Tras un largo día y noche encerrados en el hotel, era hora
de regresar a los Ángeles, el avión los esperaba, pero antes de eso Diego tenía
que hacer lo que el día de ayer no había podido por obvias razones. Miguel había amanecido mejor, pero
desafortunadamente no bien. Diego le había dicho que en cuanto volvieran le
haría ver por un especialista. Miguel aceptó sin pelear y definitivamente debía
sentirse muy mal para ir al médico. Asustados por un posible ataque salieron
del hotel por la puerta de atrás cruzando por la cocina. Iban directo a donde Alexander Von Stauffen, el sire de Diego. Terence Fowles iría con
ellos, claro está, no lo iban a dejar solo.
Mientras se transportaban en un taxi Miguel
le dijo a Diego que pensara bien que le iba a decir, tampoco era bueno que se
hiciera un nuevo enemigo. El paisa no tomó muy bien ese comentario, realmente
la prudencia no era algo que le importara en estos momentos. Sin embargo,
Miguel insistía, lo cual era extraño teniendo en cuenta que Miguel nunca gustó
de él (en realidad ambos no se soportaban, Alexander Von Stauffen básicamente
le consideraba muy inferior a lo que debía esperar uno de sus chiquillos, y
Miguel que nunca tuvo pelos en la lengua le dijo unas cuantas verdades cuando
estaba Diego enfermo cosa que él no olvida)
La casa de Von Stauffen quedaba en un sector
residencial acomodado. Tardaron una hora aproximadamente en llegar y cuando
tocaron la puerta el criado se sorprendió de ver a Diego.
-¡Señorito
García!- dice el hombre italiano en un español bastante cómico- No sabía que estaba por acá, el amo no me
dijo nada.
-¡Jerome!- dice Diego abrazando al
anciano- ¿esta él en casa?, ya conoces a Miguel, y él es Terence Fowles…
-Oh
si, esta con el joven Tidian estudiando…
-¿el joven Tidian?- pregunta Diego
confundido- ¿Quién es él?
-¿El
amo no le comento?- dice sorprendido- El
joven Tidian Sellier es como su hermano,
es su nuevo chiquillo.
Diego hizo un silencio incómodo. La verdad
su sire no le había comentado que “tenía un hermano”, y si bien no hablaban
tanto, ese parecía un asunto importante que comentar en una llamada telefónica,
¿qué otras cosas él le había ocultado?, en los últimos años siempre se hablaban
unas tres veces al año.
Miguel miró a Diego de reojo y negó con la
cabeza, asunto que notó Jerome.
-Necesito
hablar con él…¿podrías decirle que estaré poco tiempo en la ciudad?
-¿Quiere
decir que no necesite que arregle su habitación?, oh es una lástima, no se ha
usado desde hace unos cinco años…
Y si, en esos días fue que se dejó de
utilizar. En los tiempos en que se entregó a Viena, momentos en que se
declarara inocente, fue justo en esa casa que intentó suicidarse y que Miguel
se quemó tratando de que él no se hiciera daño. Tantos recuerdos amargos…tanto
dolor.
Tras el amable recibimiento Jerome los hizo
seguir a la sala. Llamaría a su amo y le diría que “el señorito Diego” le
esperaba.
No pasó mucho para que Alexander Von
Stauffen bajara a recibirlos. Se veía como un hombre con pelo castaño oscuro
rubio, con ojos verdes pardos y una cara seria que denotaba unos 32 a 35 años.
Piel ligeramente bronceada y sonrisa encantadora, extremadamente bien vestido
que bajaba a recibirlos, detrás de él había un hombre de pelo castaño oscuro,
cara alargada, de piel blanca y nariz pequeña, sus orejas estaban terminadas en
punta y ojos castaño grises que denotaba unos 29 años con sus 1.82 de estatura.
Alexander no podía ocultar que le alegraba
verle, mientras Diego lo miraba y tenía un conflicto interno. Se acercó a él y
le saludo con un apretón de manos al estilo alemán.
-¡Diego!-
dice acercándose a él- es una gran
sorpresa, no me dijiste que vendrías los hubiera hospedado en casa
-Fue
todo muy rápido no pude avisar- dijo escuetamente Diego tratando de parecer
amable.
-Se
me olvidaba, te presento a Tidian Sellier – lo pronuncia en francés
El hombre se acerca a Diego y le da la mano
-Señor
Diego García- dice en alemán- he
oído mucho de usted
Diego se le queda mirando serio y dice
-Lástima
que yo no pueda decir lo mismo- dice Diego como un dardo
El comentario fue incómodo, y aunque Von
Stauffen lo escuchó prosiguió saludando a Fowles y por último al brujah con el
cual intercambio un saludo de mano escueto y un simple: “Miguel” mirando de
cabo a rabo su traje de diseñador.
-¿Y
qué les trae por acá?- dice de manera casual sintiendo la tensión en el
ambiente.
Diego se levanta de la silla y solo dice:
-Yo
solo quería hablar contigo antes de irme nuevamente…. A solas.
-oh-
oh claro… - dice señalando la primera puerta a la derecha- vamos a mi oficina.
Los demás les vieron alejarse. Mientras
Miguel se tocaba la cabeza preocupado y adolorido. En la sala quedaban los
tres, Fowles, Miguel y Tidian, el último no sabía que hacer o decir frente a
las inesperadas visitas.
El sire de Diego sospechaba que este le
daría problemas, pero tal vez nunca imaginó la razón. Diego estaba disgustado.
No decir ciertas cosas era también mentir de alguna manera. El asunto de su
nuevo chiquillo le había hecho sentirse incómodo. No había nada de malo que lo
tuviera, le disgustaba que simplemente se lo hubiera ocultado, además ese
hombre parecía haber pasado hace ya un tiempo a segundo circulo de aprendizaje
lo que significaba que llevaba con él dos años mínimo.
Suspiro levemente mientras se sentaba y les
miraba a los ojos.
-¿Y
bien?, me hubiera gustado atenderte mejor, hubieras llamado.
Diego baja la mirada y niega con la cabeza
con algo de indignación.
-¿Pasa
algo?, ¿pareces molesto?, ¿ocurrió algo en la capilla de Viena que deba
enterarme?
-Sí, ocurrieron varias cosas- dice
hablando en español con su usual acento- pero no creo que a vos realmente te interese
eso. Eh Ave María, vengo a hablarte de otra cosa, algo un poco más importante
que los golpes que me dieron los alastores, o si me felicitaron por mi
comportamiento, vengo a vos porque necesito que me expliques una cosa, algo que
solo vos que sos mi sire puedes responderme- en ese momento lo mira a
los ojos con una mueca
-Pues
te escucho, ¿qué pregunta tienes? -
dice el hombre frunciendo el ceño.
-Sabes, venía a preguntarte ¿qué demonios
hice yo para merecer todo lo que paso? - dice de manera algo frenética- es
decir, ¿en qué momento me convertí yo en tu enemigo o en alguien al cual debías
traicionar?
-No
comprendo de qué estás hablando Diego- dice de manera armoniosa- ¿seguro que estas bien?
Diego le parecía totalmente curioso que se
hiciera el pendejo, frente a algo tan serio.
-No, no estoy bien Alexander, ¿y vos sabes
porque yo Diego García, tu chiquillo, quien vivió contigo por más de veinte
años no está bien?- lo mira a los ojos - ¿lo sabes?, Eh Ave María, Claro
qué lo sabes!, lo sabes tan bien, es más, me llama la atención que sabiéndolo
vos no seas capaz de decírmelo a la cara- lo señala con la mano- vos
eres el responsable de que a mí me hayan jodido en Bogotá, vos y tus cartas al regente Radu, ¿cómo era
que decía?, “Respetado Radu, regente de
Bogotá, con la presente quiero recomendar a mi chiquillo Diego para realizar la
misión que requiere, y algo así como,
estoy seguro que él podrá superar la carencia de sus cosas materiales”,
era algo así…¿no es cierto?.
Alexander cruzo las piernas mientras él
hablaba, estaba sorprendido, pero esperaba en silencio que terminara de hablar.
-¿No pensabas que me iba a enterar verdad?-
dice con los ojos inundados en lágrimas- gracias a tu generoso ofrecimiento yo he tenido que comer MIERDA durante años… y lo
mejor es darme cuenta que no te importa…. ¡Nunca te importó!
-Golpea la mesa y rompe una porcelana mientras
él no reaccionaba en absoluto-
-Dos años huyendo, dos años horribles de mi
vida escribiéndote y pidiéndote ayuda, y ni siquiera por respeto vos me
contestaste, hasta que me entregué a Viena no supe de vos, y ahora lo comprendo
todo. Hace un gesto triste
mientras se limpiaba las lágrimas. ¿sabes todo lo que yo trabajé para comprar
la casa que tenía?, ¿acaso yo era un hippy que le gustaba vivir de la tierra o
algunas de esas hijueputas cosas?, ¿por qué hiciste eso?, fui un buen aprendiz,
te respeté siempre, sentía que eras mi amigo… pero supongo que me engañe
durante años.
Lo sigue mirando, mientras sus ojos se
teñían de lágrimas y se notaba el dolor en su ser.
-Sabias lo que me iban hacer y no te importó,
es más, sembraste el terreno, posiblemente viste cuando me sacaban inconsciente
de mi casa para luego perderte. Y solo tengo algo que decirte maldito traidor,
VETE A LA MIERDA, desde hoy puedes hacer como si yo hubiera muerto… y yo haré
lo mismo contigo, a menos que decidas mandarme a matar, cosa que a este nivel
no me sorprendería.
Alexander Von Stauffen hizo un largo
silencio. Miraba a Diego a los ojos un poco incómodo, se podía sentir que ya no
estaba tan feliz de escucharlo.
-¿Ya
terminaste de hablar?
Contesto con esa simple pregunta sin mostrar
disgusto o descontrol de emociones.
-Sí – responde secándose las lágrimas con sus propias manos.
-Entonces
dado que ya dijiste lo que debías decir, yo te responderé a tu pregunta, “Pero”
dado que yo te deje hablar a ti, espero no me interrumpas, ¿estamos de acuerdo
con eso?
Alexander Von Stauffen siempre ponía reglas
cuando estaba bajo presión, en realidad frente a este caso en particular estaba
actuando con mucha diplomacia, aunque Diego podía notar que no estaba siendo
del todo indiferente emocionalmente, era su sire después de todo y lo conocía.
-Primero
que todo- se aclara la garganta- no
pensé que te enterarías, es un asunto que no es agradable pero tampoco es como
tú lo pintas. Yo no te traicione…
-¡Ohhh,
no, no, no!, nunca se podría pensar en una traición…- dice Diego en alto
estado irónico
Von
Stauffen no aceptaba las interrupciones y más por la tensión en la conversación
así que firme en tono de mando establece. Posible Diego había olvidado lo
difícil que era hablar con él en temas álgidos, y también lo fácil que él solía
ofenderse.
-Diego,
Yo te dejé hablar a ti, si me interrumpes no tendrás la respuesta a tu
pregunta, ¡me dejas hablar o te puedes marchar ahora mismo!
Diego se queda callado mientras le tiembla
la boca de rabia.
-Escúchame,
lo diré y explicaré una vez- dice señalando para no ser interrumpido- Lo que hice, no fue para joderte, ni
siquiera fue una venganza, pensé que al recomendarte tendrías un mejor futuro,
el regente Radu….
Sin embargo, esas razones eran un poco sosas
para Diego quien inmediatamente lo interrupio.
-Claro, como no, ¡como si hubiera sido
verdad!
El hombre que trataba de explicarse estaba
comenzando a mostrar su disgusto, pues siendo tan rígido no soportaba que no le
respetaran la palabra.
-Silencio!
- ordena- El regente Radu me comentó de
la misión, pero me aseguró que una vez terminara te iban a devolver todo lo que
te quitaron y más, me aseguró que luego de ello tendrías una mejor posición
dentro del clan y hasta me dijo que consideraría darte un laboratorio dentro de
la capilla, yo pensé que las cosas se darían así y que tu sufrimiento seria por
una buena causa. Podrías tener un mejor estatus y podrías labrar tu futuro.
Diego no podía creer aquello, todo parecía
tan idealista.
-¿mi futuro?,
y que te hacía pensar que yo necesitaba un mejor futuro
-¡Porqué
sí!, Diego Andrés García Vargas ¿Cuántas veces no te dije que tuvieras mayores
aspiraciones?, ¿Qué tuvieras un poco más de visión para no quedarte trabajando
para otros?, ¿te lo dije o no?, te dije que vivir dando clases y con turnos nocturnos en el hospital no te
estaban sirviendo. Te veía estancado, una vez te liberé tú en vez de pensar en
grande comenzaste a hacer cosas para sobrevivir y no para sobresalir. Y yo
quería eso de ti, deseaba que sobresalieras. Por eso tome una decisión por ti
porque sentía que lo harías bien, pero..
Diego nuevamente lo interrumpe
-Lo heche todo a perder, y papá Alexander no
fue capaz de ayudar a su chiquillo caído en desgracia durante dos años
Lo que hace que Alexander se justifique
inmediatamente.
-¡No
sabía que matarían al regente!, ¡No sabía que te engañarían!, pero si hable
con Gérard De Lusignan para que te ayudara porque yo no podía, tenía órdenes. Si no eres capaz de entenderlo
entonces no hay nada más que discutir.
Niega con la cabeza y dice de forma tajante.
Diego estaba muy molesto para entender todo eso.
-Creo
que con eso respondo tu pregunta y ahora, si me permites- Pulsa el
comunicador que tiene al lado y dice- Jerome,
¿podrías decirle a Miguel que entre a mi oficina por favor?
-¿y
que tiene que ver Miguel en todo esto?- dice extrañado
-Silencio,
hace un instante me señalaste que no me ibas a volver hablar, así que te invito
que comiences desde ahora- Dice realmente disgustado- además, prefiero que él esté presente porque luego pensarás que te
estoy traicionando.
Un silencio lleno de tensión se daba en la
oficina, cuando golpea la puerta y entra Miguel, Diego tenía los ojos
inyectados en sangre y Von Stauffen estaba muy serio.
-Con
permiso- dice él sentándose cerca de Diego
-Miguel,
primero que todo- dice en tono calmo- te
llamo en son de paz, no quiero discutir contigo, ya lo que tenía que hablar se habló,
y te llamo a ti porqué sé que eres él único que puede ayudarle.
El Tres-se mira de reojo a Diego sin
entender nada, “¿ayudarle?”
-Necesito
que me digas si Diego se está tomando su medicación.
-Sí,
él se la toma- responde Miguel un poco confundido y algo inocente y pensando "creo"
-¡Pues
entonces está mal formulado!, ¿Cuándo tiene cita de seguimiento con el Dr. Linus?
Pero cuando Miguel iba a responder, Diego pega un grito furioso.
-¡Un momento!, No voy a permitir que justifiques esta
situación diciendo que estoy loco!, eh Ave María, fuera que usted la caga
entonces ahora soy yo quien le salgo a deber.
Diego en ese momento se ha levantado de manera impulsiva y a comenzado
a manotear mientras dice aquello.
-¡Silencio Diego Andrés García Vargas!,
dice muy serio y tomando un aire peligroso, señalado con un
dedo su nariz- ¿crees que no me di
cuenta que has estado tomando licor?, y posible combinándolo con algo más,
¿verdad? – Diego abre la boca sorprendido, había olvidado que el olfato de
su sire era casi infalible- Tomaste hace
unos 4 días, pero el alcohol no ha salido de tu sistema. Vienes a mi casa
supremamente molesto y frenético y quieres que no pregunte por tu salud mental
cuando he sido yo quien ha pagado tu tratamiento, ¿o acaso se te olvida?, ¿dime
quien pago tu hospitalización?, ¿dime en donde están viviendo ustedes dos
ahora?
Miguel viendo la situación interrumpe el
regaño parental mientras que Diego frustrado se vuelve a sentar en la silla.
-Un
momentico señor Alexander, tampoco es justo que nos “eche en cara” todo lo que
nos ha dado, nosotros le hemos pagado puntualmente todos los meses, hemos
trabajado para poder vivir en ese apartamento.
El tono de Von Stauffen se torna más amable
cuando se dirige a Miguel y hasta toma expresiones colombianas en su lenguaje
mientras se expresa.
-Si
Miguel, tienes razón: “no es justo recordar los favores hechos”, pero resulta
que aquí el caballero dice que yo no le he ayudado en nada.
-Yo no he dicho eso- murmura Diego
-¡Silencio!- Ordena a Diego y vuelve con un tono amable a
Miguel- aunque él haya decidido dejar de
hablarme, y literalmente como dicen los colombianos, me mandó a la mierda, yo
me niego a dejar de tener el control sobre ciertos asuntos referentes a él, así
que le suplico Miguel que pida una cita con el doctor Linus para que lo valore,
y si es necesario que vuelva a quedar unos días hospitalizado, me avisa y yo
pagaré su residencia.
En ese momento la voz de Alexander se
debilita un poco como quien se le dificulta seguir hablando. Diego iba a decir algo más furioso por la referencia a su estabilidad emocional, pero su sire sigue hablando dejandolo desarmado con la última frase..
-Dado
que él no quiere hablar conmigo, ¿puedo escribirle o llamarle para saber sobre
eso?
El hombre se queda esperando la respuesta de
Miguel fijándose en su rostro e ignorando a Diego quien se sentía terriblemente
mal por la actitud tomada por su siré.
-Puede
hacerlo señor, pero- dice rascándose la nariz- yo no
le garantizo nada, si no se … Miguel no termina la frase pues se toca la
nariz con un pañuelo evitando que sangre.
En ese momento Alexander Von Stauffen se
queda mirándolo fijamente y se sorprende al ver “algo”
-¿se
siente usted bien?
Cambia su tono de voz a una mera curiosidad.
-Ha estado enfermo- contesta Diego murmurando mientras se
toca la frente
-Le
estoy preguntando a Miguel- responde de manera tajante ante el comentario
de su chiquillo- ¿Puedo ver su nariz?
-¿Mi
nariz?, ¿qué tiene de mal mi nariz?
-Vi
que algo se movía, y note que sangraba, ¿puedo revisarlo?
Diego de repente se sorprende y se fija bien
en la cara de Miguel. No tardo mucho para que Von Stauffen llamara a Tidian
Sellier y le pidieran a Diego que saliera a la sala. El hombre revisó las fosas
nasales y con una pinza sacó algo. Su cara de gravedad se hizo evidente. Habló
con Miguel de manera corta pero directa.
Diego a los pocos minutos vio salir a Miguel
con un algodón en la nariz. Alexander Von Stauffen salió de la oficina mientras
su nuevo chiquillo llevaba algo en un frasco.
-Bueno,
creo que eso es todo- dice de Manera breve pero apresurada- que tengan un buen viaje… les mira por
un instante y se detiene en su chiquillo- Adiós
Diego…- Da media vuelta y sube por las escaleras.
“Jerome
estaré en mi estudio, no quiero que se me moleste”.
Diego vio alejarse a su sire por las
escaleras por un segundo y sin dudarlo sale por la puerta. La reunión no salió
como había pensado.

2 comentarios:
el sire de diego abrazó a un elfo??? o es vulcano? *pegada en lo de las orejas pungtiagudas* xdd
aparte de toda la incomodidad porque al final el desahogo quedó como pataleta ante la reacción del sire ._. ¿lo de Miguel es algo como un parásito? qué cosa malvada le hiciste esta vez? ><
Besos!
Jajajajaja un vulcano jajajaja
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