Diego no entendía nada. ¿si ese no era el documento, qué
demonios estaban leyendo los Alastores?, ¿una receta de cocina?, ¿la lista del pedido anual de materiales mágicos?, ¿una novela erótica?,
sea lo que fuera uno de los hombres le estaba liberando de la silla mientras
Babenberg leía un informe de
varias hojas que tenían curiosamente el membrete de la capilla de los Ángeles
de los Estados Unidos.
-Un informe,
usted solo traía el reporte según lo que se comprometió, ¿Por qué no dijo que
se trataba de eso? - le dijo Apelhanz al colombiano
-¿Y cómo iba hacerlo?, Me prohibió hablar- Dice Diego
poniéndose un pañuelo en la nariz para limpiarse la sangre que había arruinado
su camisa de 150 Euros mientras temblaba como una hoja.
No sabía que informe
había traído, ni que se había comprometido, pero esperaba que ese informe
estuviera completo. Trataba de no parecer muy ansioso sin mucho éxito,
básicamente se estaba enfrentando a uno de sus grandes miedos.
-Es curioso, se supone que este documento debía
presentármelo a mi pero no creí que llegaría de manera tan directa- dice el hombre haciéndole una señal a uno
de los hombres para que le abrieran la puerta -“Permítame un momento señor
García”- le dice mientras le indica salir.
Diego sale muy preocupado
del salón y aunque no estaba agudizando sus sentidos pudo escuchar la reprimenda
que el superior le daba al maldito que le había golpeado.
“Eventos como este son los que
usted debe evitar, no sé quiénes son sus contactos ni que estaban tratando de probar,
pero le diré una cosa señor, cualquiera diría que acorde a los antecedentes
usted está incurriendo en abuso innecesario, algo que se vería muy mal en su
expediente, la próxima vez que tenga sospechas sobre un particular primero
investigue bien y luego mándeme a llamar, no creo que el regente de los Ángeles
este muy contento cuando se entere.”
La conversación de
los dos alastores continuo, pero Diego nervioso no quiso espiar más, así que se
alejó de ese salón, se sentó afuera en una silla. Los otros hombres lo miraban
y eso lo ponía muy nervioso. No podía dejar de recordar las celdas subterráneas
y los otros salones de tortura.
¿Por qué demonios
estaba ahí sentado muriéndose del susto con su traje manchado de sangre?, y
¿Dónde carajos estaba la carta de Rowan?
Luego de unos pocos
minutos se abre la puerta y sale Steven Apelhanz, seguido por M. Babenberg quien miró a Diego con odio infinito alejándose del
panorama.
El hombre de pelo cano y calvo le entrega
el maletín con el informe a Diego. Y es
en ese momento que se da cuenta de que se trata.
Acorde a los estatutos disciplinarios, la
capilla de los Ángeles adquirió una responsabilidad cuando le acepto. El
seguimiento del aprendiz por un tiempo superior a tres años debía estar
representado en un informe de la capilla en relación a su comportamiento y
labores. Pasado un tiempo superior a
cinco años el aprendiz debía tener una entrevista con el delegado disciplinario
quien establecería el estado de su
castigo.
En
otras palabras, cuando Diego salió de Viena adquirió ciertos compromisos, cosa
que él ya sabía por supuesto, solo que no se imaginaba que Dieter Schaeffer
aprovecharía para mandar ese informe en “estas circunstancias”
Diego miró el documento. La cabecera era
una carta del regente estableciendo que bajo los estatutos número 45 y el
acuerdo 8 del acta disciplinaria se entregaba informe cumpliendo con los
requerimientos y en actos de obediencia frente a Viena.
¡Qué cosa tan curiosa!
M. Babenberg le había señalado llevar un
documento de una conspiración, pero realmente lo que encontró no fue la
ilegalidad que señalaba, dado que Diego simplemente estaba cumpliendo con las
normas.
Algo
mucho más creíble que llevar una lista de compra u otros asuntos que se
pudieron mandar por correo certificado.
El resto de los papeles que llevaba el
informe eran cuadros.
Y ahora, para rematar, tenía que hablar con
este representante de Viena sin estar preparado para ello.
Así que como perro con correa siguió a Steven Apelhanz por el corredor donde
lo habían llevado arrastrado y subió a la oficina de recepción de documentos.
Una hermosa secretaria saludo al superior con una sonrisa y él le pidió que
diera el “recibido” del informe de Diego. Mientras lo entregaba temblorosamente sintió
el olor fuerte de vitae. Pudo sentir la
de su regente y la de Rowan. Miro lateralmente y vio ligeramente un papel
enrojado que él ya conocía.
¿Pero cómo?... lo habían logrado, la carta de Rowan había
llegado a Viena…
Una gran sonrisa y un suspiro de tranquilidad fue evidente.
No sabía como pero el documento ya estaba a salvo.
Siguió entonces un poco más tranquilo a Apelhanz a su oficina quien se disculpó por el
maltrató recibido y pidió que no denunciara a M. Babenberg,
“que él se encargaría del asunto”, le invitó que usara la lavandería de la
capilla donde podría limpiar su ropa. Comenzó entonces una muy corta entrevista
donde le preguntó sobre su labor, y le felicitó por la alta calificación que el
regente le había dado por sus servicios, “sin embargo” (siempre hay “un” pero)
su condición de vigilancia se mantendría todavía activa.
No fue tan malo como pensó, simplemente
tuvo que hablar de su trabajo acorde a los resultados que se establecían los
cuadros que mando el regente y posteriormente Apelhanz le invitaría al
ritual de los martes de bienvenida a la capilla.
Por lo menos se ha había calmado y ya no temblaba como
gelatina. Caminó hacia lavandería, y dadas las ordenes de Apelhanz le lavarían su
camisa y corbata. Y sorpresivamente le regalaron una camisa y corbata de mejor
calidad.
Esperó entonces el ritual de bienvenida, entró al salón para
tal fin. Un salón cuyas sillas estaban distribuidas de manera circular mirando
hacia el centro lugar donde usualmente estaba el regente o el superior
encargado. Mientras iban llegando los aprendices Diego mira nervioso a su
alrededor topándose con la mirada de uno de ellos. Le costó unos segundos
reconocerle.
Se le iluminaron los ojos de la alegría, era Terry, parecía
un náufrago, pero era él. Temía conectarse mentalmente con él en estos
momentos, pero sus miradas lo decían todo: Lo habían logrado.
Tres horas después ambos salían de la capilla encontrándose
con Miguel. Se saludaron contentos y se abrazaron. Terry también se ganó su
apretada de manos y su un fuerte abrazo fraternal. Diego estaba muy orgulloso
de él y sabía que Rowan también lo estaría.

1 comentario:
Awwwww *¨* lástima que esto no sea el final, es taaaaaaan lindo!!!!! me encanta!!!! y los pajaritos nocturnos cantan!!!
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