Diego se había levantado temprano después de ese sueño. Todo
lo había puesto muy pensativo. Podía darse cuenta entre la división entre las
pesadillas reales producto de la mente humana y las pesadillas producto de un
hecho sobrenatural. No por nada tenía doctorado en pesadillas horrendas
producto de su stress post trauma, y programación mental tremeré.
Era cuestión de perspectivas, de saber que había un puente
mental y que las cosas podían ir peor cada día. La evidencia era clara, el Pobre
Miguel, estaba muy mal y estaba realmente débil. Su mente abrazaba uno de los
pocos momentos felices de su vida, su niñez. Da un poco de pena pensar que ese
pequeño con cara adorable se convertiría en un vampiro. Las vacas, la pradera y
el perro solo eran una construcción de su pasado, al parecer lo único que le
quedaba.
El vínculo que había entre ellos era una puerta de comunicación pero también una maldición. El
brujah estaba tan débil a nivel mental que había facilitado un puente hacia
Diego. Esa noche había tres personas en la mente de Miguel: El tzismisce, Diego
y él, y los tres estaban en una guerra por el control mental del brujah, aunque
hay que decir que el dueño de ese cuerpo al parecer se había dado por vencido,
o así lo sentía Diego.
La conexión era algo peligroso, pero también una ventaja
para ayudarle, aunque realmente no sabía a ciencia cierta cómo hacerlo.
Diego tenía una sensación ambivalente, negativa en mayoría y
con una esperanza de poder salvarlo era consciente de la poca fuerza de Miguel
para ayudarle.
¿Oh que hacer?, ¿qué
hacer?, no era el hombre más centrado ni con más poder mental…¿qué podía hacer?
¿y sí le comentaba
esto al regente?, bueno evidentemente debía informarlo había un grupo tratando
de matar al mal nacido ese causante de este desastre y eso podía ayudar, pero
aún así él temía que el vinculo que el parásito tuviera con su huésped fuera
tan fuerte que al morir se llevara a sus infectados...
Pobre Miguel… pobre.
Se sentía cansado y estresado. Quería viajar a donde estaba
su hermano pero no podía, todo era un
cumulo de presiones.
De repente suena el computador, nota que es una llamada entrante por Skype de
la novia de su amigo: Leila. Luego del saludo respectivo, y agradecer el caro y
rápido envió de la muestra, la médica comenta:
-Creo saber que puede
ayudar- Dice con propiedad- La
muestra que me mando tiene características que me son muy conocidas, y siento
que es algo que puede salvarle la vida.
-La escucho
-Hay una condición en
ciertos seres humanos especiales que a pesar de su humanidad los hace perfectos
cazadores de seres de la oscuridad. Vampiros como ustedes, hombres lobo o
demonios, todos tienen un punto débil frente a estas personas. Son seres
humanos que por cierta capacidad personal desarrollan un estado mental de
convicción que genera una especie de campo de protección contra todo lo que no
sea humano, en otras palabras Diego, nosotros los cazadores desarrollamos un
poder que repele todo lo negativo. Usted me comentó en su informe que la joven
que se libró del parásito tuvo una pelea con un sujeto que le propino un golpe
e hizo que el parásito muriera dentro de ella, yo estoy segura que fue golpeada por un cazador lo suficientemente
experto para concentrar su poder en las manos….
Diego escuchaba lo anterior tratando de entender todo, pues
su nerviosismo no lo hacían la persona más aguda.
-Quiere decir que…
-El poder de un
cazador puede matar al parásito Diego, si Miguel recibe un golpe de un cazador
se salvará…
Los ojos se le iluminaron era lo que estaba esperando oír.
-Pero, ¿Dónde consigo
un cazador que lo golpee sin matarlo?, está muy débil.
-Tomaré un avión la
próxima semana hacia los Ángeles, trataré de ayudar
Diego estuvo a punto de besar a la japonesa de lo emocionado
que se sintió, ella podía golpearle y salvarlo. Era la solución para Miguel,
aunque no para el resto de los vampiros.
-GRACIAS, GRACIAS…-
dice emocionado tapándose la boca y mostrando algo de brillo en sus ojos como
si fuera a llorar, estaba hecho una madeja de nervios y que ella hubiera dicho
eso era por mucho, lo mejor que le hubiera ocurrido en el momento.
Leila sintió su angustia y procedió a justificarse, pues se
sentía culpable de no poder viajar más rápido.
-No conseguí vuelos rápido,
pero iré en cuento pueda.
-No importa, Te estaré esperando, sé que él lo apreciará,
es lo mejor que puedes hacer por – hablaba entre cortado emocionado
tratando de encontrar palabras, hasta que se di cuenta que el asunto no podía ser tan fácil y sus ojos
nuevamente se opacaron - … aunque, Dios… no sé como voy a sacarlo de
ahí… Oh Jesús, ¿cómo voy hacer?
-Ya sabrás cómo-
dice ella un poco más tranquila
Diego se da cuenta de
repente que está en un dilema. Ella no podría entrar a la clínica, la mágia
tremere tenía protecciones contra los cazadores, y por otra parte él no podía a
sacar a Miguel de paseo teniendo en cuenta los antecedentes. Por otra
parte, el hecho que ella viniera a los
Angeles, no solo la pondría en peligro sino que también a él, no era muy bien
visto la asociación con cazadores, era como tener relaciones con hombres lobo,
se debía tener en secreto pero a nivel muy publico no. La gente al ver un ser humano posiblemente de primera
mano no se darían cuenta que es una cazadora, pero si llegara a mostrar sus
poderes de manera pública, se pondría en evidencia. Los vampiros con los cazadores eran muy
vengativos. Una de las costumbres era una vez los identificaban les mataban a
sus familias, sus amigos y todo lo que
ellos amaban, eso hacía que ciertos cazadores tuvieran vampiros enemigos por
mucho tiempo, era un odio que se retroalimentaba mes por mes.
No Diego no podía andar hablando más de la cuenta, tenía que
protegerse y protegerla- Es peligroso,
debo advertirte, no todos son como
nosotros somos….
-Lo sé, recuerda que
eso lo sé perfectamente- dice con algo de rabia pues ella había perdido a
muchas personas amadas a causa de vampiros y demonios- pero ya veremos cómo hacer.
-Podría ayudar a
otros – dice el pensando en la epidemia, pero Leila no estaba dispuesta
hacerlo
-No, yo voy por
Miguel, el resto no me importa- dice de manera fuerte- no salvaré asesinos de personas, solo a él.
Era de comprender, era cazadora, no hermanita de la caridad.
Odiaba a los vampiros, había sufrido mucho, no se le podía pedir más.
-Está bien- dice
con la voz temblorosa- Gracias.
Después de que se cortara la comunicación se quedó en silencio
por un rato mirando de manera algo obsesiva el pc. Tenía muchos dilemas
morales en la cabeza, por una parte no quería que se le hiciera daño a Leila,
pero por otro había muchos infectados que necesitaban de una cura.
Pensó por un rato, y tuvo una idea. Si debía mantener el
secreto sobre Leila, pero a la vez quería ayudar a los demás, y no solo a
Miguel. Debía hacer llegar la
información a quien sí pudiera divulgarl, y esa persona era el Doctor Patricio Ugozzoli era esa persona,
¿pero cómo hacer que fuera él quien lo descubriera?
No encontraba ninguna
forma de hacerle llegar el recado así que pensó en llamarle y concretar una
cita para hablar de los estudios, pero el problema era que él no quería dar
directamente la información, así que pensó una forma de decirlo sin que fuera
directo.
Primero fue
corriendo a la capilla para buscar los documentos sobre la cuadrilla y una vez ahí decidió generar un engaño al Dr Ugozzoli.
Pidió a un aprendiz de primeros niveles, pero con conocimientos en cibernética
que buscara registros de cazadores en los Estados Unidos, y cuando salió una
lista, seleccionó uno al azar. Luego de ordenarle que no dijera una sola
palabra sobre su tarea, Imprimió lo que se sabía de este personaje, y lo puso
en una carpeta.
En una hoja sin
firmar escribió lo siguiente.
“Doctor Patricio Ugozzoli, pudimos identificar al sujeto
que atacó a la joven”
Luego pide a un
criado que se lo haga llegar.
Diego no sabía si había
sido ese sujeto quien la había atacado, pero el ataque no importaba, lo que
realmente necesitaba era que el italiano identificara a este como un cazador e
hiciera una asociación básica. Esperaba
que por su mentira el fulano no resultara muerto, pero sabía que el italiano no
era estúpido, y que debía darse cuenta que si necesitaban huevos de oro no se
podía matar la gallina.
Esperaba poder
hablar con el hombre de manera casual, lo que no sabía Diego es que las
situaciones del destino harían que esa charla se diera mucho más rápido de lo
que él pensaba, pues estando a un metro de la salida de la capilla se lo
encuentra de frente.
-DOTORE GARCIA!
En esas lo abraza de
manera efusiva lo que hace que varios aprendices los voltean a mirar, lo que no ayudaba al rumor de que era
homosexual, ciertamente los italianos no podían controlar su efusividad.
- Doctor Ugozzoli- dice Diego como una tabla de rígido mientras hace un gesto de incomodidad
-Lo he conseguido-
dice en tono confidencial soltándolo de repente – necesito hablar con el
regente ¡ahora mismo!...
Diego mira a su
alrededor. Muchos aprendices lo miraban extrañados y él simplemente se rasca la
garganta y le dice.
-Doctor, por favor baje la voz- dice de manera confidencial- hay asuntos
que es mejor no tratar aquí…
Mientras el médico
se calmaba y decía un “oh sí- sí”, Diego se sentía algo estúpido y nervioso,
pues no pensaba que su treta diera efectos tan rápidamente. No se había asomado
a la oficina del regente esa noche porque no deseaba preguntas incomodas y por
qué no quería dar pie para un interrogatorio, sin embargo, sin desearlo iba
como un cordero a la oficina de su superior. La llegada fue algo dramática,
pues él estaba en una reunión con otros aprendices a los cuales tuvo que
despachar rápidamente para atender al italiano que por su misión como protector
del príncipe tenía prioridad. Diego se
sentía extraño, pero como buen paisa se haría el pendejo y sabría vender la
idea. Curiosamente el asunto se dio tal como él quería, el hombre exalto su
genialidad y dijo saber la razón por la cual el paracito había muerto. Digo con prepotencia que había hecho
investigaciones y que la naturaleza del atacante era un cazador, lo que le
hacía pensar que los poderes de los cazadores eran capaces de matar al
parásito. Diego procedió entonces alabar su gran percepción, lo cual hizo
también el regente lo que dejaba el
asunto en un claro dilema…¿qué harían con ese conocimiento?
Diego se burlaba del
italiano en su interior, su genialidad no era ni siquiera propia, pero ese
mérito era mejor que él se lo quedara pues él deseaba que no se le apuntara
directamente y temía las consecuencias
de facilitarle esa información dado que cualquier cosa podía salir de eso… pero
hacer algo era mejor que no hacer nada.
-“Me está tratando de decir señor que un cazador podría quitarle el parásito al
príncipe”
La salud de los
otros era por el momento irrelevante,
sanar al príncipe era prioridad.
-Exactamente
-Pero- dice
Diego- es realmente peligroso para el príncipe no solo enfrentarlo a un
cazador
-Solo necesitara un golpe o dos, un combate cuerpo a
cuerpo, y es muy seguro que su majestad gane
-Yo nunca subvalorando a un cazador Doctor Ugozzoli,
andan en cuadrillas bien organizadas y se ha sabido que han matado antiguos con
algo de lucha, son humanos, pero no son pan comido, y sus técnicas son
legendarias.
- Señor- dice
Diego- si me disculpa, yo siento que en estos momentos si la teoría del Dr. Ugozzoli
se debe pensar no solo en el príncipe sino también en los muchos que están
enfermos y que en cualquier momento se pueden levantar en contra la camarilla,
si ellos se sanan el Sabbat no tendrá forma de debilitar la ciudad…Si solo se
pudiera llegar a una alianza
-Doctor García-
dice el regente con duras palabras- una alianza sería lo ideal si no fuera
porque es tan difícil como pedir la paz en el medio oriente.
Si, posiblemente en
un mundo tan violento como el de la oscuridad, pedir una alianza entre un ser
que odia irremediablemente a los vampiros y los seres de la oscuridad era poco
realista.
-Sea como sea hay que comunicarle esto al príncipe, y
dado que usted me pidió que antes de cualquier movimiento me dirigiera hacia
usted, yo le sugeriría…
Pero en ese momento
la puerta suena con golpes firmes. El regente hace una señal con la mano para
pedir silencio al científico y dice.
-¿qué ocurre?
-Señor, llego el sobre que usted estaba esperando.
El regente mira con
gravedad a Diego y pide que siga el criado el cual le entrega una carta con el
sello de Viena.
-Doctor Ugozzoli, me permitiría un momento, continuamos
la reunión en diez minutos, ¿puede usted…?
El Médico extrañado
sale de la oficina mientras Dieter se levanta y hace rápidamente el hechizo del
silencio. Diego no podía evitar cierto temblor de emoción y cuando el alemán
abre el sobre y lo lee lo mira con éxito.
-Lo logramos! Viena ha aceptado el enfrentamiento y ha
ordenado a ambos contrincantes acabar con las agresiones, Oren no podrá mandarle
más maldiciones a Alexander- sonríe
de manera algo ambivalente- le han dado seis meses para que prepare la
contienda… seis meses de gracia, morirá bajo sus normas.
Había acabado el
sufrimiento. Alexander era por fin libre. Diego entendía lo que significaba, no
era solo el producto de meses de sufrimientos sino la salvación del clan.
-Debes viajar lo más pronto posible- ordena- recoge tus cosas y prepárate para
el viaje
-Pero señor, sobre la reunión
-No debes preocuparte por eso, lo solucionaré con el Doctor
Ugozzoli.
- Señor, solo pido que tome conciencia que el asunto debe
ser tratado con estrategia, espero que encuentren una solución
-Y yo espero que Miguel se recupere- dice él en consecuencia- no pierdas el
tiempo, debes irte.
Y tras un corto
silencio Diego da media vuelta y sale de la oficina.

1 comentario:
Acabo de leeelo :) quë buena solución!
: Un solo detalle: dice "yo no sobrevaloraría a los cazadores" cuando el regente lo está subvalorando
Tana
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