sábado, 23 de enero de 2016

Asunto recibido




Diego no entendía nada. ¿si ese no era el documento, qué demonios estaban leyendo los Alastores?, ¿una receta de cocina?, ¿la lista del pedido anual de materiales mágicos?, ¿una novela erótica?, sea lo que fuera uno de los hombres le estaba liberando de la silla mientras Babenberg leía un informe de varias hojas que tenían curiosamente el membrete de la capilla de los Ángeles de los Estados Unidos.

-Un informe, usted solo traía el reporte según lo que se comprometió, ¿Por qué no dijo que se trataba de eso? - le dijo Apelhanz al colombiano
-¿Y cómo iba hacerlo?, Me prohibió hablar- Dice Diego   poniéndose un pañuelo en la nariz para limpiarse la sangre que había arruinado su camisa de 150 Euros mientras temblaba como una hoja.

No sabía que informe había traído, ni que se había comprometido, pero esperaba que ese informe estuviera completo. Trataba de no parecer muy ansioso sin mucho éxito, básicamente se estaba enfrentando a uno de sus grandes miedos. 

-Es curioso, se supone que este documento debía presentármelo a mi pero no creí que llegaría de manera tan directa- dice el hombre haciéndole una señal a uno de los hombres para que le abrieran la puerta -“Permítame un momento señor García”- le dice mientras le indica salir.

Diego sale muy preocupado del salón y aunque no estaba agudizando sus sentidos pudo escuchar la reprimenda que el superior le daba al maldito que le había golpeado.

 “Eventos como este son los que usted debe evitar, no sé quiénes son sus contactos ni que estaban tratando de probar, pero le diré una cosa señor, cualquiera diría que acorde a los antecedentes usted está incurriendo en abuso innecesario, algo que se vería muy mal en su expediente, la próxima vez que tenga sospechas sobre un particular primero investigue bien y luego mándeme a llamar, no creo que el regente de los Ángeles este muy contento cuando se entere.”

La conversación de los dos alastores continuo, pero Diego nervioso no quiso espiar más, así que se alejó de ese salón, se sentó afuera en una silla. Los otros hombres lo miraban y eso lo ponía muy nervioso. No podía dejar de recordar las celdas subterráneas y los otros salones de tortura. 
¿Por qué demonios estaba ahí sentado muriéndose del susto con su traje manchado de sangre?, y ¿Dónde carajos estaba la carta de Rowan?

Luego de unos pocos minutos se abre la puerta y sale Steven Apelhanz, seguido por M. Babenberg quien miró a Diego con odio infinito alejándose del panorama.

El hombre de pelo cano y calvo le entrega el maletín con el informe a Diego.  Y es en ese momento que se da cuenta de que se trata.

Acorde a los estatutos disciplinarios, la capilla de los Ángeles adquirió una responsabilidad cuando le acepto. El seguimiento del aprendiz por un tiempo superior a  tres  años debía estar representado en un informe de la capilla en relación a su comportamiento y labores.  Pasado un tiempo superior a cinco años el aprendiz debía tener una entrevista con el delegado disciplinario quien  establecería el estado de su castigo.

 En otras palabras, cuando Diego salió de Viena adquirió ciertos compromisos, cosa que él ya sabía por supuesto, solo que no se imaginaba que Dieter Schaeffer aprovecharía para mandar ese informe en “estas circunstancias”

Diego miró el documento. La cabecera era una carta del regente estableciendo que bajo los estatutos número 45 y el acuerdo 8 del acta disciplinaria se entregaba informe cumpliendo con los requerimientos y en actos de obediencia frente a Viena.

¡Qué cosa tan curiosa!

M. Babenberg le había señalado llevar un documento de una conspiración, pero realmente lo que encontró no fue la ilegalidad que señalaba, dado que Diego simplemente estaba cumpliendo con las normas.

 Algo mucho más creíble que llevar una lista de compra u otros asuntos que se pudieron mandar por correo certificado.

El resto de los papeles que llevaba el informe eran cuadros.

Y ahora, para rematar, tenía que hablar con este representante de Viena sin estar preparado para ello.
Así que como perro con correa siguió a Steven Apelhanz por el corredor donde lo habían llevado arrastrado y subió a la oficina de recepción de documentos. Una hermosa secretaria saludo al superior con una sonrisa y él le pidió que diera el “recibido” del informe de Diego.  Mientras lo entregaba temblorosamente sintió el olor fuerte de vitae.  Pudo sentir la de su regente y la de Rowan. Miro lateralmente y vio ligeramente un papel enrojado que él ya conocía.

¿Pero cómo?... lo habían logrado, la carta de Rowan había llegado a Viena…

Una gran sonrisa y un suspiro de tranquilidad fue evidente. No sabía como pero el documento ya estaba a salvo.

Siguió entonces un poco más tranquilo a Apelhanz a su oficina quien se disculpó por el maltrató recibido y pidió que no denunciara a M. Babenberg, “que él se encargaría del asunto”, le invitó que usara la lavandería de la capilla donde podría limpiar su ropa. Comenzó entonces una muy corta entrevista donde le preguntó sobre su labor, y le felicitó por la alta calificación que el regente le había dado por sus servicios, “sin embargo” (siempre hay “un” pero) su condición de vigilancia se mantendría todavía activa.

No fue tan malo como pensó, simplemente tuvo que hablar de su trabajo acorde a los resultados que se establecían los cuadros que mando el regente y posteriormente Apelhanz le invitaría al ritual de los martes de bienvenida a la capilla.

Por lo menos se ha había calmado y ya no temblaba como gelatina. Caminó hacia lavandería, y dadas las ordenes de Apelhanz le lavarían su camisa y corbata. Y sorpresivamente le regalaron una camisa y corbata de mejor calidad.

Esperó entonces el ritual de bienvenida, entró al salón para tal fin. Un salón cuyas sillas estaban distribuidas de manera circular mirando hacia el centro lugar donde usualmente estaba el regente o el superior encargado. Mientras iban llegando los aprendices Diego mira nervioso a su alrededor topándose con la mirada de uno de ellos. Le costó unos segundos reconocerle.

Se le iluminaron los ojos de la alegría, era Terry, parecía un náufrago, pero era él. Temía conectarse mentalmente con él en estos momentos, pero sus miradas lo decían todo: Lo habían logrado.

Tres horas después ambos salían de la capilla encontrándose con Miguel. Se saludaron contentos y se abrazaron. Terry también se ganó su apretada de manos y su un fuerte abrazo fraternal. Diego estaba muy orgulloso de él y sabía que Rowan también lo estaría.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

Awwwww *¨* lástima que esto no sea el final, es taaaaaaan lindo!!!!! me encanta!!!! y los pajaritos nocturnos cantan!!!