martes, 4 de octubre de 2011

Sangue chiama (parte 2)

2.

Esa noche sobre la luz de las estrellas Christine  paso un tiempo con su hermano, de repente el Cuervo se había comenzado a relajar frente a esa rara situación. Christine le hablo sobre ella, le dijo que ella desde pequeña había desarrollado una capacidad especial, en otras palabras, era médium, y  tenía especial habilidad para percibir energías,  espíritus y otras cosas. Tenía memoria desde pequeña, por eso, era que recordaba detalles, cosas que habían pasado. Le explico que ella sabía que él era su hermano por el aura, y porque, nunca se equivoca cuando es la sangre la que llama.

-          Estaba en el destino que nos encontráramos. Dijo finalmente. Esto yo lo vi hace unos cinco años en un sueño.

El Cuervo la mira como si estuviera loca. No sabía que decir.

-          Yo  pensé que estabas muerta.. es decir. Trata de decir algo inteligente. Realmente muerta.
-          Sí, bueno. Sonríe. Ese fue un compromiso que hice con el mío marido. Sonríe cuando habla de él. Ambos nos prometimos el uno al otro, y yo debí hacer ciertos sacrificios con la mía familia... nuestro hermano, el tiene vida prospera por delante, y es mejor que nunca se entere de nada... sonríe, adicionalmente él,  no es muy  virtuoso... pero tu pareces diferente.
-          Se equivoca. Señala de manera simple, aunque no comprendió eso de “virtuoso”. No tengo nada especial.... soy un mal nacido.

Ella se sorprende ante esa afirmación, y se toca el pecho, como sí eso le hubiera dolido.

-          Te repito, tu no me conoces...

Le toca la mano, y le dice “ Martín... lo eres..”, le besa la mejilla, se levanta y se va. Mattina parlare. Diciéndole en italiano que mañana hablarían. Mi capita di encontrare mio marito.

El hombre se quedo sentado mirando el cielo. Las sillas eran cómodas, y bonitas, saco de su bolsillo una caja de cigarrillos, había estado reprimiendo su deseo de fumar, usualmente lo hacía frente a quien fuera, pero,  esta vez se estaba controlando. Cuando prendió y se llevo a la boca el mismo, una sensación de placer lo invadió. Era adicto al tabaco, parecía que ese cigarro era lo único real que le quedaba. Comenzó a pensar en todo lo que había sucedido esa noche.  Tras mirar su reloj se dio cuenta que había durado hablando con su hermana unas cuatro horas. El resto de la noche lo tenía  libre. Pero igual no le apetecía  hacer gran cosa. Comenzó a pensar en lo que había ocurrido hoy, y recordó el golpe que le propinó al Pelusas. Nunca le había golpeado fuera de un entrenamiento. Estaba perdiendo todo, hasta su mejor amigo y chiquillo se estaba poniendo en contra de él.  Pronto ocurriría su destrucción. O por lo menos eso pensaba.

Le parecía curioso lo seco que estaba, su alma y corazón se habían vuelto duras. Cuando su hermana le hablaba de sentimientos él no los sentía como antes,  cuando pensaba en su amigo, ya no lo sentía como antes.  Antes las cosas no le habían ido peor. En un acto casi infantil, tras terminar su cigarrillo pone sus manos  alrededor del como si tuviera frio, en realidad el mismo se abrazaba.... cada día tenía menos mérito su existencia.

Un criado que salió de alguna parte le presentó una bandeja con  algunos licores en botellas de cristal. Le llenó la copa de vitae que tenía y le hizo entender qué escogiera el licor de su gusto. El Cuervo señalo cualquiera,  dado que  en botellas de vidrio muchos licores se parecen. Se llevo a sus labios la vitae y  antes de que pudiera beber, olio  el impactante aroma de ese licor. Esto nunca lo había probado.  Tomo un sorbo e hizo un gesto de satisfacción, el criado sonríe como sí le hubieran hecho un elogio.

Se queda solo en ese lugar otro tanto, pensando y recordando. Esa noche Hanna no apareció en sus recuerdos, sólo existía en él una ensalada de eventos de su pasado. Los golpes de su abuelo, vinieron a su mente. ¿cómo alguien puede golpear así a un niño de tres años?... Su abuela, que era sorda, también le pegaba, aunque a decir verdad, era más afectuosa que aquel que le recordó desde pequeño  que era un hijo no deseado. Su abuelo era una bestia.

Y luego, su madre, aquella que le había dado la vida, llega embarazada a casa, y se lo lleva a pasar hambre en Bogotá, y luego de eso, de presenciar su pereza, su falta de amor con él y los múltiples hombres que la acompañaban en su lecho.

El no tenía nada en especial, era un narco, un vampiro, un ser con el alma corrupta, y sin ganas tampoco de cambiar. Se había  encariñado con los pocos que lo habían amado, y había también perdido ese cariño. Ahora solamente faltaba que el Pelusas le clavara la daga en su espalda. Estaba preparado para eso, sabía que sucedería, al fin y al cabo el lo había convertido en  un monstruo igual que él. Todos los chiquitos trataron de bajar a su sire en un momento dado, es la ley de la maldición..

La idea de la muerte le cruza por la mente otra vez, pero esta vez de manera, un poco menos escandalosa, como su intento de suicidio cuando entro en crisis. Posible deba arreglar unas cosas, y luego, la misma existencia le quitaría su vida.

-          Buona  sera  signore Cuervo. Dice un hombre que se sienta justo al lado y le dice al criado que le sirva lo mismo que su invitado esta tomando.
-          Buona será. Contesta el Cuervo, qué sí había  aprendido a decir buenas noches en italiano..
-          Slavo laborando. Dice el señor  Gianfranco, esposo de Christine, lo cual se entiende con el hecho que le informa que él estaba trabajando.  Me alegra que haya venido, a la mia casa.
-          Gracias señor Giudici, señala el vaso. Buen licor.. el hombre se rio.
-          Usted conoce la calidad, eso que está tomando tiene  muchos años en cava, es de lo más fino que existe. El Cuervo sonríe, mientras bebe.  Mañana habrá una fiesta en casa mia. Dice el hombre. Para celebrar su venida.... io lo espero

El Cuervo  acepta con una sonrisa formal, mientras mentalmente estaba preocupado por su situación. Se levanta y camina en dirección a donde estaban durmiendo.  Un criado le informa el camino en italiano,  y aunque él no le entiende lo que dice, el dedo índice es un idioma internacional reconocido en todas las culturas.

Caminó por un caminillo empedrado escuchando las olas del mar. Por un instante se paró a ver el agua, y recordó por un instante un viaje  que hizo a Cartagena. Su vida comenzó a cambiar para mal después de ese viaje.

Trato de no pensar en eso, y siguió caminando hasta llegar a una hermosa casa a las orillas del océano, pintada de rosa pálido que en la noche se veía hermosa, iluminada por los bombillos de la propiedad. Vio a William asomado en la puerta de la mansión lateral a una terraza hermosa.
 Miró a  William a los ojos, y noto que el hombre estaba algo decepcionado. Posiblemente el Pelusas le había llorado haciéndose el víctima.

-          No me mires así William, ya tengo demasiados problemas.  Dice un poco melancólico. Pida un vaso y lo espero por acá. Dice sentándose en los escalones de la residencia. Al poco rato William trae el vaso que su amo le pidió, y el cuerpo  se realiza un corte en las venas de la mano.  La sangre corre de manera rápida, y llena el recipiente con el liquido. El Cuervo le entrega la bebida a su criado. “Ahí tiene parcero, debe tener sabor a trago fino”. El cuervo baja la cabeza, “al parecer nos estamos quedando solos tu y yo”. Dice meditando “en nada nos saca el culo el Pelusas” le dice de manera confidencial, “pero no se preocupe, yo me hago matar por ese man, no le haré daño, ha sido el único amigo que he tenido...”.   El criado se sorprende al darse cuenta que su amo llora. ¿recuerda lo que yo le dije a usted un día?...¿ qué si quería ser vampiro? Lo mira, William no responde, piénselo creo que por ahora no es buena idea, pero,  más adelante posiblemente sí Willy... 

El criado no responde nada, era un tema ya hablado, pero hoy no era un buen momento para conversar, la situación estaba muy tensa. El Cuervo mira el reloj,  y camina un poco más hacia la playa, e ignorando las necesidades de su traje, se acuesta en la arena boca arriba pensando en Cartagena. Un buen lugar para pasar un último día pensó. Cerró los ojos como si fuera a dormir por un instante, y sintió pasos caminar hacia él. Abrió los ojos y se sentó. La arena que se acumulo en su espalda cae lentamente al suelo. El Pelusas se colocó a su lado, teniendo cuidado al poner su trasero sobre la arena. El olor a alcohol inundo todo, y el Cuervo siente como su amigo lo abraza...

-          Perrito,  busteee es mi perritoo. Dice el Pelusas llorando. Decir “tú eres mi perro” en lenguaje ordinario era similar a decir, tu eres mi amigo. Lo abraza de manera muy afable mientras el Cuervo lo mira algo alarmado. Mi perrito, guau ... perritoo, dice mientras le desordena el pelo como un niño.
-          No joda. ¿siguió jartando?. No puede hacer más que aceptarle el abrazo, mientras mira  por encima de su hombro y le grita a su criado en forma de reprimenda. ¡William!. Pero William no aparece, al parecer se está escondiendo. El Cuervo  se siente un poco incomodo. Parce... ya deje la joda, como que a buste se le moja la canoa ebrio..... Un dicho para los hombres que se emborrachan y  se muestran homosexuales.. aléjese que van a pensar que es mi novio... carajo
-          Noo,  tu eres mi  perrito, dice llorando.. mi perrito.. dice alejándose levemente, buste quiere deshacerse de mi... y tú eres mi perrito, en ese momento comienza a llorar más fuerte.

El Cuervo lo mira, seguramente o escucho hablar con William..

-          No parce, yo no quiero deshacerme de buste, pero más luego posible buste si de mí.  le toca la cabeza tratando de calmarlo, pues llora a mares. Ya no chille,  más bien, ni un trago más y se va a dormir..

Se levanto y puso su brazo  alrededor para que caminara. No fue muy efectivo, a los dos pasos, el Pelusas se había caído. El Cuervo lo levantó y fue caminando hacia la casa, casi levantándolo del suelo  para que no se cayera. Al entrar a la casa vio a William y lo miro de manera amenazante. “Bonita la hizo buste, en vez de ayudar lo ayudo para que se jinchara más, esconda el trago me hace el favor, y luego buste y yo vámos a hablar” añade furioso.

 Llevo al Pelusas a la primera habitación mientras él seguía diciéndole “tú eres mi perro”. Luego de acostarlo le dice de manera cariñosa.

-          Tú también eres mi perro Pelu, pero duérmase, mañana hablamos.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

xD por aquí habría sido "¿somo' amigo' o no somo'amigo? pushaaa que te quieeeerooooo" xDDD

sigue pareciéndome todo muy raro cn esa hermana o.o