Tras las respectivas comunicaciones y una llamada del
regente emocionado salieron a vagar por la ciudad aprovechando que quedaban
unas cuantas horas de oscuridad. “¿Y a dónde vamos?, se dijeron, comprobando
que Miguel sugería un sitio que había conocido hace seis años”. A Diego le
pareció sospechosa su propuesta porque no confiaba en el tipo de sitios que
podía conocer su hermano, y bueno… tenía razón, pero aun así le siguieron.
El sitio no era feo, cobraban por la entrada, y como Miguel
tenía dinero no dudo en pagar. Vaya sorpresa la de Terence cuando ve una mujer
semi desnuda bailando alrededor de un tubo. Sus ojos mostraban sorpresa y su
piel muerta se ruborizó.
-¡¿Miguel dónde
demonios nos trajiste? – Diego estaba súper apenado. Ya entendía porque
cobraban la entrada. Estaba viviendo esos momentos de pena ajena que Miguel
solía proporcionarle con cierta frecuencia. Se tapó la cara por un momento
mirando de reojo la expresión de Fowles.
-Es un buen sitio
parce…¿qué no le gusta?
Diego mira apenado a Terry, y devolvió la mirada a Miguel,
explicándole que no era un buen lugar para traerlo a él. Los norteamericanos
solían ser muy moralistas de por si… y pues Terry era…Terry.
-¿y es que acaso no
es macho?, ¿es una princesita?, ¿Cuántos años tiene Terry?, ¿38?, a ver parce ya es hora que se despierte,
¿no era que íbamos a celebrar?, además él necesita un poco más de
experiencia, no me hable usted como
mojigato, solo dese cuenta como las mira, al man le gustan las viejas…
Diego mira hacia el techo, y ciertamente acepta pasar porque
en parte el sitio era uno de esos lugares de alto nivel donde podían quedarse y
hablar mientras entretenían el ojo.
Mujeres que tenían pantalones muy cortos y pasaban al lado de ellos
mostrando sus encantos.
Luego se enteraría
que hace mucho tiempo cuando él estaba encarcelado en la capilla de Viena,
Miguel pasaba parte de su tiempo en este sitio tratando de liberar su estrés,
lo que no entendía era como había logrado entrar al lugar teniendo poco dinero.
Miguel se sentó en una mesa, mientras Diego le pedía disculpas
a su pupilo . Esperaba que Rowan no se enterara de eso. Las meseras ligeras de
ropa caminaban por el lugar mientras los ojos de varios las recorrían. Les
presentaron una carta que además de licores incluían “otros servicios” a
precios escandalosos. Se ignoró la misma por el momento, y vieron varios
espectáculos. Tras la presentación de una morena que estaba extremadamente
hermosa, Miguel le pregunta a Terence (de manera algo inapropiada, aunque con
buena voluntad) si él había estado alguna vez con una mujer, el norteamericano
se le subieron los colores y le contestó de mal modo (como solía hacerlo)
diciéndole que eso era un asunto privado. Miguel, con esa respuesta supo que
era virgen y le propuso que como premio a su hazaña de hoy él podría pagarle un
momento con la mujer que escogiera. Terence se sorprendió ante la propuesta
mientras Diego se toca la nariz en ese instante estresado sospechando la
respuesta negativa de Fowles, y cuando este le respondió que “no gracias” le recriminó
en español, mostrando la postura sobreprotectora que Rowan tenía también con él:
-¿Por qué más bien
vos no te vas con una de esas viejas y lo dejas en paz?
-Porque no quiero,
estoy bien así- responde un poco de mal humor, realmente Miguel no sentía
ganas de estar con ninguna mujer en esos momentos.
-¿Qué pasa?,
¿extrañas a Tobías?- pregunta con actitud montadora Diego que debía sacar
su desaprobación por la situación de algún modo.
Miguel le miró rallado (estilo ¬ ¬)
y alzando una ceja le responde de manera desafiante
-¿Qué?, ¿muy celoso
Dieguito?
- jajajajaj Si como
no, vos extrañas las tomadas de mano con el sujeto ese… jajaja, debes estar
triste porque no te ha llamado jajaja
Miguel hace un gesto de incomodidad, fuera que fue un asunto
bastante irritante, ahora Diego viene a mostrarse burlón. Pero ese asunto no se
quedaría así, claro que no. Así que le devuelve la pregunta señalándole a una
de las chicas.
-¿Más bien usted aproveche
con una de las que está allá?
-No Ave María, no
parce, ni loco, muy caro- Diego se ríe también mirando los precios de la
“carta”.
- Huy no hermano, no
me diga que le pusieron la correa- Miguel se ríe fuertemente negando con la
cabeza
-¿vos de que hablas?,
¿Cuál correa?- Diego ahora era quien
lo miraba rayado (¬ ¬) incomodo por la burla.
El “Tres-se” se reía fuertemente,
agitando la mano y haciendo un sonido de silbido sordo, común en Colombia
cuando se quiere expresar que se debe tener cuidado con eso, o cuando una
persona de autoridad se va a dar cuenta de algo mal hecho u oculto.
-Si claro parce, yo
comprendo que ya no lo dejen. La hembra esa ya se lo prohibió. Jajajaja Eso de tener correa pesa y mucho.
Diego lo mira directamente a la cara denotando su disgusto (¬ ¬)
-No que va…nada de
eso.
-Jajaja ¿Qué qué va?,
si yo ya me di cuenta que está estrenando correa de obediencia, jajajaj
Diego se molestó con la afirmación de su amigo. El comentario
fue un golpe bajo, pero cuando le iba a responder algo por el estilo nota que
por el segundo piso los observan. Le da un codazo a Miguel quien dice
inmediatamente “mejor nos vamos”
Terence que estaba concentrado solo siente un jalón de parte
de Miguel quien lo saca del lugar.
Había sido un poco inocente de su parte pensar que no los
iban a seguir. Así que se fueron del
lugar buscando donde protegerse.
Luego de andar unas pocas calles se hospedaron todos en un hotel
con dos habitaciones conectadas una al lado de la otra.
Luego de la alegría y el sentimiento de éxito pasaron al
temor de que les dieran de baja. Diego acompañado de Terry realizaron unos
rituales de protección durante las próximas dos horas mientras Miguel miraba el
techo con un gesto de desagrado, aunque en realidad su disgusto era por otras
cosas.
Diego caminaba de esquina en esquina, poniendo símbolos y
recitando cosas seguido por Terry. Parecían un cura y un diacono diciendo
oraciones. Miguel ignorándolos cerraba los ojos y se concentraba en el vacío. Tenía
mucho dolor de cabeza. Estaba muy estresado, fuera que arriesgó su vida durante
días e hizo cosas de las que se arrepiente, las cosas no fluían como él quería,
y eso incluía la conclusión del día de hoy donde luego de horas sin saber de
ellos y de aliviarse al verles salir, trató de ayudar a su manera llevándolos
al club de striptease, pero al parecer nada de lo que él hiciera estaba bien
últimamente. Tenía el corazón tan pesado que sentía que no podría aguantar por
mucho tiempo. Otra vez sentía que la
cabeza le iba a estallar, esa sensación que lo ha acompañado parte del viaje.
Los rituales continuaron hasta que ya agotados los
terminaron con éxito. Aprovechando la situación y dado lo orgulloso que se
sentía con Terry al entrar de la manera perfecta a la capilla, Diego aprovecho
para hablar con él, felicitarlo y en cierta forma disculparse por el asunto del
bar. Terry no dijo gran cosa (como siempre), poco se sabía que era lo que
pensaba. Diego sospechaba que no le caía muy bien Miguel, eran extremos de la
moneda, pero a la vez él le había salvado la vida, así que no sabía que pensar.
Las bromas de cómo se veía de mal con la barba hicieron que él decidiera
quitársela en cuanto pudiera.
Llego la hora de dormir. Se le dijo a Terence que no cerrara
con llave la puerta que conectaba ambas habitaciones por si sucedía algún
ataque, dejara sin llave, abierto o medio abierto.
Así que cada uno se fue a descansar. Miguel no se había
movido de la cama, parecía un peso muerto. Diego se acostó en la cama gemela
que había al lado suspirando profundo. Había ignorado a Miguel por su mal
humor. Podía sentir que estaba molesto e indispuesto, así que dejo que se
durmiera sin darle las buenas noches.
Diego una vez cerro los ojos y se profundizó, sin embargo,
un sonido lo hizo levantar en medio del día. Nervioso pensó que los estaban atacando, pero
luego se dio cuenta que Miguel estaba sacando un chillido que nunca le había
escuchado.
Se acercó hacia él y le palmeo la espalda. Su semblante
estaba más pálido de lo normal y el olor a vitae era fuerte, había estado
sudando. “Vamos hermanito, despiértese es una pesadilla, vamos todo está bien”,
pero él no se despertaba. Antes despertarle de día era muy fácil y ahora
parecía que ni siquiera se daba cuenta.
Diego se quedó mirándolo por un par de minutos hasta que el
sueño lo venció. Escuchó a Terence que era bastante madrugador cosa de las cinco
de la tarde caminando por su habitación y Miguel ni siquiera se había inmutado.
Cuando cayó la noche de nuevo, entró al baño y se duchó.
Planeaba ir donde su sire y decirle unas cuentas cosas. Era lo que haría hoy,
le diría a Miguel que lo acompañara, dejaría bien todo. Había pasado de una
tristeza profunda a tener rabia y estaba dispuesto a decirle “cuantos pares son
tres moscas”. Se puso la ropa interior, y salió de la habitación viendo a
Miguel sentado en la cama dándole la espalda. Se asomó al cuarto de Terry para
saber si estaba bien, y lo vio alistándose para quitarse la barba. Cerró su
habitación por un momento y se acercó a su cama con toalla en mano secándose el
pelo.
-Buenos días hermano,
eh Ave María hoy nos vamos donde Alexander voy a decirle unas cuantas cosas a
ese pendejo- deja la toalla de lado y se pone las medias.
La voz de Miguel sonaba apagada
-¿y qué piensa
decirle?
-Ya veré yo como lo
mando a la mierda a ese hijo de puta- dice con mucha rabia, nunca se había
referido a él con ese apelativo…- así
que arréglate que nos vamos, eh Ave María.
Un silencio se da en la conversación, Miguel no se movía de
donde estaba.
-Vamos parce, andando
que nos vamos…
-¿Y si mejor no se
queda aquí conmigo?, mañana si quiere hasta le ayudo a romperle las
ventanas, es que… – dice Miguel
dando disculpas pero Diego no le dejó terminar
-Parce es hoy o es
hoy- dice colocándose la camisa
El brujah se voltea mirándolo a los ojos. Diego se da cuenta
que esta supremamente pálido y además está muy molesto. Los ojos están
ligeramente dilatados y aprieta la quitada como si estuviera a punto de
golpearle.
Se levanta, y lanza un florero al suelo. Lo que alerta a
Terence que está en el otro cuarto. Comienza a hablar sin gritar pero lo
suficientemente alto para mostrar su
molestia.
-¡Pues sabe qué,
váyase solo!- le responde de manera impulsiva- ahí se sabe que yo soy el pendejo útil que lo ayuda, cruza todos los
Estados Unidos por usted, y siempre lo acompaña cuando usted necesita algo,
pero cuando SOY YO quien necesita de usted ahí si no.
Diego se sorprende, pero no se molesta a pesar de que él
estaba siendo muy agresivo y grosero había algo más. Había un hilo de sangre
que le salía por la nariz y que el se lo secaba para seguir hablando alto.
-Aprenda que usted no
es el sol y que yo no soy los planetas que giran alrededor suyo- Manotea
mientras muestra sus colmillos salir de manera agresiva- ¿sabe qué?, váyase a donde su siré que es lo más importante ahora y
déjeme en paz.
Y al decir eso se para encerrándose en el baño, sin antes
olvidar “mandarlo a la mierda”, literalmente.
Terence se asoma muy nervioso por la puerta encontrando a
Diego con cara de no entender que acababa de pasar, se miran mutuamente. Su
tutor de repente se veía más preocupado que alterado, le dice en murmullos que
“todo estaba bien, que él se ocupará”, y le invita a retirarse.
Terry se imaginó que el asunto podría llegar a los puños por
la forma como escuchó hablar a Miguel pues si bien él no habla español era
obvio que estaban peleando.
Por otra parte, Diego se toca la barbilla y el labio de manera
nerviosa. Deja esperar unos minutos y luego golpea la puerta del baño con
delicadeza, le hablaba bajo diciéndole que abriera la puerta, pero no había
respuesta, sentía la energía de Miguel cada vez más turbia y eso le preocupaba
mucho. Utilizó lo poco que tenia de movimiento mental para lograr abrir desde
el otro lado, lo encuentra acostado en la tina. Estaba muy pálido y le salía un
largo hilo de sangre por sus ojos y otro por la nariz.
El alma del paisa se conmueve, porque lejos de molestarse y
ponerse a regañarlo, se dio cuenta que Miguel estaba enfermo.
Posiblemente si alguien les hubiera escuchado en ese momento
hubiera concluido que ambos eran pareja, porque Diego saco a
relucir esa parte tierna paternal que se manifestaba en pocas oportunidades
(usualmente en los momentos de alta crisis).
Comenzó hablarle con mucho cariño, como le hablaría a un niño pequeño que
hacia una pataleta, le pidió disculpas sin pedir explicaciones, y ante el
silencio de Miguel simplemente le acompaño mientras palmoteaba su espalda, y
pasaba ligeramente su mano por su cabeza. Poco a poco le preguntaría qué era lo
que ocurría. La conclusión entre sollozos era que sentía mucho dolor de cabeza.
Tras preguntarle si se dejaba ayudar de él, Miguel acepto
salir de la tina y echarse en la cama. Diego viéndolo más calmado, pero no bien
comenzó a realizar ciertos ejercicios sobre él.
Un tiempo después Terence se asomaría preocupado por el
silencio. Encontró a Miguel acostado boca arriba y Diego haciendo algún tipo de
procedimiento con sus manos encima de su rostro.
Al darse cuenta de su presencia Diego le hace una señal para
que se acerque. Miguel estaba muy pálido y no parecía ser consciente de su
entorno.
-Está en una especie
de letargo voluntario- le comenta en murmullos- se queja de mucho dolor de cabeza. Esta es una técnica que aprendí hace
unos años cuando vivía en Suecia, había una mujer que me enseñó este
procedimiento basado en las energías etéricas.
Sonríe levemente
hablando mientras le tocaba la frente a Miguel con dos dedos.
-Es curioso, antes no
hubiera dado ni cinco centavos a este procedimiento siendo médico, hablar de
energías etéricas era algo tan disparatado como pensar en ovnis- mira a
Terence por un instante mientras desliza sus dedos al costado de la frente y
genera presión- pero cuando me hice
vampiro y más tremere me di cuenta de esa otra realidad que esta fuera de la
ciencia tradicional.
Hace un largo suspiro
-Esta técnica te la
podría enseñar si quieres – dice mientras pone los dedos debajo de ambos
ojos- la energía cuando hay mucha
tensión se estanca, si estuviera vivo hablaríamos de circulación, pero en este
caso es su energía vital, hay distintos puntos en el rostro donde se concentra cuando
hay dolor de cabeza.
Diego en la explicación presiona esos dos puntos debajo de
los ojos que, aunque están cerrados comienzan a salir lágrimas de sangre, lo cual
impresiona un tanto a Terence qué debe preguntar
-¿qué-qué tiene?
Diego se apresura a secarle las lágrimas con un algodón con
la mano que tiene libre.
-Quisiera saberlo-
le dice preocupado- se queja de dolor de
cabeza, pero pienso que es algo más. Lo conozco- Mira a Terence con algo de
melancolía- El me salvo la vida, ¿sabes?,
ha sacrificado años de su vida para cuidarme, supongo que tiene derecho a
exigir atención- desliza la mano más abajo del punto actual cerca de las
fosas nasales y presiona- siento
bastante energía acumulada en su rostro, quería preguntarte Terry si él fue
agresivo contigo mientras coincidieron.
La respuesta afirmativa no se hizo esperar por parte de él.
Le comentó como estaba irascible en su presencia y como le había manifestado
estar muy cansado. A Diego se le humedecieron los ojos.
-No te preocupes parce, vos me ayudaste a mí y yo lo haré contigo
también- se lo dice en
español mientras baja los dedos a la barbilla, y tras un breve silencio vuelve
a hablarle en inglés a Fowles- él no
quiso ser agresivo contigo, es un hombre bastante humilde, solo que ha estado
muy presionado, discúlpalo por favor, estoy seguro que él al ofrecerte lo del
bar realmente estaba tratando de ayudarte… a su modo.
Procedió a explicarle sobre algunas costumbres sociales en
Colombia y como ciertos asuntos eran normales para los varones, mientras
liberaba la energía eterica obstruida en el rostro de su mejor amigo le conversaba
a Terence consciente de que él no le respondería. Realmente, aunque él no
hablaba mucho era bueno escuchando, lo que generó que Diego le hablara largo
sobre muchos otros aspectos, lo que le ayudaba también a él a relajarse y no
dejarse llevar por sus emociones.
Al terminar la noche Miguel tenia mejor semblante, el color
cenizo y pálido parecía menos evidente, y la energía acumulada en su rostro fue
drenando, aunque no completamente.
Era claro que el estrés era un asunto que podía explicar
perfectamente la situación, pero Diego sabía que había algo más.

1 comentario:
:( *abrazo a Miguel*
no tengo nada más que decir u.u
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