jueves, 11 de febrero de 2016

Vendetta



Diego había tenido una noche agitada. Despertó después de tener un extraño sueño en el que Miguel se mostraba furioso con él y en estado de total frenesí le lanza un golpe a la cara que lo estrella a la pared. En el sueño Diego como acto reflejo le clavaba una jeringa en el cuello mientras sentía un terrible vacío. El sueño que era, afortunadamente un sueño terminó al ser despertado por Miguel que corría al baño por otra hemorragia.

A primera hora de la noche Miguel le insistió que fuera al albergue, los dominios dentro de una fábrica de químicos abandonada que contenía a los más desvalidos, y que anteriormente había conocido en una reunión. German, un sin clan bastante agradable era el líder reconocido. Este albergue era una especie de Eliseo para unos pocos sin clan donde departían como una gran familia.  La comunidad sin clan era enorme, y este grupo en específico se disputaba la permanencia en el terreno que el regente había comprado como pago por salvarle la vida.

Diego fue recogido por el Gordo en el carro quien le ayudo a llevar el equipo, Miguel se quedó en casa un poco triste y humillado al no poder ir. Había dejado de ser importante para ellos. Tras instalar el equipo procedió a revisar uno por uno a los residentes, la gran mayoría estaban limpios menos dos. A uno de ellos logró quitarle el parasito de la nariz dado que llevaba menos de un día adentro y el joven cuando vio salir al parasito casi se muere de la impresión (incluyendo a los demás), pero Moncho, un hombre peruano no se lo pudo sacar.  El hombre con barba y de aspecto desnutrido casi no puede creer que lo tuviera. El comerciaba con distintos artículos ilegales e interactuaba con tipo de gente, entre ellos Sabbat cosa que no lo comentaba abiertamente.

Diego habló con él y le dijo que si bien no había un lugar para los infectados aún si era recomendable que usara tapabocas y que no saliera por un tiempo.  Tuvo una pequeña charla con los del refugio, comentándoles el asunto del parásito, la epidemia y la necesidad de si sospechaban que habían sido infectados comentarlo para que el bicho fuera extraído.  Y, una vez se preparaba para irse, en soledad hablo con German, y le dijo que tratara de hablar con Moncho sobre el origen del parásito y su asociación a los Sabbat.

Salió de la fábrica unas horas más tarde directo al apartamento, no gustaba dejar mucho tiempo solo a su hermano y más al notar que hoy amaneció bastante adolorido. Le comentó lo sucedido con Moncho y las recomendaciones dadas. Ambos tuvieron una larga charla sobre “la campaña de salud del príncipe”, asunto que el brujah no se masticaba fácilmente, pero Diego por promesa al regente no pudo comentarle que el príncipe también estaba infectado.   Miguel no era tonto, porque realmente detrás de todo el asunto de la epidemia existía un miedo bastante real, sí existían muchos infectados, ¿cómo evitará el principado que se unan al Sabbat?, y en su propio caso, ¿terminarían matándole en búsqueda de liberar a la ciudad de este parásito?

Dado que hoy estaba bastante pálido y tenía varias hemorragias Diego lamentó tenerlo que dejar solo mientras iba a la reunión con su superior. 

Miguel se puso pensativo, y triste. Diego sentía que se estaba deprimiendo.  Ese hombre que inicialmente le afirmó “que él no se iba a morir”, ahora estaba realmente asustado.
Con pesar, sale directo a la capilla. Cuando entra a la oficina del superior lo encuentra concentrado tomando notas en un libro enorme, lo mira y le dice:

-Buenas noticias, Patricio Ugozzoli aceptó trabajar con nosotros, no le comuniqué su misión principal, pero viene en camino, su avión llegará a las 6 a.m, he pedido que lo escolten protegido de la luz del sol a la capilla, y espero que mañana por la noche pueda comenzar a trabajar, además de eso hoy tuvimos una reunión con los primogénitos, En su mayoría no saben lo que yo sé, pero dado que el príncipe estaba ahí, y pidió en la reunión acciones a favor de encontrar una cura, el resto no tuvo mucho que objetar, la verdad el asunto causó temor en la mayoría, y no es para menos, se dieron a conocer algunos otros casos de infección en todos los frentes.

 El regente le comentó varias cosas a Diego en relación a esta reunión donde se comunicó el protocolo del doctor Ugozzoli frente a estos casos. El superior le comentó como los primogénitos estaban realmente preocupados por esta situación pues personas de sus clanes habían resultado infectadas, siendo evidente un trabajo en conjunto y colaboración de recursos para detectar a los casos, quitar el parasito a quien se pueda y buscar unas zonas de cuarentena y tratamiento de los infectados más serios. La primogénita Malkavian había ofrecido las instalaciones de unas clínicas psiquiátricas a su poder, mientras el primogénito Ventrue ofreció unos depósitos que se podían adecuar para el tratamiento. El sheriffs y azote se unieron con el fin de tratar de detectar infectos sino evitar que entraran de otras ciudades. El centro de tratamiento a los infectados debía tener varios vampiros voluntarios para lo cual se hizo llamado a todos los hombres y mujeres con profesiones en medicina o asociados que quisieran aportar a la mascarada para que el Sabbat no se fortaleciera. Sin embargo, entre más gente de otros clanes, habría más desorganización lo cual sería un caos. El asunto de los centros de acogida de infectados estaba muy verde, y como se temía, no parecían hasta el momento lugares muy cómodos, se estaba improvisando en la marcha dado que nunca se pensó tener una epidemia, y mucho menos que se tuviera que atender a los enfermos. Eso se podía prestar para muchos abusos y situaciones incomodas.

-No debe preocuparse por Miguel, no permitiré que salga de su casa, es mejor que se le atienda particularmente, es más, preferiría que no se hablara tan públicamente de su dificultad.

-Gracias señor- dice Diego Aliviado, aunque sentía que con todo el trabajo que se vendría no tendría tiempo de atenderlo, esta situación parecía ser muy grande, sin embargo, el regente no parecía estar encargándole nada en relación a eso… 

-Queria hablarte de algo diferente, algo que me preocupa mucho, y me preguntaba si podía ayudarme- habla el hombre con un poco de misterio- es sobre Alan Breuning, necesito saber sus impresiones, ¿crees que realmente es un traidor?

-Señor, no puedo decir que lo sea, solo sé que escuche de su boca algo completamente distinto a lo que muestra en las reuniones, dar una opinión no se puede llamar traición, pero ese detalle me hace pensar que no es sincero frente a sus apreciaciones.

-Lo sé, el problema es, que sabemos que hay un espía, alguien que ha mandado información, una persona que esta vinculada a Oren, a McArthur, que quiere destruirme y destruirnos - La mirada de Dieter se pone oscura, muy seria, se podía ver la bestia dentro de él moldeando su ira- y ciertamente esto es algo que no tolero, y tengo planeado algo para ese traidor.

Diego mira en silencio al regente, pues tenía miedo de preguntar qué tenía planeado. Es más, le daba la impresión que Dieter habia descubierto algo que no le quería decir.

-Pero señor, no sabemos si realmente él es el responsable.

-Cierto, y se le puede dar el beneficio de la duda ¿no es así?, pero Diego ha pasado mucho tiempo y yo no me siento seguro en mi propia capilla, y eso no es justo. Así que he planeado algo y necesito de tu ayuda para saber si es, o no es un traidor.

-No entiendo señor- Diego comenzó a sentir una sensación fría en su ser tenía miedo de qué era lo que le iba pedir hacer.

-Simple- dice mirándolo a los ojos con cierta maldad- resulta que hoy en la reunión el príncipe nos habló de un escuadrón que iba a contratar para buscar y deshacerse del Tzimisce, un escuadrón que tuviera sus motivaciones, es decir, vampiros con un buen nivel de lucha y de inteligencia que estuvieran infectados, seres que además de trabajar para el principado tuvieran la motivación adicional de salvar sus vidas, ¿sabe?, y pidió a cada uno de los asistentes que acorde a las pesquisas  preguntáramos quien quisiera de manera voluntaria hacerlo.

Diego se puso pálido como una hoja (“!No joda que me toca a mí!”- pensó).

-Lógicamente no estoy pensando en nadie de mi confianza, pero si pienso en Alan Breuning,
Diego se muestra aliviado

-Pero él no está infectado- dice Diego siendo interrumpido.

-“Aún no lo está”…- dice con una sonrisa peligrosa- vamos a darle el beneficio de la duda, porque sería muy injusto que me equivocara, ¿verdad?,  le voy  a encomendar una pequeña pero muy importante misión Diego.

Diego lo miraba sin entender, y temeroso de lo que le fuera a pedir, pues nunca en todos los años que trabajo en la capilla había visto esa actitud en el regente. Dieter hablaba con rabia, se le notaba el disgusto peligroso que los cainitas antiguos mostraban de tanto en tanto, y el reflejo de poder hacer cualquier cosa para defender su dominio y sus intereses.

-Verá- continúa diciendo- la única forma de saber si es el espía es entrando en su laboratorio y en su habitación personal, e indagar si es o no es…
-Pe-pero -Diego tartamudea- ¿cómo entraré?, ¿cada magus tiene sus hechizos de seguridad?, se dará cuenta que alguien entró
-Cálma por favor- lo mira tratando de ser comprensivo- a las 3:30, es decir en 40 minutos, tengo una reunión con varios aprendices y magus, incluyendo Breuning, se les informará lo de la epidemia y tratare de organizar ciertas acciones con ellos, y estaré esperando que tú me traigas este libro y documentos- dice señalándolo- lo que le dará tiempo de entrar en el laboratorio y usar esto.

Dieter le muestra una pequeña bolita de aparente cristal de unos 5 cm de diámetro. 

-La he programado con la pregunta de si él es o no es el espía. Y la solución será muy simple, si esta esfera se pone roja simplemente estamos sospechando de la persona que no es, pero si se vuelve verde indicará que sí, ¿entiende?
-Si señor
-Bueno, sí, solo sí se pone verde, vas a dejarle este pequeño debajo de la cama – dice sacando el frasco con el parásito que había extraído el día de ayer al príncipe-¿quedo claro?

-Sí señor, pero…-dice Diego asustado pensando en las implicaciones morales de contagiar a un hermano tremere, y viendo como estaba Miguel de mal no se sentía cómodo enfermando a alguien más.

-¡ Doctor Garcia!, si es culpable, ¡se lo merece!, piénselo, si es el espía estará asociado no solo a mi atentado sino que también al asesinato de Jackson, y  su secuestro, ¿habría entonces que ignorar todo lo que hizo y permitir que siga dañándonos?

Diego lo piensa y afirma

-No, no señor.

-Entonces- le entrega la llave del laboratorio de su colega- usted esperara en su laboratorio, si se cruza con alguien indicará que irá en cuanto encuentre los documentos. A las 3:30 en punto se cerrarán las puertas del salón y tendrá diez minutos, aunque pienso necesita menos para entrar al laboratorio y a la habitación de Alan, un criado estará cuidándole la espalda, así que no se preocupe, los hechizos que haya puesto estarán desactivados por ese tiempo.  Una vez salga de su laboratorio, tomará los documentos y entrará al salón, yo le preguntare si tuvo suerte al encontrar lo que le pedí, si Breuning no es responsable usted me dará una respuesta negativa, si lo es, me dará una respuesta afirmativa, ¿entendido?

Diego aceptó su misión, aunque no se sentía del todo cómodo con la misma. Nunca había visto al regente en una actitud tan vengativa, le recordaba al falso Radu la noche que le ordenó matar a la niña. Se encerró en su laboratorio y llamó a Miguel para saber cómo estaba, le dijo que llegaría un poco tarde pero que le esperara, no dormiría en la capilla. Miguel hablaba congestionado porque tenía un tapón en uno de sus orificios nasales por la hemorragia.

Mientras pasaban los minutos recordaba el terror que vivió cuando lo secuestraron, la cabeza del criado del regente muerto en una mesa en tono de advertencia, el cuerpo de Jackson el chiquillo del regente desmembrado, y todos esos asuntos sombríos que sucedieron a las personas que estaban directamente relacionadas con el regente. Rowan no había sido el único afectado, y que el regente estuviera furioso y vengativo era comprensible.

Así que una vez dieron las 3:30 salió al pasillo, el criado del regente vigilaba desde la distancia, el ando unos pocos metros hasta la puerta de Breuning, abre el laboratorio usando guantes de cirugía para no dejar huellas, no se desatan señales de emergencia y camina hacia la habitación del hombre mirando sobre su hombro. “Verum malum”, dice Diego al sacar la esfera y notar que comienza a flotar, y se torna inmediatamente verde. De repente comienza a sentir algo que el regente no le habia advertido, el sonido de las palabras dichas y escuchadas que probaban que era el traidor, aunque posiblemente no del todo maligno.

“Debes ser mis ojos y oídos Alan, eres el único que vale la pena en esa capilla desde que llegó ese mal nacido, ya me encargaré yo de él, MacArthur me prometió ser regente de los Ángeles, pero debemos pensar en deshacernos de Schaeffer, te juro te recompensaré”- La voz era gruesa

“Ya te dije todo lo que sé, suele salir a las cinco vive cerca de acá, el criado por su parte todos los días va al mercado a las siete de la mañana, sobre el joven, es difícil decirlo”

“Te he dicho que no pretendo matarlo, tiene la capilla vigilada”,  “No!, no pienso tocarle, sospecharan de mi inmediatamente, no lo haré”

“No quiero continuar más en esto, no me siento cómodo ya te he dicho, están comenzando a sospechar”

Diego se queda por un momento impactado. Breuning era el espía y justo salió a la luz. Miró el frasco con el parásito que había salido del mandatario, y mentalmente hizo una oración para que este “bicho” hiciera justicia.  Abrió el frasco debajo de la cama del magus dejando la pequeña criatura y saliendo inmediatamente. El criado que le cuidaba la espalda se alejó cuando vio que no había sido descubierto, Rápidamente se deshizo del frasco donde estaba el parásito y tomó los documentos.

Salió directo al salón de reuniones donde ingreso lleno de cosas.

-Bienvenido Doctor García, ¿ha conseguido todo lo que le pedí?
-Sí señor, me demoré un poco, pero lo he conseguido, siento llegar tarde.

La mirada de Dieter se torna misteriosa mientras sonríe y prosigue con la reunión.

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Luego de esa larga reunión donde asistieron la gran mayoría de los aprendices de cuarto nivel en adelante, Diego regresaba al apartamento rápidamente antes de que el amanecer lo fulminara. Se sentía culpable por dejar a su hermano solo estando tan enfermo, y adicionalmente en conflicto por lo que acababa de hacer. Cuando entró al apartamento escuchó unos gritos en el baño: 

-“Floresita venga pa cá, Blanquita y Josefina, vengan, quite pepe no fastidie que de tanto late las asusta”

Diego abre la boca sorprendido: ¿y esta pendejada?- pensó mientras iba al baño y encuentra a Miguel con la ruana puesta y sombrero campesino, alzando un palo de escoba.

-“Floresita venga, no se aleje, hay jorobada vida como fue que se me soltaron esas vacas”
-¿Miguel?, ¿qué está pasando?

Cuando Diego le pregunta este comienza a llorar como un niño

-Pae, Paesito no me vaya a cascar, las vacas se me soltaron, y no las puedo agarrar, se fueron pal monte- dice angustiado- ya sé que buste me dijo que las amarrara bien pero se asustaron y salieron corriendo.

Diego se quedó como una estatua viendo la escena, no sabía que hacer mientras Miguel seguía llamando a las vacas. Lo único que se le ocurrió fue seguirle la corriente.

-Vea Miguel, no se preocupe que yo agarro a las vacas, vaya mejor donde su mae, venga que esas siempre vuelven, buste está muy pequeño pa correr al monte, yo voy y las busco, vaya a la casa y me espera.

Miguel se quedó pensativo por un rato, mientras Diego lo tomaba por un brazo y lo guiaba hacia su cuarto.

-¿Pero y si no las encuentra?, ¿va cascarme? – llora como un crio- no es mi culpa, yo solo estaba con Manuel en el rio y se soltaron
-No mijo, yo con el caballo las alcanzo, no se preocupe mijo, mejor recuéstese acá, debe estar cansado

Y siendo así logro que se acostara. Tuvo que matar un par de parásitos que vagaban por la habitación con el pie mientras Miguel seguía hablando como un niño pequeño que tenía miedo que lo castigaran. Le revisó, quitó la ruana y el palo de escoba mientras levemente pasaba su mano por su cabeza. Sintió una terrible culpa de no estar presente y junto a su cama se quedó pensando en que hacer. 

“Maldito Fredy”- murmuro.

A la siguiente noche Diego esperó que Miguel despertara, pero no lo hizo tan rápido como en otros días. Luego de un tiempo de ver que no reaccionaba trató de forzarlo a que abriera los ojos.

-Migue, venga abra los ojos, vos no seas terco papa, despierte.

Durante un tiempo estuvo así hablándole con cariño y con algunos términos diminutivos, tocándole y dándole palmadas en el pecho.  Ya por último al ver que no reaccionaba se alejó de él y se puso a llorar pensando que lo perdería. 

Fue después de un tiempo que comenzó otra vez a moverse, y Diego limpiándose las lágrimas y los mocos se acercó a él haciéndose el fuerte. Miguel abrió los ojos y lo miraba sin hablar. Parecía estar consiente, pero muy adolorido.

-¿Migue?,¿mucho dolor de cabeza?

Miguel mueve de manera afirmativa el mentón y le toma de la mano mientras en silencio sufría.  Diego no lo pensó dos veces y le dio a tomar un analgésico potente, si eso no le funcionaba debía pensar en la morfina.

Justo cuando se lo está dando a tomar recibe una llamada del regente la cual ignora. No pensaba moverse hoy del apartamento, ni aunque el mismo circulo interno estuviera de visita en la ciudad, le importaba un pepino que hubieran miles de enfermos en este momento, debía atender a su enfermo, en su familia, si llegaba a la ciudad “el máximo doctor” no le interesaba, no tenía tiempo para lamer las medias de nadie, que otros se encargaran.

Tomó su mano y comenzó a esperar que el analgésico diera efecto. No le hablaba porque sabía que el sonido podía molestarle.

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Tras varios días de cambios y organizaciones. El Eliseo era una locura, y también los centros de atención a los infectados, se habían extraído en menos de una semana 5374 parásitos pequeños de la población y estaban en cuarentena más de 1000. Algunos vampiros afectados habían escapado de la cuarentena y otros no querían ser recluidos a pesar de ser un riesgo. Ya a este nivel algunos primogénitos estaban planteando saldar con sangre a los que no seguían las reglas, es más el azote tenia orden directa de matar a todo infectado que haya huido después del diagnóstico.


El Dr. Ugozzoli se habia mantenido como la cabeza de toda la operación, aunque su principal misión era cuidar al príncipe Donatien D´Beauharnais Armagnac, a quien tenía básicamente controlado en sus habitaciones. El médico había sido instalado en la mansión del Eliseo con todos los lujos y comodidades, tenía un gran laboratorio y cantidad de sujetos de pruebas, y al mandatario cerca. En realidad, para el hombre había sido un golpe de suerte que el mandatario hubiera sido infectado dado que ahora podía contar con recursos para su investigación. El antiguo había tenido sueños muy reveladores y cada vez más negativos. No podían negar al interior del Eliseo que el príncipe estaba teniendo ataques de pánico. Sin embargo, por fuera del secreto, muchos hijos de la noche estaban divididos, no entendían mucho la situación, pero se preparaban para lo peor.


Poco a poco los voluntarios para la misión de encontrar y exterminar al responsable fueron llegando, y algunos de algunos circulo de poder superiores que habían resultado contagiados por extrañas circunstancias.

Mientras tanto en la capilla, el regente pidió una evaluación a todos los aprendices (incluyéndole a él), a sorpresa cuando solo uno de ellos estaba infectado: Alan Breuning

Que curiosa coincidencia, los hilos se estaban cruzando y Dieter estaba cerrando la jaula. Sin embargo, no planeaba hacer el asunto tan casual, y estaba preparándose para cerrar el broche.
A unas pocas calles de la capilla, en su apartamento Diego estaba mirando unas muestras en el microscopio, el apartamento se había llenado de ciertos artículos comunes en el consultorio clínico. Había quitado los muebles del pasillo y acomodado una nevera de muestras, una incubadora, y un armario con distintos instrumentos. El cuarto de Miguel lo había reformado parcialmente, quitado el computador de su escritorio y puesto el microscopio. Trabajaba día y noche atendiéndole, y buscando una cura.

Luego de una conversación con el regente se sorprendió al saber su superior no quería que él se encargara de nada asociado al plan de salud y en la atención de los infectados, él lo que quería era que apoyara de manera independiente en la cura apoyando al Dr. Patricio Ugozzoli con sus estudios paralelos. El regente había sido bastante comprensivo, y Diego notó que curiosamente estaba malinterpretando las intenciones de su superior. El no deseaba que trabajara en la parte asistencial sino investigativa, sus órdenes no habían sido muy claras y solo cuando hablaron por teléfono él pudo aclararle su papel en todo esto.  Cuando llegó el equipo a su laboratorio comprendió que no había tiempo que perder.

Miguel se portaba muy bien, había tenido unas crisis de ira y otras psicóticas, pero se mantenía estable. Se había convertido en su ratita de laboratorio.

-Quiero bañarme- murmura Miguel algo incómodo mientras se levanta de la cama

-A vale- deja el microscopio de un salto- ya te alisto la tina…

-Diego puedo bañarme solo- dice molesto haciéndole una señal para que le diera espacio- siga analizando porquerías si quiere y no me joda.

-Claro que vos puedes bañarte solo, no dudo que vos lo puedas hacer, pero no cierres con llave, ¿quieres? - dice siguiéndolo hasta el umbral de la puerta del baño.

-No- dice de manera rebelde mientras cierra la puerta con llave.

Diego se queda preocupado: “¿y si le sucede algo mientras esta solo en la tina?...(y su voz interior se responde a si mismo),  cálmate Diego, se va a bañar, está sucio, hay que respetarle, estará bien”. Y siendo así Diego escuchó el agua correr y esperó pacientemente a que saliera del baño, básicamente no podía trabajar tranquilo hasta verlo. 

Era un poco estúpido pero su nivel de neurosis había aumentado por el miedo a perderle.  Las intervenciones de Diego frente al parásito habían tenido un éxito mediano, no había podido matarlo y extraerlo, pero había notado como si se podía controlarle mediante algunos fármacos que se le inyectaban directamente. Intento cauterizarle con calor, pero los resultados resultaron ser poco efectivos, aunque con signos parciales de éxito, su último experimento se había hecho hace poco tratando de drenar la vitae que lo fortalecía, haciéndole más pequeño, lo que controlaba parcialmente los dolores de cabeza, pero tenían otros efectos secundarios no deseados. 

Después de salir del baño y encontrar con desagrado que Diego le había alistado un piyama limpia encima de la cama, estuvo a punto de decirle que “él no era su madre”, pero dado que se sentía tan malgeniado prefirió no decir nada que pudiera estallar otro ataque de ira.

- Mira Migue, sé que estas frustrado, pero no te quejes, mira que te sientes mejor desde que desinfle un poco el parásito quitándole sangre
-Si pero ahora tengo mucha hambre y tú no me dejas beber lo que necesito.
-Parce- lo mira serio- ya hablamos de esto, no me formes problemas ¿sí?

Y sí, ya habían hablado de esto, entre más inflado estuviera Fredy mayor crecimiento y presión intracraneal había, y aunque Miguel seguía teniendo terribles dolores de cabeza, Diego había probado distintos asuntos para solucionarlos parcialmente.

Fue entonces que sonó el timbre del apartamento y….

-Terry, Hola ¿qué haces aquí?

Terence sonreía mientras entraba al apartamento, justo en el instante en que el regente llamaba a Diego al teléfono:

-Buenas noches Diego, mande a Terence Fowles a su casa, ¿ya llego?

-Si señor- responde sin entender

-Perfecto, necesito que venga a la capilla, Fowles cuidará a Miguel mientras esta acá.

Diego abre los ojos como platos mientras mira al indefenso tremeré en la estancia, ¿Terry cuidarlo?, esto era como pedirle a un chiguagua cuidar un pitbull. El regente sobrevaloraba mucho a Fowles, le tenía mucha confianza, o no sabía qué hacer con él.  Sin embargo, ordenes eran órdenes y Diego no le quedaba de otra.

 Luego de hablar en privado con Terence sobre lo que debía y no debía hacer, recomendándole que si comenzaba a tener alucinaciones lo llamará, y mostrándole donde estaba todo procede a decirle a Miguel que Terry “le hará visita un rato” (bueno, una visita sin mucha charla, pero …  visita), el tres-se solo dijo de manera algo desagradable en español que “le habían buscado niñera”, lo que consecutivamente vino con un regaño de “te portas bien con él, Ave María”, a lo que responde Miguel de manera ponzoñosa: “Si mamá”

Diego deja el apartamento un poco molesto, Miguel últimamente estaba presentando mucho mal humor, no lo podía culpar con ese constante dolor de cabeza, pero, aun así ese desagradable detalle era uno de los síntomas.

Llego a la capilla indispuesto. Mentalmente estaba como una montaña rusa. Esta vez encontró otros aprendices en la capilla, pero no los usuales. Rebeca, Mary Jean y otros magus estaban en distintas partes de la ciudad tratando y controlando el asunto de la epidemia, aspecto que se había enterado por Rebeca quien le había mandado un mensaje comentándole lo anterior y “preguntando por él”. A la capilla habían llegado aprendices, locales y de otras capillas para apoyar el proceso.  Sorpresa la de Diego cuando uno de los criados le pide que baje a uno de los cuartos del sótano, donde se suelen hacer ciertos rituales colectivos y también existe un sector médico. El sector tiene un letrero de “Solo personal autorizado”, y cuando baja la escalera nota la soledad del lugar.  El sector era un poco sobrio, tenía las paredes pintadas con una especie de gris terroso, y el suelo blanco. La iluminación estaba parcialmente prendida, lo que hacía que el lugar se viera más lúgubre. Notó, eso sí un cuarto con luz al fondo lo que hace que camine hacia él, era el lugar donde se había atendido a Rowan en su primera crisis.

Cuando se asoma, encuentra a Alan Breuning encerrado. Había un cartel al público que decía: Zona de cuarentena, por favor no ingresar.

La cara del hombre era desconsuelo, estaba encerrado y parecía estar muy triste. Diego no podía negar sentir algo de pena por él, aunque al recordar todo de lo que indirectamente era responsable sentía rabia. Igualmente, él en su momento le había comentado al regente como en las visiones vio que este no tenía intenciones de matarle y que había manifestado su deseo de alejarse del asunto, sin embargo, para Dieter las acciones eran más relevantes que las disculpas.

Mientras esperaba siente venir al regente. El cual lo saluda y le dice en voz baja: “Diego es hora de encararlo, solo necesitare su asistencia, no tendrás que hacer mucho, solo apoyarme, ¿podrá hacer eso?”, respuesta afirmativa del colombiano no se hizo esperar, sin embargo, el regente se voltea y le dice: “necesito que confíe en mí, espero que confíe en mí, por favor”. A Diego le pareció raro que le dijera eso.

Siendo así el regente abre la puerta del cuarto de cuarentena, y luego de saludar al hombre procede a invitarle a hablar en un salón cercano en el mismo piso. Diego conocía este espacio, poco usado donde usualmente se hacían ritos pequeños, en ese salón solo habia una mesa en la entrada con una caja de madera, y en el centro bajo una luz, una mesa con dos sillas una al frente de la otra.
Alan Breuning ve el ambiente tan lúgubre y mira confundido.

-Alan siéntese por favor- dice el regente mientras el mismo se sienta a un lado de la mesa mientras Diego se queda parado en la puerta- me acaban de informar de su infección-Dice muy serio, ni siquiera intenta ser amable- quisiera saber Alan, ¿Dónde cree que adquirió el parásito?

La tensión se notó en el rostro del hombre inmediatamente, y el temor fue evidente. La reunión no era una indagacion lastimosa de la enfermedad sino que había algo más.

-Señor- dice mirando un poco nervioso la puerta- no lo sé, yo no he salido de la capilla, no entiendo como he resultado infectado.

-Entiendo- dice el regente mirándolo a los ojos- ¿no tiene entonces idea?... Digame señor Breuning, ¿tiene usted algún contacto con el Sabbat?

Los ojos del hombre se abrieron inmediatamente sorprendido.

-No, no señor- dice asustado al ver la dinámica que estaba tomando la situación en la cual se sentía que lo estaban interrogando- usted me conoce, usted sabe que yo…

-YO NO SE NADA DE USTED  BREUNING- alza la voz golpeando la mesa de un manotazo,  lo mira a los ojos mostrando total indignación y  continua hablando bajando el tono de manera algo peligrosa- Es raro que me diga que lo conozco,  y también es extraño su situación, porqué verá, las personas que están contagiadas, en su mayoría o estuvieron al lado de alguien contagiado o …..tienen contacto con el Sabbat, o alguien relacionado al Sabbat.

Se le queda mirando fijamente a los ojos. La dominación era un arte que el regente controlaba. Diego estaba en silencio esperando, sentia que su superior se estaba controlando mucho y que estaba a punto de estallar.

-Me va a decir la verdad señor Breuning o va a continuar mintiendo.

En ese momento el hombre se levanta de un salto y trata de correr a la puerta momento en el cual salen unas raíces del suelo y le inmovilizan las piernas cayendo el de bruces al frente de los zapatos de Diego. El regente se mostraba gélido mientras miraba al colombiano y le pedía que lo levantara. Diego lo agarra por el traje y lo alza lanzándolo en la silla como matón de discoteca. 

Justo en ese momento, el ambiente parecia estar mas oscuro, como si faltara el aire y fuera a pasar algo horrendo.

-Me ha respondido a mi pregunta afirmativamente al tratar de huir, ¿con quién está asociado Breuning?
-No puedo decirlo. – dice el hombre asustado

El regente se ríe con una carcajada larga que nunca le habían escuchado, una  expresión que hasta a Diego asustó.

-Claro que no puede decirlo, y lo más gracioso es que yo ya se la respuesta señor Breuning. Su amigo   Michael Oren, ¿lo recuerda? -Se levanta y camina alrededor de él acercándose al oído y murmurando- ¿es él verdad?

-¡NO PUEDO DECIRLO!... 

En ese momento las raíces que le aprisionaban las piernas siguen subiendo, mientras una pasa alrededor de su cuello

-POR FAVOR SEÑOR, NO PUEDO DECIRLO- Grita el hombre mientras siente como la raíz aprieta su cuello.

Dieter lo mira por un tiempo con una sonrisa de burla, mirando a Alan Breuning como una cucaracha.

-Claro que no puedes decirlo, es el juego verdad, solo fuiste un títere remplazable en todo este juego, eres un traidor – las raíces le presionan el cuello un poco más- quiero que veas algo Breuning – se levanta y pone una foto en la mesa- ¿lo reconoces?

Alan no respondía nada, Dieter se acerca a él y le fija el rostro en la mesa mientras las raíces aprietan más.

-¿LO RECONOCES?

En ese momento de las raíces que aprietan más su cuello y de las más cercanas a los pies surgen unas espinas que se clavan en su piel haciéndolo gritar.

- Ahhhhhhhhhhh …Si señor – dice el hombre gritando asustado- si lo reconozco
-Su nombre era Edward Jackson, lo conociste, era mi chiquillo, a veces iba a pedirte favores- dice con algo de melancolía- era un engreído, pero él se esforzaba ¿sabe?, duró castigado meses por su comportamiento pero logró lograrse mi confianza de nuevo, ¿qué daño le hizo él?

-Nada señor

-¿Nada?- hace una sonrisa amarga- entonces porqué avisó que salía de la capilla el mismo día en que le asesinaron

Las espinas se iban clavando un poco más en él, haciendo que el grite. Diego no se estaba sintiendo cómodo con todo esto, el hombre había comenzado a sangrar.

-¿Y reconoces a esta persona?

Pone otra foto en la mesa, esta de un hombre mucho mayor.

-Si señor, su criado…

-Tenía un nombre, ¿no lo recuerda?, era un maravilloso y fiel criado, era viejo, su nombre era Martino Fajardo, era mexicano, viudo, tenía tres hijos y cinco nietos que casi no veía porque les mandaba plata a su país para que pudieran comer. 

Se quedó mirándolo

-Por tu boca lo mataron y nunca pude recuperar su cuerpo para que su familia le diera sepultura, ¿todavía no quieres hablar?

-Yo… lo siento…lo siento

-¿Y qué me dice del  presente doctor Diego Garcia?, ¿qué tiene en contra de él?, casi logra que lo maten.

Diego lo miraba con desdén frente a todo lo que había provocado, y comienza a mirarle negando con la cabeza

-Yo  no… Yo…- miraba a Diego asustado mientras una de las raíces se ponía encima de su cabeza, tenía autentico miedo en la mirada suplicante de que lo dejaran en paz.

-Y último, y no menos importante que tiene en contra mío- dice Dieter con una mirada llena de odio.

-Nada señor- responde tratando de moverse.

-¿Nada? – se ríe muy fuerte- ¿Nada?, dices por los pasillos que estoy loco, ¿quieres verme realmente loco?, te mostrare como yo estoy realmente loco. Porque no sabes lo inestable que me pongo cuando alguien me traiciona, la primogénita malkavian hasta me llama a pedirme consejos.

Mira directamente a los ojos al hombre que estaba atrapado por las raíces y siendo lastimado por algunas de ellas.

-Diego abre la caja por favor- dice mirando al médico de reojo

Diego abre la caja de madera donde había muchos objetos extraños, algunos de tortura, varios objetos punzantes, un cuchillo, copas, papeles, una tela. Diego comenzó asustarse cuando vió el cuchillo. Recordó inmediatamente como apuñaló a la niña con uno de ellos. Cerró los ojos asuntado en el momento mismo que recordaba la frase del regente: “confía en mi”

-Dices a todos que estoy loco, y que estoy paranoico, que no confió en nadie, cuando llevo meses por su culpa señor Breuning, siendo agredido, espiado, amenazado, esas cosas hacen que pierda la cabeza cualquiera…. – y le dice a su colaborador como si pidiera la mantequilla- Diego pásame el cuchillo.

Diego se queda paralizado mirando al regente.

-Pásame el cuchillo- Le repite vocalizando. Diego lo toma y se lo da con un poco de temblor en sus manos- Bien, ¿porque parte de tu cuerpo quiere comenzar Alan?

-Señor no, por favor, yo no sabía- dice mientras comienza a llorar

-¿qué le parece si comienzo con la lengua?, pues usted no mató a nadie directamente pero si pasó información que contribuyó a que un hermano tuyo muriera, un hermano de su clan, aquél que se comprometió a proteger- dice mientras se levanta y  le pasa la punta del cuchillo levantando el mentón -¿qué quería Oren?, ser el regente de esta capilla, ¿o eras tú quien lo quería?, un magus por mucho tiempo que podría pedir un ascenso por tantos años de compromiso, ¿no es cierto?

-No, Oren fue… Oren… él quería…- repetía temblando y llorando. Diego miraba la situacion  angustiado.

-Oh que bien, que estas comenzando hablar Alan, me preocupaba que Oren te hubiera vinculado y ordenado no hablar- sonríe de manera maligna mientras juguetea con el cuchillo por su barbilla

-No puedo señor, por favor compréndame.

Pero mientras él hablaba Dieter hace algo que impresiona a Diego. Sube rápidamente el cuchillo y en vez de cortar a Alan se corta a sí mismo y deja que fluya un chorro de sangre dentro de la boca del hombre que como acto reflejo animal bebe de la misma. Aleja el brazo del hombre que tenia sangre de él recorriendo su cara, en ese momento las raíces que le aprisionan dejan de apretar tanto.

-¿Nos estamos entendiendo verdad Alan?, mi sangre es espesa, bastante deliciosa para alguien como usted, Diego pásame dos copas por favor- El hombre amarrado lo miraba llorando mientras se relamía la sangre de su boca. Diego comprendiendo que iba hacer le pasa las dos copas, y temblorosamente le pasa temblando- ¿sabe el sufrimiento que ha causado en estos meses?

Las raíces se van poniendo más pequeñas liberándole los brazos.

-¡Me va a matar señor!, es poderoso, tiene una muestra de carne mía, amenazó con mandarme una maldición igual o peor que a Rowan, es cosa de tiempo para que lo haga.

Dieter lo mira interesado mientras hablaba en eso toma la copa y se corta nuevamente en   una mano llenando levemente la copa.

-Con que amenazado, ¿es decir que estas relacionado con la maldición de Rowan también?
-No señor- dice tocándose la cara- fue después que él quedo en silla de ruedas que me amenazó, me quemó la espalda y me dijo que …

-Beba- ordena Dieter usando su dominación no permitiendo que el terminara la narración para obligarlo a beber.

El hombre toma la copa y se la bebe lentamente mientras temblaba

-Me dijo que- dice limpiándose la boca con la mano- me mataría si no le daba información, yo he estado tratando de decirle que usted tiene mucha seguridad, él deseaba que lo matara, pero yo no podía…

-O mejor no pudo porque yo no me deje- dijo Dieter mostrando una mueca 

-El estaba esperando una señal de mi parte para poder hacerlo, porque no tiene muestras de usted para mandarle una maldición, es muy peligroso, si no le mandaba la información que deseaba me mandaba unos dolores punzantes muy fuertes, así que me toco hablar… yo lo siento señor, yo… estoy condenado.

-Oh sí- dice Dieter sin ningún tipo de compasión- es evidente que está condenado Alan, ¿sabe por qué?, porque, si no lo mata Oren, lo va a matar ese pequeño amigo que está ahora en su cabeza, ¿no es acaso una tragedia? - dice con sarcasmo y dureza mientras lo miraba llorar sin ninguna reacción humana de compasión, justo en el momento que vuelve a cortarse llenar la copa y ordenarle- “beba”

El hombre derrotado y con los ojos hinchados de sangre y lágrimas bebe la última copa que completaba su vínculo de sangre. Justo en ese momento todas las raíces que lo unían al suelo y que evitaban que escapara se secan y lo liberan.

-No crea que me da lastima su historia, pudo por fidelidad a mi comentarme esto y no lo hizo, un verdadero tremere no sacrifica a sus hermanos para poder vivir, usted es tan culpable como Oren, quiso salvar su propia vida pasando por encima de sus hermanos, pero, algo que no entiende es que yo sé cómo golpear Alan. Estaba revisando si estaba vinculado por él y me dió la respuesta que necesitaba, y como él no lo hizo, yo si lo hago, tendra que hacer todo lo que te digo, al pie de la letra- dice de manera ponzoñosa como si lanzara dardos a su cara

Lo mira con mucho desdén, con desprecio e ira mientras camina lentamente y vuelve a sentarse al frente de él.

-¿Quién más está a favor de Oren en la capilla?- dice él interesado.

-Solo yo señor, había un aprendiz que estaba a favor de él, David Cowen pero a él le mataron hace dos meses- confiesa.

-si, lo recuerdo- dice calmado-  supongo que es hora de poner reglas Alan, no lamento que estés jodido, Oren tiene sus días contados, pero usted podrías vivir, aunque no sé Diego, ¿crees que este “pendejo” (eso lo dice en español) merezca una oportunidad?

Diego observo a su colega, lleno de sangre seca en su cara del regente, llorando y suplicante, y con igual dureza, aunque temblaba manifestó su sentir en perfecto inglés.

-No es cosa de lágrimas señor, cada quien paga lo que hace, las oportunidades se las busca cada quien- responde Diego García de manera seria.

-Estoy de acuerdo con usted Doctor, las indulgencias y las oportunidades se ganan, pero todo tiene consecuencias.

Dice el hombre alemán apretando los labios y diciéndole al hombre a manera de orden que extendiera su brazo. Con el cuchillo procedió a cortarle y depositar su sangre en la segunda copa, luego le pediría a Diego que le pasara la pluma y el papel que había en la caja de madera, y dándole esos utensilios le pidió que redactara una carta con su propia sangre donde confesara su traición señalando los detalles, y los motivos. La carta a la capilla central de Viena iba ser firmada por su nombre. Una vez Alan Breuning hubo hecho la carta, mira derrotado al regente Dieter quien da su sentencia.

-Tendrá una oportunidad Alan, una única oportunidad para salvar su vida y su pellejo frente a Viena. Es obvio que estas infectado, sin tratamiento puede quedarte dos meses de vida o menos, el parasito se alimentará y explotará la cabeza. Como sabe en la reunión que tuvimos hace un tiempo, este animal está conectado con un tzimisce. Hay un parásito reina que manda mensajes telepáticos a sus crías, buscan que las personas se unan al Sabbat, pero eso no le conviene a nadie, así que el príncipe está buscando un grupo de valientes, como usted- dice con sarcasmo- que maten a la reina, y usted se va a proponer como voluntario ante el principado, para representar a los tremere, y hacer lo mejor, lo más pulcro y mostraras la excelencia. -manifiesta esto con cierta alegoría poética, la ira y la satisfacción juntas- Quiero que trabaje en equipo con el resto de desdichados, demuestre el poder y orgullo tremeré, y logre matar a la reina.
Muestra una sonrisa

Ten cuidado con tratarles mal, porque es posible que sean las últimas personas con las que se relacione. Y… por si acaso se le da por unirte al Sabbat, mandare esta carta a Viena. 

-levanta la carta inmediatamente y se la muestra-

Pero si logras matar a esta cosa, porque DEBES hacerlo, regresarás a los Ángeles, y puede que yo olvide este documento o suceda un accidente que lo queme. 

Se levanta enrollando el papel y caminando hacia la puerta-

Sobreviva o no, no le contará nada de esto a Oren, le dirá si quiere que esta esperando el mejor momento para matarme, lo que se le ocurra, pero nunca revelará esta charla. ¿Entiende la orden?

Lo mira por última vez con asco.

Regresa a la habitación de cuarentena y aséate, tendrá un tiempo para pensar en qué va hacer para localizar a la reina y darle muerte. Usted es Magus de séptimo circulo, tiene mucha experiencia, algo se le ocurrirá seguro. Estaré gustoso luego de esto de darle su laboratorio a alguien más, alguien que no sea un traidor.   

Y diciendo esto último se aleja, mientras el hombre vinculado baja la cabeza y camina arrastrando los pies hasta el cuarto de cuarentena. Diego simplemente cierra la puerta con llave y sigue al regente.
 

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

chan... y acá es donde recordamos que los vampiros son seres oscuros, por mucho que miguel y diego sean ultra éticos y simpáticos xDDD mira ué es malvado el regente dieter >-< eso es tortura!!! ¿no hay un comité anti torturas vampíricas?

Y Miguel... estúpido fredy, va a morir ¬¬ mira que hacerlo sufrir así.
Ahm.... y revisa, sobre todo la primera parte tiene partes difíciles de leer. Y ponle un amigo de fredy al ladrón/reposicionador de acentos xDDD


Besos!!!!