sábado, 1 de octubre de 2011

Sangue chiama (parte 1)

Varias maletas estaban acumuladas en la puerta. El Cuervo  estaba en la sala. Sí alguien lo observara en ese momento podía pensar que estaba distraído. Su expresión facial no era muy diciente. Esa postura hacía pensar que él “Era un descerebrado”, o por lo menos eso era lo que decía su ex, sin embargo a pesar de su expresión vacía, él estaba realmente pensando, o tratando de hacerlo, estaba nervioso, bloqueado y confundido.

“Esto podía ser una trampa”, se repetía una y otra vez en su mente. No podía entender como su hermana de repente quisiera tener “familia”.

¿Familia?, ¿qué era eso?... él no sabía cuál era su significado. Nunca tuvo una, nunca tuvo una referencia de una madre, o de un padre, ni siquiera de sus abuelos. Aunque sí, existieron, pero eran  sombras borrosas de su niñez, una niñez sin nadie.

Que una desconocida lo abrazara y le besara la mejilla  llamándolo hermano, era realmente “raro”. Le era difícil a él responder con igual efusividad afectiva ante alguien que no conocía. Sentía que no podía confiar en su hermana, sentía que ella, ya no era su sangre, sino parte de un clan de amantes de la muerte.

Todos esos italianos  Giovanni eran en extremo complicados, en Colombia tuvo que tratar con ellos. La filosofía de sí te metes con uno, te metes con todos, era una realidad complicada de asumir cuando tu negocio es el narcotráfico.

Y ahora, de repente, es invitado a una casa, donde él no se siente seguro. Podían matarlo, podían usarlo para cosas raras... y también al Pelusas. Cerró los ojos preocupado, y maldijo  haber dicho sí a la invitación. 

Pero, había aceptado, y sí los motivos eran sinceros y él se negaba, estaba en un problema.
Miro su reloj de diamantes y vio la hora, pronto tendrían que partir.  Sus dedos bruscos y con cicatrices por peleas en vida, tenían gruesos anillos de oro. Su pinta era coherente a cualquier traqueto que se  respete, pues aunque sus joyas eran caras, su ropa era ordinaria.

Se levantó del sofá, y fue hacia la habitación del Pelusas, abre  la habitación y lo que ve, en parte, no le sorprendió.

El Pelusas estaba sentado  mirando el techo. La habitación tenía un fuerte olor a alcohol. Había estado tomando.

-          Parce, ¿esta jincho?
-          Nooo, ni se creass, Dice él de manera algo chistosa, yosito, nadiness, yo no...

El Cuervo revisa una repisa y encuentra los restos de la mezcla de alcohol con sangre.
-          En veinte minutos nos recogen..
-          Yoo no voy. Dice el Pelusas jugueteando con su mano de la mera confusa.
-          Sí va. Ordena. La invitación fue pa juntos.
-          Vayaaa con su nuevaaa familia.... vaya. Dice de manera resentida. Yaaa no necesita a  este pechooo , ya encontró a la putaa de su hermana... dice de manera vulgar en la borrachera...
Cuervo se le acerca, el Pelusas se ponía agresivo cuando se emborrachaba, eso era conocido por él.
-          Cuide su jeta gran guevon. Dice de manera tajante, mientras que le hace un gesto muy amenazante. Más puta será su madre, respete.
-          La suya parcero. Dice él con una sonrisa 

Un golpe suena  en el apartamento, como si alguien fuera  lanzado hacia una pared. William se apresura a ir a la habitación y encuentra al Pelusas sangrando por la nariz  tirado en una esquina. La lámpara de la mesa de noche esta en el suelo rota. La pared se encuentra hundida del golpe tan fuerte que le ocasionó.

El Cuervo está de pie, y mira a William lleno de furia. Esta controlándose para no entrar en frenesí.
-          Recoja a este desgraciado, y lo mete a las malas en un carro distinto al que vaya yo, sí se va conmigo al lado seguro mato a este borracho miserable. Dice furioso. Qué tal este pendejo, se emborracha y se pone de boquilargo conmigo..

William esta petrificado, era la primera vez que ocurría algo así entre ellos dos. Era común en el pasado que su amo golpeara a otros, pero al Pelusas nunca le había tocado. Pero al parecer para todo había una primera vez. Los brujah no se caracterizaban por arreglar los problemas hablando.
Sin esperar el anuncio de llegada del vehículo, el  Cuervo  toma sus maletas y  baja por las escaleras del edificio hasta el primer piso. Pudo tomar el ascensor, pero en ese momento, la cabeza le daba vueltas, estaba  furioso, confundido y adolorido. El Pelusas lo había insultado.

Cuando bajo los ocho pisos del edificio se encontró con que en ese mismo momento había llegado el auto que lo iba a recoger. Entró al mismo sin mirar atrás, y el vehículo sale de la zona residencial y lo lleva al aeropuerto.  No preguntó por el Pelusas o su criado en el trayecto, ellos tendrían que llegar. Sea como sea.

Se abren las puertas del lugar  y un hermoso  jet privado lo espera. Unos hombres  se presentan y  recogen las maletas con un gesto de servidumbre extremo. Le abren la puerta al llegar y lo escoltan hacía el avión. El ordena que no quiere que su amigo se siente a su lado qué arreglen para que este en otro sector. Aunque la petición es rara, los criados aceptan.

Quince minutos después  dos hombres entran al avión y el Cuervo usando sus lentes oscuros pretende mirar la  ventana mientras los criados ubican a William y al Pelusas en la parte trasera. 

-          DEJENEMEE HABLAR CON ÉLLL

Grita el Pelusas borracho mientras el avión despega. De alguna forma al parecer William lo controló, pues no se presentó en ningún momento.

El Cuervo estaba furioso. Posible no se dio cuenta en ese momento que él también le había insultado, sólo sentía rabia.

Durante el vuelo una criada hermosa le dio vitae fresca y le atendió espléndidamente.  

Las costas del océano negro se ven desde el avión y es en ese momento  el avión comienza a descender. 

Poco a poco el mismo aterriza en un lugar hermoso, el aeropuerto es privado, y tiene hermosos jardines  alrededor.

El Cuervo baja primero sin mirar atrás y al bajar las escaleras, ve a la mujer rubia esperándolo en  una especie de cabaña, ella se levanta, y con los brazos  abiertos lo recibe. El Pelusas en ese momento baja del avión y ve la escena del abrazo de su amigo con su hermana de sangre. No puede evitar una mueca. A este nivel se encuentra muy molesto, así que se mantiene aparte, seguro de que su amigo no querrá presentar “al borracho del Pelusas”, sin embargo, antes de que se puedan acercar, unos criados los saludan de manera muy amable, y les conducen  hacía donde se hospedaran. Parecía que ya conocían la circunstancia.

El Cuervo se voltea y ve como el Pelusas y William son llevados a otro sitio, supuso que los criados se comunicaron entre ellos, y dada la condición lamentable de aquél que llamaba su amigo, prefirieron  evitar malos ratos.

Mientras tanto, Christine lo mira y le dice de manera confidencial.

-          Estarán bien. Sonríe.  Mi segua caro. Dice indicando que la siga.

El Cuervo la sigue maravillado  de lo bonito que parecía todo. En cierta forma, los Giovani  son elegantes, educados y distinguidos. No sabía cómo encajar ahí.

-          Mio marito non è. Dice en italiano  estableciendo que su esposo no se encuentras, pero luego en español añade. Tenemos tiempo para hablar, pero antes, te mostrare todo.

 Y así lo hizo, la mansión no era una sola, en realidad en el terreno, que era enorme había tres, con  enormes piscinas y  sitios de alto costo. Vivian a lo grande, sin lugar a dudas. De repente,  en  el recorrido,  pasan al lado de un cementerio, y el Cuervo por primera vez siente un escalofrió por todo su cuerpo. Sabía el poder de los guiovani de dominar el espíritu y la muerte. Christine nota su reacción y le dice de forma graciosa.

-          No te preocupes, la muerte es solo una compañera de la vida, no pelean, no debes temer.

El Cuervo la mira, no sabía cómo interpretar eso, no era muy académico, y menos una persona espiritual, para él no existía el cielo, ni el infierno. Morir significaba desaparecer.

Siguieron de largo, y él agradeció que no le mostrara el cementerio. Luego han entrado a la mansión principal, y le ha invitado a la terraza brindándole vitae, cuyo sabor, era recién extraído del recipiente.
Luego de un momento en silencio, ella le pregunta.

-          ¿estás bien?

El Cuervo que estaba confundido y con el conflicto con el Pelusas en la cabeza, la mira.

-          ¿Por qué quiere conocerme?. Dice confundido, Ella se rie
-          ¿Por qué quisiste conocer a nuestro hermano?
-          Porque tenía curiosidad, sólo por eso...
-          Pues yo también tengo curiosidad. Dice de manera simple
-          Pero.. hace una pausa... yo no soy lo que buste espera, la mira, buste vive en un mundo distinto al mío, yo..

En ese momento pensó en una frase que se repetía en el manicomio, “no soy nada”. De repente lo invadió un sentimiento de minusvalía.

Ella toma un sorbo de su copa y dice...

-          No podemos ser tan distintos si compartimos  una madre. Señala, y lo mira. ¿ Tu sabes quien fue nuestro padre?, evidentemente  cuando hablaba de nuestro, se refería a ella con su hermano gemelo, pero el Cuervo no lo entendió muy bien.
-          Mi papá fue distinto al suyo, el mío poco se, y no tengo ni ideas quien fue el de bustedes dos, pudo.. hace una pausa... ser cualquiera. Dice señalando que su madre no se caracterizaba por ser pura y casta.
-          Entiendo.

La bella Christine, hace una pausa, no sabía que mas decir.  Cierra los ojos  y tras abrirlos se queda fascinada viendo las estrellas, luego mira a su lado y  su hermano las está mirando de la misma forma.

-          Sabes, no somos tan distintos al fin de cuentas.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

sabes que no recordaba que tb eran vampiros en giovanilandia? xD

ok, quedé impactada con esa pelea... va a traer cola, pelusas celoso y cuervo enojado... estos peques-grandes son un desastre o.o


Besos!!!