jueves, 14 de junio de 2012

Camino de sangre y muerte (parte 2)


La carreteras solitarias esconden soledad dentro de la gran planicie de pavimento norteamericano. Caminar, correr, entregar, recoger, y luego volar a tierras más peligrosas. 

No sabía sí era noble luchar por una causa ajena, pero ahora era su lucha, a pesar de no entender nada tampoco podía dejar de hacerlo.

No sabía o no tenía idea en el problema que se había metido.

En el auto alquilado manejo durante la larga noche, cruzó Nuevo México y  entró a Oklahoma a una hora de amanecer. Durmió encerrado en un closet durante el día evitando el sol, y despertó nuevamente adolorido del cuello. Una llamada del regente Dieter inicio su faena.

“Todo bien”. Puso atención a lo que tenía que decir. “sí señor”

Miguel  solo respondía de manera automática como un mercenario. La noche de ayer mientras manejaba por la interestatal recibió una llamada del regente preguntándole sí estaba bien, pero su tono era algo extraño y hoy  a pesar de su reacción apagada se había enterado del motivo: el último hombre que firmó había muerto. Mientras escuchaba las explicaciones  comenzó a cargar su arma, estaba él solo, y sí trataban de matarlo se llevaría a varios por delante.

El traje tenía algo que lo hacía sentir seguro. Era como sí le ayudara a pensar con cabeza fría. Tras colgar saco el mapa. Tenía que seguir su camino, aunque este en cierto sentido carecía de algún aspecto lógico. Pero tenía que seguir el plan del jefe de Diego.

Se arreglo el traje,  curiosamente no se había arrugado a pesar de dormir en un armario. Salió rápidamente del lugar manejando por la carretera hasta que llego a Oklahoma City.

Edificios tradicionales se veían a lado y lado de su ruta. Entró al sector de negocios donde las torres del Skirvin Hotel se veían. Estaba muy cerca.

La ciudad era tranquila era pequeña en comparación a los Ángeles. Parqueo  en un sector público dejando las llaves dentro del vehículo.  Comenzó a caminar por un sector lleno de hombres con traje y mujeres elegantes. Miro su reflejo en una de las vidrieras de los almacenes caros, y por primera vez tuvo una sensación de sentirse “elegante”, por un instante disfrutó pensar que vivía como alguien con dinero. Levantó el mentón y caminó orgulloso hacia un edificio  de arquitectura inglesa su traje no lo hacían ver diferente a los demás. 

Mientras andaba sintió una reacción en el traje. Esa sensación de mágica que había sentido antes al lado de Diego la sentía ahora pero en el mismo. Sus lentes oscuros se iluminaron y mostraban con más claridad la entrada del edificio. Un hombre le abrió la puerta y se encontró en la especie de recibidor de un hotel caro.

Nadie lo miraba extraño a pesar de qué Diego sabía el lugar donde se encontraba.

-          ¿se le ofrece algo señor?
-          Sí, tengo una cita con la señora Brennan. Y le muestra una tarjeta.

El hombre mira la tarjeta y no hace preguntas. Miguel nota que el hombre parece reconocer el mensaje, sus ojos se iluminan y le pide que lo siga.

Cuando se abre la puerta Miguel observa un nuevo salón y reconoce ahora donde se encuentra.

 Símbolos que Diego le explico eran runas, cubren las paredes. Signos místicos y cuadros que al parecer eran comunes en todas las capillas. Mientras seguía al criado de manera marcial no pudo dejar de notar que las gafas oscuras mostraban a ciertas personas de color más brillante. Era la diferencia entre los magos y los humanos. Pero nadie, nuevamente parecía ver nada raro en él. Era un brujah, no un mago, pero ninguno lo notaba.

El criado le abre una puerta y le indica con una venia que pase y es ahí donde se encuentra con una mujer, regente del lugar quien firma y deja su gota de sangre.

Sale del edificio con total anonimato y toma un taxi al frente del edificio dejando abandonado el auto en el parqueadero.

Sale de la ciudad alquilando otro vehículo, y en unas horas llega a Little Rock , Arkanzas, donde realiza la misma operación. Esta vez la capilla no era tan bonita por fuera pero mantenía casi los mismos contenidos por dentro, que aunque con distinta decoración, parecían ser muy similares.

“estos tremere son unos aburridos”. Piensa Miguel mientras camina por los pasillos

El asunto en dicha capilla se repite, un hombre con cara de pocos amigos firma el documento y le hace una señal displicente para que se marche.

“no sé cómo me aguanto esta mierda”

Pensaba con disgusto Miguel. Para peor, tras pasar otra noche en algún hotel rural le toco parar en la  capilla en Fort Smith a una hora de ahí donde el regente también fue brusco y trató mala su criado de origen latino.  

Miguel trataba de no mostrar su disgusto pero la sangre le ardía de la rabia. “malditos gringos de porquería, sistema enfermo capitalista, magos hijos de puta... a uno lo ven latino lo vienen a joder, el sistema tremere es un reinado de imperialistas y negreros”

Para Miguel, esas actitudes eran gasolina para su incendio interior. Su malestar lo invadía poco a poco, se repetía mentalmente lo mucho que odiaba ese país.  Mientras  pensaba, conducía por la interestatal, y en ese instante  le  suena el teléfono móvil.

-          Toy bien. Contesta  como un golpe hacia la persona que lo llamaba
-          Ehh ave María, ¿y ahora vos porque te pasa?, deja ese mal genio hombre.
-          ¡Estoy harto de los gran  malparidos  gringos  de mierda!, capitalistas hijuep...

Diego desde su cuarto en los Ángeles se sorprende de la cantidad de groserías que dice Miguel en una frase y mira el teléfono como pensando ¿se enloqueció?. Miguel solía ser muy correcto, pero Diego sabía que en ciertos temas, asociados a política y fibras sociales le hacían salir todo un diccionario de malas palabras.

-          Calmate tres-se me haces el favor. Dice en tono de autoridad sin acentos. Ah carajo, vos no eres un verdulero pa hablar así. Dice Diego sorprendido y algo alarmado. ¿vos estas manejando?. Se lo supuso pues escucho un pito de un automóvil,  cuidadito se estrella por andar enrabonado por la carretera, eh Ave María...Cambia el tono de voz a uno menos regañon quería evitar un accidente, ¿y cómo va todo?
-          Bien de momento. Dice Miguel conteniéndose. “Aguantándome a sus patrones”
-          Miguel... dice en tono cariñoso... vos sabes que no ganas nada poniéndote bravo, yo a vos ya te había explicado cómo era la situación, son gente complicada, vos sólo cuídate, es lo único que me importa, que salgas bien de esto...
-          El problema está. Dice un poco salido de tema. En esta cultura  gringa desde el presidente monárquico hasta los que le cuidan el culo. Murmura resentido y cambia de tema. Y sí yo me cuido, no se preocupe por este ñero. cambia el tono. ¿cómo sigue?
-          Ehh bien. Contesta con poca seguridad. Lo mismo desde la última vez que hablamos.

Esa “última vez” fue hace tres horas. El nerviosismo y la inseguridad lo hacían llamar de manera seguida, se sentía muy nervioso. Miguel ya había evidenciado que Diego no se encontraba del todo bien, hasta que le sugirió que disolviera uno de los ansiolíticos que le recetó el psiquiatra en sangre, a pesar de que Diego no le comentó lo sucedido con Rebeca sentía que Miguel ya lo sabía.

El tres-se le pide a Diego que trate de descansar, que no quiere que se enferme. Frase que desde hace un tiempo se había vuelto común en la conversación de ambos. Diego estaba a un paso de una crisis nerviosa, signo de eso era su actuar errático.

La conversación se termina cuando Miguel observa su destino. Unas luces eléctricas de gran potencia  iluminaban el cielo. Saca un papel con la palabra Washington D.C, y suspira de manera ronca. Odiaba los aviones. 

****

Era una nueva noche, Diego se levantó nervioso aspecto que no era nuevo. Pensó en llamar a Miguel pero pensó que no sería conveniente, esperaría un poco. Trabajó en sus informes por unas horas, hasta que sintió algo de hambre. Baja las escaleras de la capilla y llega al banco de sangre dispuesto a beber.  Eran aproximadamente las 9 de la noche y como es usual a esa hora había varios del clan viendo las noticias en la T.V. Se sentó en una mesa en silencio mientras bebía de  su vaso.  El regente entró en silencio y se sentó al lado de él.

Noticias normales, situaciones políticas, indicadores económicos, y resumen de las jornadas deportivas. 

Una señal de que el noticiero estaba por terminar era observar la sección de farándula y cosas curiosas.
Una mujer muy hermosa presenta la sección:

“Otra vez nuestra sección “de todo un poco”, el día de ayer en la madrugada un evento gracioso y misterioso sucedió al frente de la casa blanca justo antes de amanecer. Un hombre misterioso logró  saltarse la seguridad e ingresar a la calle cerrada situarse al frente de la puerta de la casa blanca, y una vez ahí le gritó un mensaje al presidente. (La imagen  del hombre era pésima, pero el sonido era bueno. El grito que se escuchó claramente)

¡PRESIDENTE CAPITALISTA DE PORQUERIA, PIENSE MAS EN LOS POBRES Y MENOS EN AGRANDAR SU IMPERIO!”

Diego abre  la boca sorprendido, reconocía esa voz. Mira levemente a su derecha y el regente lo mira fijamente. Mantiene por unos eternos segundos la mirada con su líder mientras la noticia transcurre normalmente.

“Estos eventos ya habían ocurrido en la casa blanca, pero esta es la primera vez que la policía no  lo han podido capturar al sospechoso. Curiosamente y para beneficio del hombre las cámaras no muestran con claridad su rostro. Muchos estadounidenses han manifestado simpatía hacia este pensador y han formado un grupo en facebook llamado “Yo también opino que la política del presidente es una porquería”.  
En otras noticias un cerdo en Arkansas...”

Diego preocupado le dice al regente en tono de murmullo: “No debe ser él señor” aunque mentalmente se decía “Es él, demonios, es él”, ¿ayer?, ¿en qué momento hizo eso?.
 
El regente Dieter no responde nada aunque esta serio. Diego se levanta de la silla  evitando el vergonzoso momento y se sienta en una salilla posterior sacando su celular y marcándole a Miguel. “!qué demonios le estaba pasando!”, ¿por qué siempre debía hacer ese tipo de cosas?”

Espera y espera, pero  su amigo no responde. 

Se asoma levemente al salón donde estaba el regente y de repente se paraliza, el presentador principal sale en escena.

“Atención, noticia de última hora. Una explosión ha sacudido el noreste de Washington D.C en el sector de Florida Ave con Truxton, una estación de servicio de la Esso estalló en llamas al parecer varios vehículos están implicados. Los bomberos ya están en el sector donde una gran capa de humo toxico que impide las acciones de rescate (muestran unas imágenes impactantes). Según nos informan hay un bus atrapado y algunos vehículos, no se sabe sí ha muerto alguien en este acontecimiento, nuestro enviado Bill Homes está en el sitio en directo para ampliar la noticia”

Diego sintió que sus piernas perdían fuerza y una sensación en todo su cuerpo le hizo saber que Miguel estaba relacionado con ese suceso. Cerró los ojos, podía sentir el miedo de su amigo.

Tres-se corre, corre parce... corre... escapa...tu puedes, comenzó a pensar Diego quien estaba a punto de colapsar.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

O_______O ah, no... nada de matar migueles, está prohibido por la ley de sybs y magnus, capítulo 5... vamos, Miguel, corre!!! *en tono forrest gump*

xD se dio el gusto de su vida gritándole a Obama, supongo

Cuida a esos 2 ¬¬ besos!