martes, 1 de diciembre de 2015

Intersección

Miguel  se había quedado estático, se había apeado en el parqueadero de una gasolinera cerrada en medio de la interestatal en un Angulo difícil de ver por la policía. La batalla donde se trató de defender de los esqueletos lo dejó agotado y lo peor de todo hambriento, había  usado todas sus reservas para pelear en forma y escapar de tantos esqueletos que había quedado con un mínimo de reserva y temía entran en frenesí y  cenarse al bueno de Terence Fowles que temblaba luego del incidente como una hoja y que al parecer luego de ese golpe se había fracturado varias costillas. Ambos habían sido mordidos,  cortados y  golpeados en la batalla, si fuera un cuento de zombis normal seguro estarían infectados, pero dado que no es así se puede suponer que se trataba de la orbe de un Guiovanni  Nigromante.

 El sujeto que cuidaba su dominio debía ser un vampiro anciano porque de otra forma no se entendía cómo podía dominar tantos esqueletos, a menos claro que fuera alguna otra cosa diferente a los vampiros… sea como sea puede que nunca se enteren.

El nivel de energía de Miguel estaba  bajo, si los atacaban ahora mismo estarían en graves problemas, y justo  cuando las cosas no podían empeorar suena el teléfono.

-No debiste contestar esa mierda joder…- dice Miguel  desmotivado a Fowles quien  sabía lo que significaba esa llamada, la necesidad de dar explicaciones y recibir reprimendas.

 La llamada era de Diego y lo que no sospechaban es que él estaba en la oficina del Regente con el mismo al frente, Miguel contesta y lo primero que le dicen lo deja frio.

- Quieren que te bajes del carro, van hablar conmigo en privado.

El tremere asustado se baja del carro temiendo que Miguel  arrancara y lo dejara en medio de la carretera, lo que realmente sucedió es que  Diego descargó toda su ira por no responder llamadas y por su actitud de esconder el asunto de Terence Fowles. Lógicamente no le preguntó qué había pasado,  estaba furioso por poner todo en riesgo, así que una vez lo hubo regañado le pasó al regente quien más calmado y menos neurótico le preguntó qué había ocurrido.  El pobre brujah  desganado comentó como se lo encontró  en la calle y lo salvó de que le mataran, y habló de la misión que Rowan le había puesto en relación a su hijo. Dieter Schaeffer escuchó con atención haciendo una que otra mueca en el proceso. Como han de imaginarse Rowan tenía un proceso disciplinario por tener una relación con una humana, y  mantener  un contacto con su hijo  adoptivo era realmente una transgresión a las normas.  El regente no regaño a Miguel, solo le pidió que saliera del auto y que permitiera ahora hablar con Terence.

Miguel voltio los ojos y abre la puerta del auto invitando al hombre a seguir. Le da el móvil y  le dice en tono  muy sarcástico. “Ahora te toca a ti”.

Mientras  sale del auto, Terence le temblaban las manos, la voz y todo su ser. Esta vez no hablo Diego, sino el regente muy serio, notando su molestia le hace saber que necesita que le cuente todo y  le advierte que de mentir será castigado. No tuvo más alternativa que contar lo que Rowan le había encomendado, como contacto al rehabilitador, lo que sucedió con el hijo de Rowan y como Miguel solucionó el problema para que el chico fuera a rehabilitación. Diego podía ver un tinte de preocupación en el regente mientras escuchaba.

Terence recordaba mientras hablaba con la verdad como  Fran el guía espiritual de Rowan le había invitado a ayudar al joven dado que el enfermo  de Alexander estaba tan deprimido que vivía mortificado pensando en su hijo con problemas, y realmente había razones “graves” para preocuparse, Maurice estaba realmente perdido en las drogas, a un paso de la indigencia y la muerte. Era una pena que su condición fuera tan crítica que Miguel hubiera decidido convencerlo con sangre de que iniciara una rehabilitación, pero en últimas ¿eso no era acaso cambiar una adicción por otra?, la ansiedad por la sangre de Miguel podía convertirse en un problema más adelante, pero es de suponer que todo tiempo tiene su afán, y por ahora lo único que importaba era esperar que el Regente no fuera a mandarlo a matar.

Luego de escuchar una corta respuesta luego de su larga y  temblorosa explicación cuelga el móvil y se pone las manos  en la cabeza desesperado, lo había echado a perder, y lo sabía. Al rato entra Miguel al auto de nuevo y  sin muchas ganas Terence le informa que el regente llamaría de nuevo para decirles que debían de hacer.  

Hay un momento de profundo silencio. Miguel estaba además de cansado, arrepentido por el trato que le dio al tremere quien estaba metido en un buen lio, y que en últimas le ayudo y evitó que  le mataran. 

Un “Vamos”  salió de la boca de Miguel quien abandonaba el auto robado  y  salía en búsqueda de otro vehículo, la noche no duraría eternamente y debían buscar refugio, esperar sentados a que llamaran era una pérdida de tiempo. Así que caminaron  y con suerte encontraron un hotel en medio de la carretera. Justo cuando ya se habían registrado con un nombre falso y accedido a una habitación el regente llamó de nuevo.

Miguel escuchó entonces lo que Dieter había decidido en silencio lo cual no le gustó para nada: “Pero señor, yo no puedo, es un riesgo… yo…. Está bien, pero dejo por sentado que no estoy de acuerdo…. Entiendo… usted eso lo sabe…sí pero yo decido que es lo mejor”.  Miguel  le entrega a Terence el teléfono y  este escucha lo que el regente tiene que decirle haciendo una mueca también en el proceso. No replicó como Miguel, simplemente lo aceptó bajando la cabeza.

Básicamente Dieter le comentó  a  Fowles que estaban en  una misión importante, delicada, y que regresar a los Ángeles o a la capilla donde estaba su siré no era una opción, que sin saberlo él había puesto en riesgo la misma y qué si deseaba  seguir con vida la única opción era involucrarse en la estrategia.

-“Maldita sea, ya tenía muchos inconvenientes para ahora tener que seguir contigo” – dice Miguel muy molesto, estaba esperando deshacerse del hijo tonto de Diego lo más pronto posible pero ahora por lo ocurrido es muy riesgoso para la vida del pendejo viajar solo a los Ángeles y ahora debía ser acompañado. “Ya sabes qué hacer con las ventanas, a menos que quieras que durmamos en el closeth  has lo que sabes hacer”

Lo del encantamiento que bloquea la luz del sol era pertinente, Terence no preguntó cómo sabía Miguel eso porque era obvio, así que sin más preguntas lo hizo, una de sus órdenes era hacer todo lo que Miguel le mandara, lo que lo convertía en una especie de criado. El regente Schaeffer dijo que “hablarían personalmente” sobre la transgresión a las normas y a sus órdenes cuando volviera a L.A. 

En otras palabras estaba en problemas.

Mientras Miguel abrazado al maletín se duerme Terence se preguntaba que era tan importante para que él no pudiera alejarse de su contenido. Frustrado y adolorido se quedó dormido pensando en todo lo que debería de sufrir cuando llegara a los Ángeles y cuando su Sire se enterara que  habían tenido que vincular a su hijo para que fuera a rehabilitación.

El pobre de Fowles era un desastre, era la hoja de un árbol que se la llevaba la tormenta, no tenía de donde asirse y solo el viento determinaba su próximo paso. Se preguntó si no era mejor acaso dejar las ventanas abiertas al amanecer y terminar con todo. Solo había una motivación que lo mantenía en pie, y estaba muy lejos de cumplirse. Se quedó dormido sentado en un mueble mientras podía ver la luz no penetrar en el lugar que estaban… tan cerca y tan lejos de una vida humana normal. 

Tras el atardecer, previo aviso telefónico unas mujeres entraron a la habitación donde dormían los vampiros y les alimentaron,  Miguel no dudo en aprovechar la situación para manosear y dormitar en el pecho de la desconocida, asunto poco cómodo para el tremere quien le pidió a la otra chica que se marchara, haciéndose un ovillo en el suelo, y esperando que la  noche llegara.

Llego el nuevo día y con él una llamada de Diego preguntando como estaban, Miguel un poco molesto por el regaño de hace poco  le contestó un poco parco anunciándole que estaban bien y que partirían al nuevo punto, pero ese punto no era cualquiera, en realidad era la última firma que se necesitaba: La última.


Pero la última podía ser la más peligrosa.

Miguel sabía que  estaban en gran peligro, y desgraciadamente  algo que facilitó el  último ataque del monstruo ese  en el tren fue la presencia de Fowles, seguramente lo detectaron.

Debía poder utilizar la presencia del hombre a su favor y no en su contra, esperaba que el tonto no muriera en el proceso. Las mujeres se habían desplazado al lugar utilizando su propio transporte, las líneas del mapa establecían cercanía, pero no lo suficiente para salir del estado.

Luego de meditar  el próximo paso pidió a las chicas que les llevaran. Las mujeres condujeron  y los dejaron al lado de un aeropuerto. No podían pasar como  pasajeros normales así  que  entraron a hurtadillas hacia el avión que los esperaba. Este era un viejo carguero mal oliente que trasladaba mercancía, y ellos por ese día serian parte de la misma. Un avión comercial o un helicóptero en esta zona eran muy vulnerables. Entraron al vuelo encerrándose en una caja enorme llena de paja y justo ahí  Miguel le informó a Terence que estaban en problemas. Le dijo que una de las cosas por las cuales le habían escogido a él era porque no era un tremeré y podía ocultarse, pero que ahora que él estaba era como un anuncio de luces de neón que señalaba su localización.  Terence no podía acompañarlo a recoger la última firma, pero si podía esperarlo más adelante y brindarle apoyo, necesitaba alguien que pusiera almohadillas en sus pasos. 

Y nuevamente, a pesar de las órdenes de Dieter,  las prioridades indicaban  que para lograr la última firma tendrían que separarse y volverse a encontrar más adelante. Miguel le entregó una de las dos tarjetas de crédito a Terence y le dio indicaciones exactas de lo que quería. El pobre tremere, involucrado en esta misión de manera accidentada no pudo hacer algo diferente aceptar, llegarían a una ciudad camarilla, y una vez ahí cada uno debería actuar de manera independiente pero coordinada, ambos arriesgando su vida, solo que uno de ellos no sabía bien que era lo que estaba haciendo.

Ambos iban por distintos caminos y se cruzaron y tuvieron que  cambiar el rumbo. Una Intersección en la misión los encontró y deberian verse más adelante.

2 comentarios:

Tana Abbott dijo...

pobres chicos, los tapan a regaños cuando están muertos de hambre u.u
buen capítulo, bajan las revoluciones y nos dejas esperando tensamente lo que viene...

Un abrazo :)

Pinnsvinen Laura dijo...

Yo quiero saber como va a hacer Terry para servir de carnada sin morir en el proceso. Y quiero saber si DIego volvio a "encontrarse" a Rebeca

Hasta le cogi cariño, de pronto por lo que es diametralmente opuesta a el

Estoy esperando el proximo capitulo, examenes o no