Alexander  Rowan tenia la esperanza de que  llegara pronto, pero las noticias de ese email eran malas, le ponían de muy mal humor.

 -“Vaya idiota” – pensó mientras hacia una mueca frente a la contestación del  Regente Morelli donde básicamente se lavaba las manos. Diego le había comentado en el mismo correo el castigo que Morelli le dio y la actitud de  darle una auto para que se fuera-  “¿es que acaso Morelli  le dio un colapso mental?, todo el plan  necesita de Rowan para funcionar, y él lo pone en riesgo permitiendo que se vaya en carro como si nada, ¿y cómo es que manda agredir físicamente a Rowan cuando él es su paciente?, esto no tiene sentido

Había llamado  a la línea de Rowan y estaba fuera de servicio, y el teléfono de Fowles estaba apagado. De repente Dieter pensó en golpearlos como también había hecho Morelli.
-Vaya par de insensatos – pensaba apretando los dientes  en su oficina.

La epidemia en los Ángeles era un caos, habían muerto varios enfermos y los refugios  se habían convertido en un caldo de cultivo para que los anarquistas pidieran la cabeza del príncipe, al parecer el clan Nosferatu estaba  apoyando una revuelta y  toda la ciudad parecía a punto de estallar.  Los primogénitos ventrue y malkavian mostraban una  postura  mediocre, mientras el brujah  se encontraba dividido entre los radicales anarquistas y los fieles a la camarilla. El sheriff de la región decidió matar a los pacientes enfermos más agresivos en un estallido nocturno en uno de los refugios y esto lejos de ayudar hizo que los infectados pensaran que no tardarían ellos en morir.

Para completar el grupo de vampiros que se unieron para matar a la reina parásito se habían internado en la zona este de los Ángeles en búsqueda de los responsables pero por el momento no había noticias pero si una pista esperanzadora nacida justamente de una infectada que se curó de repente.
Habían localizado al hombre que la golpeo, era un cazador con cierto renombre. Habían libros que hablaban de los cazadores y de un extraño poder asociado a su fe, ese mismo generaba que  los seres malditos como los vampiros, hombre lobos y  demonios sufrieran daños  graves con solo tocarlos, es así que un golpe fuerte  de un cazador puede matar al parásito, el problema es que también puede matar al vampiro.

Dieter no  sabía como  Rowan logró aquello, no parecía que  fuera asociado a un poder  que va en contra de la naturaleza misma del vampiro. En su interior lo único que creía podía haber influenciado la muerte del parásito era que el que estaba en Miguel por alguna razón estaba muriendo, un golpe simplemente lo desprendió.

Había hablado con el Dr Ugozzoli  por teléfono y  había quedado que se encontraría con él en el Eliseo para ver en secreto al príncipe. No había salido en  varios meses de su capilla, y hoy por primera vez  saldría  solo para recomendar al  príncipe que iniciara la caza de un cazador, era cuestión de vida o muerte. Los vástagos  que buscaban  la muerte de la reina parásito estaban cerca, pero la camarilla en los Ángeles no podía durar mucho tiempo con un príncipe influenciado por el Sabbat.

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Mientras tanto en un lugar de México un poco lejos de la civilización  hay un pequeño hotel  muy cerca del mar que procura atender a dos de sus clientes lo mejor que pueden, es temporada baja y  hay pocas habitaciones ocupadas. Y ciertamente dos hombres acostados en distintas camillas recibiendo un masaje por dos mujeres morenas  mientras escuchaban música zen era común, aunque si lo piensas, si ambos hombres son hijos de Caín y están supremamente fríos la experiencia para las masajistas no era del todo grata.

Alexander estaba totalmente entregado a la experiencia,  había cerrado los ojos y simplemente la disfrutaba. Bien recuerda que en uno de esos masajes tubo un muy buen sexo años atrás, pero en esta oportunidad solo quería sentir tranquilidad,  sentir como las manos  llenas de aceite pasaban por su cuello y espalda era maravilloso.

En la otra  camilla  un hombre blanco también recibía el masaje pero sintiendo  un poco de dolor  cuando tocaban algunas articulaciones.  La mujer le decía que se relajara que se notaba expresado y es que aunque estaba disfrutando el tema se sentía extraño, porque la única mujer que le había tocado ciertas partes de su cuerpo era Arlene y  que  otra mujer le tocara se sentía raro, y él podía pensarlo como una infidelidad. Todo lo que hacía le recordaba a ella y no podía relajar su mente, pero el masaje ayudaba a que se sintiera mejor, es más no entendía como había aceptado hacérselo.
Al finalizar el masaje, como siempre sucede se ducharon y salieron a  disfrutar la noche. Ese hotel tenia una piscina pequeña y el clima era agradable aunque los cuerpos de ellos le diera un poco igual, y en medio de las charlas  se vieron invitados a jugar cartas con un matrimonio de desconocidos  que a ambos les parecieron de lo más de simpáticos. Hablaron y se rieron, y era como estar nuevamente vivos, aunque fugazmente…

Cuando la pareja se hubo marchado para sus habitaciones  Alexander  le dijo a Terence.

-          ¿Entiendes ahora porque quería hacer este viaje?- dice riéndose- no hay nada mejor que salir de vacaciones y  gastarse el dinero en lo que uno le de la gana sin  que alguien te este controlando… me hacia tanta falta esto.

Terence simplemente miraba el cielo que estaba  una delicia para un astrónomo, todas las constelaciones, y había pasado más de una estrella fugaz. Durante un momento se tornó romántico y pidió un deseo, pero luego se entristeció. “Eso nunca ocurriría, Arlene y yo no volveremos a estar juntos”

La noche terminó con pequeñas conversaciones y el deseo de quedarse un poquito más.

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